BAGDAD (10 Agosto 2016).- Doce recién nacidos
fallecieron en un incendio registrado durante la noche en un hospital de
Bagdad, según dijeron las autoridades el miércoles, en un suceso probablemente
causado por un fallo eléctrico.
Por la mañana, padres golpeados por el dolor
buscaban en vano a sus hijos desaparecidos mientras familiares indignados se
reunían ante el hospital de Yarmouk, en el oeste de Bagdad, y culpaban al
gobierno de la tragedia.
El director del hospital, Saad Hatem Ahmed, dijo que
el incendio había comenzado el martes a última hora de la noche, y que las
investigaciones preliminares apuntaban a un fallo eléctrico como origen del
fuego. Ocho bebés y 29 mujeres hospitalizadas fueron trasladadas desde el ala
donde se declaró el incendio a otro hospital.
Las autoridades locales acordonaron el hospital en
un principio, pero después permitieron el acceso a algunos medios.
En el ala de maternidad, equipos forenses con
máscaras y guantes buscaban entre los escombros y muebles calcinados. Una cinta
amarilla cerraba la entrada al ala, impidiendo que los reporteros se acercaran
más.
Algunos de los familiares que lloraban en el
exterior afirmaron que sus bebés seguían desaparecidos y exigieron una
respuesta de las autoridades.
Un padre, Hussein Omar, trabajador de la
construcción de 30 años, dijo que había perdido a sus mellizos en el incendio,
un niño y una niña nacidos la semana pasada. El hospital le dijo que los
buscara en otro hospital de Bagdad al que se habían trasladado algunos de los
pacientes durante el fuego.
Omar dijo que había buscado pero no los encontró en
ninguna parte, de modo que volvió a Yarmouk. El personal del hospital le dijo
que buscara en la morgue.
“Sólo encontré trozos de carne calcinada”, dijo Omar
entre lágrimas. “Quiero a mi niño y a mi niña de vuelta. El gobierno debe
devolvérmelos”.
Cerca, Shaima Hassan estaba en pie, aturdida y
temblando por la conmoción tras perder a su hijo de dos días. La mujer, de 36
años, había pasado más de un año visitando hospitales dentro y fuera de Irak
intentando concebir.
“Esperé mucho tiempo para tener esté bebé, y cuando
por fin lo tuve, perderlo sólo tomó un segundo”, dijo mientras sostenía un
puñado de documentos ennegrecidos en las manos, cubiertas de quemaduras.
La mujer recordó cómo había comenzado el caos a
medianoche en el ala de maternidad, situada en la planta baja.
“La gente empezó a gritar, ‘Fuego, fuego’, y a
correr”, dijo Hassan. Ella y su esposo, que estaba de visita, corrieron hacia
la sala de los recién nacidos pero una densa humareda les impidió acceder.
“Entonces, alguien rompió una ventana y me lanzó
fuera”, dijo.
Eshrak Ahmed Jaasar, de 41 años, dijo que no lograba
encontrar a su sobrino de cuatro días.
“Vine temprano esta mañana para ver a mi sobrino y a
su madre, pero me dijeron lo del incendio”, dijo Jaasar. “Mi sobrino sigue
desaparecido y a su madre la trasladaron a otra ala del hospital”.
La mujer dijo seguir conmocionada y sentir mucha
amargura.
“Pagamos a los empleados del hospital miles de
dinares iraquíes para que nos permitan entrar para llevar a nuestros seres
queridos comida y leche, que no pueden proporcionar”, dijo Jasaar. “Es un
gobierno corrupto al que no le importan sus ciudadanos y dejan que esto
ocurra”.
Los incendios provocados por problemas eléctricos
son habituales en la capital iraquí y otras partes del país debido al mal
mantenimiento y a instalaciones eléctricas deficientes.
La falta de salidas de incendios también contribuye
al peligro cuando se producen fuegos. Además, empresas constructoras y
proveedores de materiales incumplen de forma generalizada los estándares
establecidos.


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