RÍO DE JANEIRO (1 Noviembre 2016).- Casi dos meses y
medio después de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cientos de
trabajadores no han recibido su paga, y han advertido que demandarán al comité
organizador para obtener su dinero.
Entre los trabajadores que se quejan de pagos
atrasados figuran unos 100 contratistas independientes que se desempeñaron como
anunciadores en los estadios, productores de espectáculos o musicalizadores,
así como cientos de personas que laboraron para el Olympic News Service, que
emitía resúmenes escritos sobre distintos deportes y atletas en los Juegos
Olímpicos y en los Paralímpicos que se realizaron posteriormente.
"Trabajo con un despacho de abogados que
representa ya a alguien involucrado con Río 2016, así que ellos saben bastante
bien lo que ocurre", dijo el sudafricano Rocky Bester, productor
independiente de espectáculos, entrevistado por The Associated Press.
Bester, vocero de los 100 contratistas, dijo que
jamás había enfrentado problemas semejantes en otros Juegos Olímpicos. Ha
participado en siete ediciones, y dijo que sólo ha encontrado silencio y
pretextos por parte de los organizadores de Río.
"Hemos sostenido conversaciones duras sobre los
pagos en otros Juegos Olímpicos, pero siempre han sido conversaciones
abiertas", comentó Bester. "Lo que está ocurriendo aquí es que nadie
te contesta. Estamos en la oscuridad. Es como si no existiéramos".
Bester consideró que lo ocurrido representa
"una falta total de respeto.
Los organizadores de los Juegos atribuyeron la
situación al retraso en el pago por parte de algunos patrocinadores, el
ayuntamiento de la ciudad y el Comité Olímpico Internacional.
"Estamos pagando, pero no se ha recuperado todo
el dinero que necesitamos tener para realizar los pagos", explicó a la AP
el vocero de Río, Mario Andrada. "Tenemos algunos problemas para que
salgan las cuentas".
Los problemas de liquidez, recortes presupuestarios
y gastos mayores a los contemplados asolaron a los organizadores durante toda
la etapa de preparativos para los Juegos. Cerca de la ceremonia inaugural del 5
de agosto, los organizadores necesitaron millones de dólares en un rescate
otorgado por el gobierno local y federal. Con ello, se rompió una promesa de
emplear sólo fondos privados para financiar el presupuesto operativo de 2.800
millones de dólares.
Los montos que se adeudan a los trabajadores
independientes serían relativamente modestos. Bester no dio cifras, pero dijo
que le han pagado aproximadamente la mitad de lo que se le debe. Sin embargo,
aseguró que otros no han recibido un centavo, por lo que han debido
arreglárselas para vivir con sus tarjetas de crédito, incurriendo en deudas de
altos intereses.
"Quienes más sufren son los jóvenes",
afirmó. "Son sus primeros Juegos Olímpicos. Es algo que tiene que ver con
el prestigio. Lo último que les pasa por la cabeza es que no les pagarán".
Bester dijo que se pidió a algunos contratistas
comprar sus propios boletos de avión. Algunos no han recibido el rembolso.


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