RÍO DE JANEIRO (19 Agosto 2016).- Usain Bolt, el atleta más carismático del mundo desde
la retirada del estadounidense Carl Lewis, obtuvo una rotunda victoria en la
final de los 200 metros con una marca de 19,78 segundos (su récord mundial es
de 19,19) y se colgó su octava medalla olímpica de oro, camino del
triple-triple.
El astro jamaicano se hizo acompañar en el podio por
su amigo, el canadiense Andre de Grasse (20,02) y por el francés Christophe
Lemaitre, que se llevó el bronce con la misma marca (20,12) que el español
Bruno Hortelano fijó en la primera ronda como nuevo récord de España.
Aclamado por la multitud, que esta vez, a diferencia
de la final de los 100 metros, no llenó por completo las gradas del estadio
olímpico, Bolt ofreció al mundo la enésima muestra de superioridad en el
esprint, ya sea el puro o el sostenido, aunque no pudo regalar a sus
incondicionales la gran marca que pensaba.
Salvada sin contratiempos la salida, su fase de la
carrera más débil, Bolt fue ganando terreno en la curva y llegó a la recta dos
metros por delante de sus adversarios, a quienes no concedió la menor opción.
De Grasse, quien había sido bronce en la final de
los 100, mejoró en 200 un peldaño en el podio de honor, adelantando en los
últimos metros al estadounidense LaShawn Merrit, mientras por detrás progresó
también Lemaitre hasta el tercer puesto. Desde el oro del griego Kostas
Kenteris en Sídney 2000 ningún otro velocista de raza blanca había subido al
podio olímpico en los 200 metros.
Si Bolt abrigaba todavía alguna esperanza de batir
un nuevo récord mundial, estaba pensando en los 200, la distancia en la que su
tipología (1,95 m de estatura, 94 kilos) lo convierten en prácticamente
imbatible.
En los últimos nueve años Bolt sólo había perdido
una carrera de 200, cuando su compatriota Yohan Blake le batió -también en 100-
en los campeonatos jamaicanos de 2012 que precedieron a su nuevo triplete
olímpico en los Juegos de Londres. Su cosecha en el esprint sostenido
impresiona: dos títulos olímpicos y cuatro mundiales.
Bolt domina la escena con tanta solvencia, que en su
semifinal se permitió sostener en los últimos metros una breve charla con su
amigo el canadiense Andre de Grasse, que sin aflojar hasta la raya lo obligó a
no relajarse, como acostumbra, en los últimos metros. “¿Pero qué haces?, es
sólo una semifinal”, le dijo Bolt a De Grasse, según reveló el jamaicano. “Creo
que me quería impresionar”, añadió en tono de broma. El año pasado, en el
Mundial de Pekín, donde el canadiense obtuvo la medalla de bronce en los 100,
Bolt pasó por detrás de él y le gastó otra broma, interrumpiéndole mientras le
entrevistaban en una cadena de televisión.
En caso de que Usain Bolt gane este viernes también
la prueba del relevo 4x100, igualaría al fondista finlandés Paavo Nurmi y al
velocista y saltador de longitud estadounidense Carl Lewis como los atletas
olímpicos más exitosos de la historia, con nueve oros cada uno.


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