NUEVA YORK (18 Agosto 2016).- La diseñadora de moda
y emprendedora pero su etiqueta profesional no es lo más importante. Milagros
Batista es una dominicana con “raíces de campo”, que lleva en la sangre su isla
y la costura y que ahora triunfa en la Gran Manzana.
Pero para esta mujer nacida en Puerto Plata no todo
ha sido un camino de rosas. Empezó a tejer con siete años, limpiando la casa
donde el grupo de mujeres de su pueblo tejían para poder pagarse las clases. Su
primer vestido lo terminó con 12. Este le acompañó en su viaje a EEUU, a donde
llegó con 14, y aún lo guarda orgullosa.
Ahora tiene 62 años, toda una vida entre hilos,
lanas y agujas. Carga con varias colecciones a sus espaldas, ha participado en
el Latinista FashionWeek 2015, cuenta con un grupo fiel de clientela y la vista
puesta en muchos más proyectos, entre los que destaca unas clases que impartirá
en colaboración con CUNY y sus proyectos comunitarios.
Pregunta: Comenzó muy joven a tejer, ¿cómo fue su
inicio profesional en el mundo de la moda?
Milagros Batista: “Mis primeras clientas las tuve
aquí en EEUU, cuando una profesora de tejido enseñó a sus compañeras una
carterita que hice en clase. Una mexicana que acababa de tener un bebé me pidió
que le hiciera un sweater y poco a poco me salió más gente. A nivel más
profesional mi suerte fue conocer a personas como Laurence Rodríguez y César
Galindo. Ellos apostaban por artistas, entre los que yo me encontraba. Fui
parte de un movimiento de mujeres que creaban piezas creativas. Me ayudaron
mucho en la parte técnica del negocio. Laurence me explicó que donde yo me
encontraba nadie me iba a ver y me obligó a salir a visitar galerías y conocer
gente… Así fue cómo hace 2 años mi nombre comenzó a oírse”.
P: ¿Cómo fue el cambio República Dominicana por
EEUU?
MB: “Mi padre vino solo en el 1961. Era marino
mercante y poco a poco fue prosperando hasta poder traerse a mi mamá y a la
hija pequeña. Con el tiempo pudo traernos al resto de hermanos. Yo en esa época
seguí tejiendo con intensidad pero también tenía que ir al colegio sin tener ni
idea de inglés. Afortunadamente siempre fui aplicada y rápidamente destaqué en
las clases de costura”.
“Para nosotros fue un cambio enorme, pero positivo.
Veníamos de vivir en una casa muy chiquita, con dos habitaciones, y cambiamos a
una casa con cuatro y que tenía televisión, en Columbia Street, que es lo más
cerca a los muelles. ¡Imagínate!”.
P: ¿Y cómo ha evolucionado el estilo de Milagros
Batista?
MB: “Mira, mi hija se sigue poniendo cosas que hice
hace 30 años. Mi estilo es muy personal y clásico. Todos mis diseños tienen mi
firma, una seña de identidad. Mi traje tradicional es un dos piezas con manga
de tres cuartos y de crochet, pero de estos básicos nos adaptamos a las
tendencias. Por ejemplo el ‘crop top‘ se ha llevado muchísimo y se ha incluido
en los diseños”.
P: ¿En qué se inspira para crear piezas originales?
¿Cómo es fiel a su estilo a la vez que sigue sus encargos?
MB: “Siempre hay cosas nuevas para innovar. Tengo
muchas clientas fijas que me piden diseños clásicos pero, por ejemplo, acabo de
hacer un vestido de novia. ¡Tan especial! Yo diseño para una mujer que quiera
sentirse cómoda y también ser provocativa, así que arriesgo con piezas que no
son para todo el mundo. Una prenda que sorprende mucho es el pantalón tejido y
cuando te lo ves puesto te das cuenta lo bien que sienta, con una caída bellísima.
Quien se lo pone se queda con ello”.
“Para mí, tejer y el color de los diseños tienen
algo espiritual. Necesito tener una conexión con lo que hago y con la persona
que lo va a llevar puesto. Esa sensación no me la da el dinero y de ahí viene
la inspiración y la tranquilidad que me da tejer”.


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