OHIO, Estados Unidos (3 Septiembre 2016).- A dos
meses de las elecciones presidenciales estadounidenses, la demócrata Hillary
Clinton tiene una clara ventaja sobre su rival republicano Donald Trump en casi
todos los indicadores tradicionalmente usados para medir el éxito en las
contiendas.
Clinton está recaudando enormes sumas e inundando
las ondas con anuncios televisivos. Un equipo sofisticado de datos con una
historia de ganar la Casa Blanca está siguiendo meticulosamente a votantes en
estados claves. Clinton tiene además múltiples senderos hacia los 270 votos
electorales necesarios para ganar en noviembre — tantos que ella pudiera perder
Ohio y Florida y aún así convertirse en la primera mujer presidenta del país.
Pero la campaña de Trump cree que existen bolsones
de votantes dispuestos a ser persuadidos a no respaldar a Clinton. Aunque Trump
desperdició meses de oportunidades para ganar a esos votantes, su campaña llega
al otoño confiada de repente en su capacidad para recuperar el terreno perdido.
Los asistentes de Trump estaban disfrutando el
viernes la publicación de las notas del FBI sobre las controversiales prácticas
de mensajes electrónicos de Clinton cuando era secretaria de estado. Su campaña
planea salir del fin de semana blandiendo el reporte como advertencia sobre el
carácter de la candidata demócrata.
Lograr que Trump presente un argumento consistente
contra Clinton ha sido una tarea hercúlea durante gran parte de la campaña.
Pero asesores dicen que el candidato es ahora más receptivo al enfoque más
planeado de su nuevo equipo.
"Hay una atención renovada en Hillary Clinton y
sus problemas, lo que pienso ha sido beneficioso", dijo Matt Borges, jefe
del Partido Republicano de Ohio. "Él tiene que sostenerlo por otro par de
semanas".
Aún así, los asesores de Trump admiten que el
millonario tiene que hacer más para lidiar con su propia impopularidad con
votantes.
La campaña de Trump no ha gastado dinero de las
elecciones generales en anuncios positivos, biográficos, pese a tener
suficiente efectivo para hacerlo. Esfuerzos para resaltar un lado más agradable
del candidato en la convención republicana fueron eclipsados muy pronto por sus
propias meteduras de pata. Además, al reiterar sus duras posiciones en el tema
de inmigración, Trump ha seguido enfureciendo a los votantes hispanos, un
creciente sector del electorado al que los republicanos están tratando
desesperadamente de atraer.
"El marcha contra una tendencia poblacional y
una realidad demográfica", dijo Steve Schale, estratega demócrata basado
en Florida.


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