NUEVA YORK (12 Septiembre 2016).- Colosal y resuelto
en los momentos decisivos, Stan Wawrinka es un tenista que no sabe perder
finales de Grand Slam.
Wawrinka, el suizo que esperó rozar su tercera
década para dar el salto de calidad y enfrentar a la élite, conquistó su primer
título del Abierto de Estados Unidos tras vencer este domingo en cuatro sets al
número uno Novak Djokovic.
El tercer preclasificado se recuperó tras ceder el
primer set en un desempate y acabó imponiéndose 6-7 (1), 6-4, 7-5, 6-3 para
conquistar su tercera corona de Grand Slam.
A sus 31 años y cinco meses, Wawrinka se convirtió
en el campeón más veterano del US Open desde que Ken Rosewall (35 años y 10
meses) se alzó con el título en 1970.
"No tengo idea alguna de lo que está
pasando", dijo Wawrinka al recibir el trofeo de campeón en la pista del
estadio Arthur Ashe. "He jugado demasiado tenis durante las últimas dos
semanas. Estoy totalmente vacío".
Wawrinka quedó con marca de 3-0 de por vida en su carrera
en finales de torneos de Grand Slam, incluyendo una victoria sobre el serbio
Djokovic en la final del Abierto de Francia el año pasado.
También se alzó con el título del Abierto de
Australia en 2014 y mantiene una racha de 11 victorias en finales en el
circuito. Solo le falta Wimbledon para completar la colección de títulos en las
grandes citas, algo que Djokovic consiguió recién en junio al coronarse en
Francia, en su 20ma final en un Slam.
¿Cómo ha hecho Wawrinka para convertirse en un
jugador que no parpadea en partidos tan trascendentales?
Puro trabajo fuerte que recibió recompensa cuando
tenía 28 años, con aquella victoria sobre Rafael Nadal en la final de
Australia.
"Siempre he buscado dar todo lo mejor de
mí", sintetizó Wawrinka.
Fue lo que precisamente hizo en un atardecer de
verano en Nueva York.
Su clásico gesto es apuntar un dedo hacia la sien.
Según dice, el origen del mismo obedece a que ahora más que nunca ha asimilado
el concepto —transmitido por su entrenador Magnus Norman — de que está
preparado para luchar y sufrir en la cancha.
"Fue más fuerte mentalmente, supo qué hacer en
los momentos clave", reconoció Djokovic, quien se fue desdibujando con el
transcurso del partido, a menudo mirando hacia su entrenador Boris Becker en
busca de algún tipo de solución.
Falto de chispa, el campeón vigente del torneo dejó
escapar una friolera de oportunidades para romper el servicio de su adversario.
El año pasado, cuando Djokovic venció a Roger Federer en cuatro sets, el suizo
solo aprovechó cuatro de 23 bolas de quiebre. Ahora, se voltearon los papeles
para Djokovic, quien apenas convirtió tres de 17.
Tras arrancar perdiendo 3-0 en la primera manga,
Wawrinka reaccionó y forzó un desempate en el que Djokovic se llevó los últimos
cinco puntos.
Wawrinka sentenció los siguientes dos sets con
quiebres de servicio. Otra ruptura de saque le encaminó a una ventaja inicial
en el cuarto parcial. En algo que no es común, Djokovic recibió tratamiento
cuando no correspondía el cambio de lado. Se sacó las dos zapatillas y las
medias para que el kinisiélogo le atendiese por lo que luego el serbio
describió como molestias en las uñas.
A Wawrinka no le gustó para nada esperar seis
minutos, y Djokovic tuvo que ofrecerle disculpas. En todo caso, el rumbo del
partido estaba cantado, definiéndose con el segundo match point del suizo,
gracias a una devolución larga de Djokovic.
Pese a que Djokovic había pasado la mitad de tiempo
en la cancha durante el torneo, con 8 horas y 58 minutos en 13 sets completos,
contra 17 horas y 54 minutos en 23 sets de Wawrinka, fue el suizo quien
evidenció más vigor y resto físico.
Rumbo al título en Flushing Meadows, Wawrinka debió
levantar una bola de match point en un desempate de su partido de tercera ronda
ante el británico Don Evans, duelo que ganó en cinco sets.
Y aquí está, campeón otra vez, venciendo al número
uno del mundo en cada una de las tres finales de Slam que ha ganado. Quizás el
nombre de Wawrinka debe proponerse para un reconfigurado club de los
"Cuatro Grandes", como nuevo socio de Federer, Nadal, Djokovic y Andy
Murray.
"Eres un gran campeón, una gran persona.
Gracias a tí, puedo estar aquí hoy", dijo Wawrinka.


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