PEKÍN (1 Noviembre 2018).- China
busca dar hoy un nuevo impulso a sus relaciones con los países centroamericanos
con las visitas de los presidentes de El Salvador y República Dominicana,
países que rompieron sus lazos con Taiwán para establecerlos con Pekín hace
pocos meses.
La presencia
en el país asiático del presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, y de su
homólogo dominicano, Danilo Medina -quien llegó hoy a Pekín-, supone un hito al
tratarse de las primeras visitas oficiales de unos máximos mandatarios de ambos
países a China.
El
presidente salvadoreño llegó el miércoles a Pekín y se reunió hoy con el
presidente chino, Xi Jinping, con quien firmó una serie de acuerdos de
cooperación bilateral.
Tras el
encuentro entre ambos líderes, el director general del Departamento de América
Latina y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Bentang,
indicó que, “a la vista de las necesidades de El Salvador”, su Gobierno ha
acordado “ofrecer apoyo al pueblo salvadoreño”.
En este
sentido, China anunció que ofrecerá vehículos de suministro de alimentos y agua
para aliviar la sequía y proveerá de dispositivos de enseñanza a los alumnos en
situación de pobreza, de bienes para la prevención de desastres y de equipos
médicos.
Por su
parte, Sánchez Cerén aseguró a Xi que la feria global de importación que
arrancará el próximo lunes en la ciudad china de Shanghái es un “medio” para
atraer la inversión china a El Salvador, según la televisión estatal china.
El
presidente salvadoreño destacó al líder chino que ambos países tienen “los
mismos intereses” basados en “la confianza y el respeto mutuos”.
La nación
centroamericana entabló en agosto pasado nexos diplomáticos con China en
detrimento de Taiwán, algo que generó recelos desde Estados Unidos, que el
pasado 7 de septiembre llamó a consultas a su embajadora en El Salvador, Jean
Manes, por esta decisión.
A este
respecto, y sin citar directamente a Estados Unidos, Zhao apuntó que el
Ejecutivo chino “es consciente de que ciertos países han dicho ciertas palabras
sobre el desarrollo de las relaciones entre China y El Salvador”.
“Al desarrollar
relaciones con otros países, incluido El Salvador, China se compromete
sinceramente al respeto mutuo, a la cooperación, al desarrollo común, a la
apertura y a la integración”, añadió.
“Las
relaciones entre China y El Salvador son entre dos países soberanos y no es
razonable que otros países hablen sobre ellas. Estas relaciones no van contra
ninguna tercera parte ni enfrenta las relaciones de El Salvador con otros
países”, sentenció Zhao.
Sánchez
Cerén viaja acompañado de los ministros de Relaciones Exteriores, Carlos
Castaneda; de Educación, Carlos Canjura, y de Salud, Violeta Menjívar.
Danilo
Medina se reunirá el viernes con el presidente chino
Por su
parte, Medina aterrizó hoy a las 18.40 hora local (10.00 GMT) en Pekín, donde
fue recibido por el ministro asistente de Exteriores, Zhang Hanhui, así como
por el primer embajador dominicano en China, Briunny Garabito.
Está
previsto que el líder dominicano mantenga un encuentro con Xi mañana a las
17.00 hora local (09.00 GMT).
Al igual que
Sánchez Cerén, Medina también asistirá a reuniones con el primer ministro, Li
Keqiang, y con el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Li Zhuanshu.
Además,
tendrá lugar la apertura oficial de la embajada dominicana en China, con la
presencia de los cancilleres de ambos países, Miguel Vargas -quien acompaña a
Medina en este viaje- y Wang Yi, que ya se reunieron en Santo Domingo el 21 de
septiembre pasado cuando se inauguró la legación china en la nación caribeña.
Tras ello,
se trasladará a Shanghái, donde participará en la inauguración de la citada
feria de importación.
Antes de
partir el próximo día 7, Medina también visitará dos parques tecnológicos en la
ciudad de Shenzhen.
Medina
estará acompañado por una delegación de empresarios y altos funcionarios entre
los que también figuran los ministros de Presidencia, José Ramón Peralta; de
Hacienda, Donald Guerrero, y de Turismo, Francisco Javier García.
El pasado 1
de mayo, República Dominicana decidió dar un giro en su política exterior al
romper sus históricos lazos con Taiwán y establecer relaciones con China, país
con el que ya registraba un intercambio comercial por importe de unos 2.000
millones de dólares (1.757 millones de euros).


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