PARÍS (13 Octubre 2016).- El actor estadounidense
Tom Hanks, a quien hoy premió la Fiesta del Cine de Roma por su trayectoria
artística, dijo en una conferencia en la capital italiana que "la mejor
vara para medir el éxito de un actor es la longevidad" tanto física como
artística.
"Puedo decir que, al revisar mi carrera, me
siento el actor más afortunado del mundo. La mejor vara para medir el éxito de
un actor es la longevidad física y artística", destacó Hanks para después
confesar que no suele reflexionar sobre sus películas pasadas.
El actor, reconocido especialmente por papeles como
"Forrest Gump" (1994) o el náufrago de "Cast away" (2000),
aseguró que "siempre existe el riesgo de ser vinculado con un personaje
hasta el punto de no poder representar otro" en el futuro.
“Puedo decir que, al revisar mi carrera, me siento
el actor más afortunado del mundo. La mejor vara para medir el éxito de un
actor es la longevidad física y artística".”
No obstante, aseguró reconocer
"instintivamente" los personajes que le interesan y afirmó que nunca
se ha arrepentido de rechazar un papel.
"Es más difícil decir 'sí' que 'no'. Decir que
sí es muy fácil porque te pagan bien, quizá puedes besar a una bella mujer, te
cortan el pelo y puedes rodar en Dubái o Roma", explicó.
Pero aseguró que "es preciso estar atentos
porque algunas veces, sobre todo en ciertos filmes, hay aspectos que no
interesan y que no requieren una pasión absoluta y, si esta falta, hay que
decir que no".
Hanks compagina la interpretación con la producción,
si bien confesó que prefiere ejercer como actor.
"El actor no debe explicar nunca nada a nadie,
únicamente debe comprender lo que debe hacer y hacerlo. Es protegido, hace lo
que quiere, no tiene responsabilidades. El productor debe llamar por teléfono,
rogar a gente, seguir todo y a todos", señaló.
En este sentido destacó el filme "Cast
Away", que produjo además de protagonizar y sobre el que empezó a trabajar
siete años antes de su estreno, en diciembre del año 2000.
Hanks manifestó su aprecio hacia Clint Eastwood, a
cuyas órdenes se ha puesto para rodar "Sully" (2016) y a quien
calificó de "leyenda".
"Eastwood ha hecho algunas de las películas más
sofisticadas jamás vistas", refirió, poniendo como ejemplo "Mystic
River" (2003) o "Invictus" (2009).
El actor recordó entre risas el método de rodaje de
Eastwood, "sin pruebas y sin discusiones sobre el personaje".
"No quiere desaprovechar el tiempo. Te hace
grabar y si no funciona rehace la escena. Su dirección es así. Es necesario
estar siempre preparados (...) Eastwood no dice 'acción'. No hay gritos, solo
pocas pero buenas palabras", dijo imitando el acento del oscarizado
cineasta.
Por último no descartó trabajar junto a un director
italiano en un futuro y demostró su conocimiento sobre la cinematografía del
país al recordar películas "impactantes" como "La Strada"
(1954) u "Ocho y medio" (1963), de Federico Fellini.
Y apostó por un dúo junto a Roberto Benigni, ”scar
por "La vita á bella" (1997): "Juntos seríamos muy
fuertes", consideró.
La XI Fiesta del Cine de Roma premió en una
ceremonia a la que asistió la actriz italiana Claudia Cardinale la trayectoria
profesional de Hanks, al que el evento dedica una sección para revisar toda su
filmografía.


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