MÉXICO (5 Octubre 2016).- El gran justiciero del cine mexicano ha muerto. El
incólume pistolero que dominaba la escena del western mexicano con una serena
mirada, imperturbable a pesar de que su entorno se cayera a pedazos. El
legendario actor Mario Almada, icono del viejo cine mexicano, falleció la tarde
de este martes a los 94 años de edad, en la tranquilidad de su hogar.
Más de 300 filmes conforman la trayectoria de 70
años del afamado histrión mexicano, quien llegó al final de su vida sin
sufrimiento porque no estaba enfermo, según ha dicho su familia. La muerte
ocurrió por un paro respiratorio en su residencia de la ciudad de Cuernavaca, en
el central Estado de Morelos. "En la reunión familiar estuvo contento,
disfrutamos de su compañía hasta que él dijo que quería descansar y se fue a su
cuarto. Se recostó en la cama para descansar y se fue repentinamente",
dijo a la agencia Notimex la hija del actor, Leticia.
El apellido Almada representa en México una parte de
su cultura que por décadas fue una penosa realidad pero que hoy es una de sus
innegables características: pueblos sin ley donde sus habitantes van tejiendo
la vida como pueden; una desértica y desolada frontera norte en la que ocurre
todo tipo de delitos y flagelos, donde se trafica todo tipo de mercancía
–también humana- y donde la última decisión, la tiene una Magnum 44. Mario y su
hermano Fernando se volvieron leyenda con la prolífica filmografía que
retrataba de manera hiperbólica lo que se vive a diario en esas comunidades
olvidadas, con un poco de maquillaje, intriga y exagerada acción. El sello de
los hermanos Almada.
La exitosa dupla del productor Fernando y el actor,
Mario se volvió una leyenda casi de las dimensiones del luchador ‘El Santo’,
pues ambos son representantes del cine de ‘serie B’ mexicano. Otro aspecto
impreso en sus películas es la música tradicional mexicana, como fondo y como
protagonista, en cintas como ‘La banda del carro rojo’ y ‘Una camioneta gris’,
con la participación de la internacional banda Los Tigres del Norte, pioneros
en el género de los ‘narco corridos’.
Por su eterno papel de pistolero y su inexorable
serenidad ante el caos, muchos llaman a Mario Almada 'el Chuck Norris
mexicano'. Algunas de sus últimas participaciones fueron un homenaje a esa
fama, en cintas como 'El Infierno' -una recreación de la situación de extrema
violencia que sufre México por el crimen organizado, donde interpreta a un narcotraficante-
y 'El Tigre de Santa Julia', donde aparece, justamente, como un bandolero. Pero
no solo interpretó al ‘chico malo’: uno de sus más polémicos filmes fue 'La
viuda negra', que relata la vida de un sacerdote que incumple con el celibato y
tiene una intensa relación amorosa con una de sus feligreses.
Premios Ariel, Diosas de Plata y un Diamante
entregado por la Asociación Internacional de Prensa, Radio y Televisión de Las
Vegas figuran en la galería de Mario Almada. En 2013, la trayectoria del sonorense
fue homenajeada con un ‘Ariel de Oro’ por siete décadas de actuación, que
cerraron con ‘El ocaso de un cazador’, a estrenarse en noviembre próximo.


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