LA CIUDAD DE NUEVA YORK: UN SANTUARIO PARA PACIENTES CON VIH , DICE UN AFECTADO EN 2010
NUEVA YORK (10 Septiembre 2016).- En el 2010 Carlos Sánchez fue diagnosticado con VIH en
la capital mexicana, y tal vez como una manera de negarse a sí mismo su nueva
realidad, no buscó ayuda médica y siguió adelante con su vida. Tres años más
tarde sufrió una fuerte recaída que lo puso al borde de la muerte, y de paso lo
sumió en una profunda depresión, que todavía lo acompaña, en gran parte por el
estigma que padeció en su ciudad.
“En menos de cinco semanas perdí casi 35 libras. La
cara se me chupó toda. Parecía un cadáver y luego de ir al médico no solo tuve
que contarle a mi familia lo que pasaba sino que era un infierno caminar y
salir a la calle”, recuerda con mucha tristeza el joven de 29 años. “Todo se me
vino abajo muy rápido. La gente no paraba de mirarme y en la colonia donde
vivía empezaron a decir que tenía sida. Me miraban como una peste”.
Tras varios meses de recibir tratamiento de
retrovirales para elevar su sistema inmunológico, y dos intentos de suicidio,
el mexicano decidió dejar todo y se mudó a la ciudad de Nueva York, donde había
estado en tres ocasiones, una de ellas estudiando.
Al día siguiente de pisar la Gran Manzana, y sin un
dólar en el bolsillo, fue hasta el hospital Bellevue de Manhattan, donde de
inmediato le ayudaron a tramitar una tarjeta médica gratuita, le asignaron una
trabajadora social que lo llama constantemente, y le ayudaron a conseguir un
apartamento pequeño.
“A mí Nueva York no me cambió la vida, me la salvó.
Yo trabajo duro en un restaurante, pero con la ayuda que me han dado he podido
tener una vida digna aquí”, dijo Sánchez, quien aunque insiste que la medicina
que toma a veces le genera pensamientos suicidas, ha logrado tener más paz y
hasta puede ayudar a su familia en México. “Yo digo que Nueva York es una
ciudad santuario para los pacientes de VIH”.
Ayuda sin discriminación
El caso del inmigrante mexicano es el reflejo de una
realidad en la Gran Manzana, que sin importar el estatus migratorio, miles de
portadores del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida se están beneficiando de
varios programas de apoyo que ofrece la Ciudad con fondos municipales, estatales
y federales, y que son liderados por el Departamento de Salud de Ciudad.
“Estamos comprometidos en financiar servicios que
apoyan las necesidades de salud de los residentes más vulnerables de la ciudad,
sin importar su estatus migratorio”, comentó una vocera de Salud. “Creemos que
todos los neoyorquinos deben tener acceso a servicios de calidad incluyendo la
atención al VIH, en favor de una mejor salud y calidad de vida posible”.
El Departamento de Salud ofrece planes de ayuda
médica a través de recursos propios y programas como el “Ryan White Program”,
creado hace 25 años para ayudar a pacientes que no cuentan con un seguro de
salud.
Asimismo, el programa de HIV/AIDS Services
Administration más conocido como HASA, sigue trabajando fuertemente por esta
población y pretende llegar a más personas.
“Son planes de servicios individualizados, diseñados
para ayudarlos a tener vidas más sanas e independientes”, comentó Lourdes
Centeno, de la Administración de Recursos Humanos de la Ciudad, explicando que
desde el pasado 29 de agosto, cualquier neoyorquino portador de VIH/SIDA que sea
elegible económicamente puede obtener los servicios de HASA, programa que ayuda
a 31,649 personas actualmente, entre ellos 26,000 con asistencia de vivienda.
“En 1985, HASA se convirtió en uno de los programas
más comprensivos de la nación por su enfoque en ayudar a personas infectadas
con el VIH/SIDA a que tengan acceso a vivienda y otros recursos necesarios”,
comentó Jessica Ramos, vocera de la Alcaldía, manifestando el compromiso de la
Administración De Blasio. “Bajo la nueva expansión, todos los neoyorquinos con
VIH/SIDA elegibles podrán obtener estos servicios, eliminando el requisito de
que el individuo sea sintomático”.
A través de estos programas municipales los
portadores del VIH tienen acceso a servicios de coordinación y atención médica,
alimentación y nutrición, servicios de reducción de daños, servicios legales,
servicios de salud mental, vivienda de transición para poblaciones especiales,
orientación y apoyo familiar, asistencia de ubicación de vivienda, y otros
servicios de alojamiento.
Las personas que son portadoras del VIH además
cuentan con un programa federal específico de vivienda a través del “Housing
Opportunities for Persons with AIDS (HOPWA)”, para todos los individuos de
bajos ingresos sin importar su estatus migratorio.
Pueden pedir asilo
Asimismo, Clemet Lee, abogado de la organización Se
Hace Camino Nueva York, aseguró que los indocumentados con VIH, que fueron
víctima de maltratos y ataques en sus países, por su condición podrían
solicitar como último recurso una solicitud de asilo, aunque advierte que es un
proceso largo y difícil que además puede hacerlos revivir momentos duros de sus
vidas.
“Una persona tiene que expresar todas las razones
por las que tiene miedo de regresar a su país, recontando lo que le ha ocurrido
y demostrando que es muy razonable que tenga un miedo bien fundado de
persecución, recolectando toda la evidencia y las pruebas de su salud y
testigos del maltrato que sufrió”, aseguró el abogado, recomendando a las
personas con VIH que quieran iniciar algún proceso migratorio consultar primero
a un abogado.
Por
EDWIN MARTÍNEZ/EldP


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