SANTO
DOMINGO, República Dominicana (28 Julio 2018).- Un día como hoy, 28 de julio de
1954, nace Hugo Rafael Chávez Frías, mejor conocido como Hugo Chávez. Cumple 64 años.
Militar,
político y presidente de Venezuela desde el 2 de febrero de 1999 hasta su
muerte en 2013.
Fue también
líder del Movimiento Quinta República desde su fundación, en 1997, hasta 2007,
cuando se fusionó junto a otros partidos para crear el Partido Socialista Unido
de Venezuela (PSUV), que dirigió hasta 2012.
La
influencia de este político acusado a menudo de populista trascendió las
fronteras de su país al propiciar el surgimiento en Latinoamérica de una nueva
hornada de dirigentes de izquierdas, opuestos como él al neoliberalismo
económico y a las injerencias estadounidenses y preocupados por las clases más
desfavorecidas y las minorías indígenas.
Del Ejército a la
política
En mayo de
1993, el Parlamento destituyó al presidente Carlos Andrés Pérez, acusado de
malversación de fondos públicos. Cumpliendo su promesa electoral, en 1994 el
nuevo presidente, Rafael Caldera, acordó el sobreseimiento del proceso abierto
contra Chávez. Tras ser liberado, Chávez abandonó el ejército y entró de lleno
en la lucha política; fundó el Movimiento V República (MVR) y comenzó a
recorrer el país explicando sus propuestas.
Enfrentado a
la clase política que había dirigido el país en las últimas décadas, a la que
acusaba de corrupción y traición a la patria, Chávez basó su discurso en la
denuncia de la corrupción del sistema y de los principales partidos políticos.
Si se tiene en cuenta que en los últimos cuarenta años el país, gracias al
petróleo, había integrado en forma de divisas el equivalente a diecisiete
planes Marshall, la acusación de corrupción, mala administración y malversación
de fondos dirigida contra los partidos tradicionales resulta más que razonable.
El 3% de la población de Venezuela constituía la clase alta, el 17% se situaba
en una clase social media y el 80% restante se hallaba en la miseria o en la
marginalidad.
Ante la
caótica realidad del país, el discurso de salvación de Hugo Chávez contaba con
la adhesión incondicional de amplias capas de población desesperada y
empobrecida. Sus oponentes le acusaron de populismo y de vender esperanzas
retóricas y vacías de contenido real, pero ello no haría más que acentuar la
tendencia de Chávez a presentar una sociedad dividida en dos bandos, el pueblo
por un lado y la “oligarquía decadente” por el otro, y a enfrentarse sin eludir
crispaciones con los medios de comunicación, alineados en parte junto a la
oposición, y con una de las principales instituciones del país, la Iglesia.
En la presidencia
Al frente
del Movimiento V República y con el apoyo de varios partidos de izquierdas,
Chávez presentó su candidatura a las elecciones presidenciales del 6 de
diciembre de 1998 y resultó elegido con el 56,2% de los votos, imponiéndose al
candidato de consenso de los partidos tradicionales (COPEI y Acción
Democrática). Siguiendo su programa, el nuevo presidente impulsó la elección de
una Asamblea Constituyente encargada de redactar un nuevo texto constitucional,
que más tarde sería aprobado en referéndum. Tras aprobarse en 1999 la nueva
constitución, en julio de 2000 Chávez fue reelegido presidente de Venezuela
para el período 2000-2006 con amplia diferencia sobre sus adversarios.
Dos años más
tarde, el 11 de abril de 2002, el gobierno de Chávez fue objeto de una fallida
asonada golpista cívico-militar que elevó a la presidencia a Pedro Carmona, el
presidente de la patronal Fedecámaras. Prisionero por dos días en la Isla de la
Orchila, Hugo Chávez fue repuesto en sus funciones gracias a la acción de
fracciones del Ejército Nacional y de sus partidarios, y el país retornó al
orden constitucional. La oposición organizó nuevas manifestaciones que
desembocaron en una huelga general entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.
Los conflictos con la oposición no cesaron, y en agosto de 2004 Chávez hubo de
hacer frente a un referendo revocatorio de su mandato presidencial, del que
salió fortalecido al conseguir el 59% de los votos, y que lo habilitó para
gobernar hasta finalizar su mandato. Dos meses más tarde, el partido de Chávez
logró un triunfo rotundo en las elecciones regionales y locales de Venezuela.
Ante la
posibilidad del recambio presidencial que ofrecían las elecciones de finales de
2006, la oposición logró sumar voluntades y nuclearse en torno a un único
candidato, el socialdemócrata Manuel Rosales. Los comicios se realizaron el 3
de diciembre en un clima de total normalidad y con una participación del 70%
del electorado; los venezolanos volvieron a dar su beneplácito a Chávez, quien
se convirtió en presidente por tercera vez para el período 2007-2013 al obtener
el 63% de los votos.
Durante su
tercera gestión avanzó en la propuesta de profundizar en el denominado
“socialismo del siglo XXI”, para lo cual, entre otras decisiones, amplió el
proceso de nacionalización de numerosas empresas de servicios. La reelección
presidencial fue uno de los temas más candentes entre los expuestos a debate
político durante el ejercicio 2007. En noviembre de ese año el parlamento
venezolano aprobó un controvertido proyecto de reforma constitucional que
contemplaba, entre otros aspectos, la eliminación de la autonomía del Banco
Central, la reducción de la jornada laboral a seis horas y la creación de la
presidencia vitalicia de la República. El proyecto fue sometido a referendo
popular el 2 de diciembre y los resultados arrojaron una oposición mayoritaria
al mismo.
Tras la
derrota, Hugo Chávez mantuvo su intención de someter nuevamente a consulta
popular una reforma constitucional que permitiese su permanencia en el poder.
Así, los partidarios y los opositores de la misma se enfrentaron en una intensa
campaña electoral que, a pesar de la radical polarización en la que se hallaba
inmersa la sociedad venezolana, se llevó a cabo con normalidad y sin violencia.
El 15 de febrero de 2009 tuvo lugar la nueva cita electoral, que con el 54% de
los votos aprobó el carácter irrestricto del número de reelecciones presidenciales.
Una vez hechos públicos los resultados, Chávez anunció su intención de
postularse candidato a las presidenciales del 2012.
Los comicios
presidenciales se celebraron el día 7 de octubre, y en ellos sólo dos figuras
contaban con posibilidades de victoria: el presidente en funciones Hugo Chávez,
candidato del Gran Polo Patriótico; y Henrique Capriles, representante de la
Mesa de la Unidad Democrática, coalición en torno a la cual se aglutinó la casi
totalidad de la oposición al chavismo. Las urnas confirmaron una vez más en el
poder a Chávez, quien consiguió el 55,25% de los sufragios emitidos, frente al
44,13% de Capriles.
La clave de
la que sería la última reelección de Chávez (para el mandato 2013-2019) radicó
en los logros sociales de su gobierno, plasmados en la drástica reducción del
analfabetismo, el incremento de estudiantes universitarios de extracción social
popular, la ampliación de la cobertura sanitaria pública y la creación de
mercados populares con artículos de primera necesidad a precios subvencionados
por el Estado. Para la oposición, sin embargo, temas como la inseguridad
ciudadana o la falta de garantías jurídicas continuaban estando pendientes de
solución.


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