CAE PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE BRASIL POR CORRUPCIÓN
RIO DE JANEIRO (13 Septiembre 2016).- El otrora poderoso presidente
de la Cámara de Diputados de Brasil se convirtió en el último político que
pierde su puesto por los enormes escándalos de corrupción que han causado un
descontento generalizado entre los brasileños.
En una votación por 450 a 10 el lunes por la noche,
la cámara baja despojó de su escaño a Eduardo Cunha, quien está acusado de
corrupción y obstrucción a la justicia. Nueve legisladores se abstuvieron.
Aunque los fiscales lo acusan de recibir millones de
dólares en sobornos vinculados al escándalo de corrupción en la paraestatal
Petrobras, sus colegas legisladores sólo consideraron en la votación si mintió
acerca de cuentas bancarias secretas que tendría en Suiza. Él ha dicho que las
cuentas pertenecen a un fideicomiso.
El parlamentario estaba presionado para renunciar a
la presidencia de la cámara tras conocerse la existencia de las cuentas, pero
él se negaba a dejar su escaño y rechazaba las acusaciones.
Como presidente de la Cámara de Diputados hasta que
surgieron las acusaciones, fue el principal impulsor del proceso de juicio
político que derivó en la salida de la izquierdista Dilma Rousseff de la
presidencia de Brasil. Rousseff fue acusada de incumplir las normas fiscales
para ocultar problemas en el presupuesto del gobierno.
En una acalorada sesión el lunes en la noche, varios
legisladores arremetieron contra Cunha, quien estaba en su cuarta legislatura y
se le consideraba como uno de los hombres más poderosos de Brasil.
“Eduardo Cunha es corrupto y se necesita su
destitución para que la justicia prevalezca contra la impunidad”, declaró el
diputado Ivan Valente, del Partido Socialismo y Libertad.
Clarissa Garotinho, del Partido de la República,
dijo que Cunha era un “psicópata” por “creer sus propias mentiras” y
presuntamente utilizar a su familia para ocultar sus acuerdos indecorosos.
El caso contra Cunha avanzó en parte porque los
fiscales acusaron a su esposa Claudia Cruz después de que se halló evidencia de
una cuenta secreta a su nombre y vinculada al legislador.
Cunha ha sido un aliado clave del nuevo presidente,
Michel Temer, que era el vicepresidente de Rousseff. Pero tras la votación
acusó al gobierno de Temer de sumarse a la campaña por castigarlo por la
destitución de Rousseff.
“Todo esto es porque yo abrí el proceso de juicio
político. El Partido de los Trabajadores desea un trofeo para decir que esto
fue un golpe de Estado”, afirmó Cunha, en referencia al partido de Rousseff.
“Este gobierno delincuente ya se ha ido gracias a mí”.
Cunha dijo que tiene previsto publicar un libro
contando los acuerdos en la sombra que llevaron a la impugnación de la
expresidenta.
Al perder su escaño, Cunha pierde la inmunidad
parcial que lo protegía de ser enjuiciado. En Brasil, sólo el máximo tribunal
del país puede decidir si acusa y juzga a legisladores federales. Ahora las
acusaciones en su contra se investigarán en un tribunal menor considerado como
más duro que el supremo, que gestionaba los casos hasta ahora.
La fiscalía acusa a Cunha de estar implicado en el
escándalo de Petrobras, por supuestamente negociar contratos para barcos de
prospección y recibir un pago ilegal de 5 millones de dólares.
Por su parte, los fiscales suizos lo acusan de tener
cuentas secretas en Julius Baer Bank por un valor que los medios estimaron el
pasado diciembre en 2,4 millones francos suizos (2,5 millones de dólares). Los
investigadores brasileños creen que también tuvo cuentas no declaradas en
Estados Unidos desde 1990 que supondrían más de 20 millones de dólares. Cunha
ha negado cualquier mala práctica.
En medio de la peor recesión que sufre Brasil en
décadas, el escándalo de Petrobras ha golpeado a algunos de los legisladores y
empresarios más poderosos del país. La fiscalía cree que se pagaron más de
2.000 millones de dólares en soborno para obtener contratos inflados para la
firma de energía.
Si hubiera conservado el puesto de presidente de la
cámara, Cunha hubiera sido el primero en la fila ocupar la presidencia si algo
le ocurriera a Temer.
El legislador llegó a la política en la década de
1990 como recaudador de fondos para Fernando Collor de Melli, el primer
presidente brasileño elegido de forma democrática tras el fin de la dictadura
militar en 1985. Cunha empezó a perder poder a mediados del año pasado, desde
que se vio relacionado con cuentas multimillonarias en Suiza.


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