INTELECTUALES Y PROFESIONALES DE LA DIÁSPORA A FAVOR DEL DIÁLOGO PARA RESOLVER LA CRISIS POLÍTICA

2 de octubre de 20190 comentarios


PUERTO PRÍNCIPE, Haití (2 Octubre 2019).- En una nota publicada el martes, el Grupo de intelectuales y profesionales haitianos en el extranjero (RIPHO) declara rechazar todas las formas violentas de expresión popular y está a favor de un diálogo para resolver la crisis. Pero la nota no dice nada sobre los casos de manifestantes asesinados durante los movimientos de protesta.

Nosotros, los intelectuales y profesionales haitianos que vivimos fuera de Haití, signatarios de este documento, estamos muy preocupados por la situación en nuestro país y la crisis política que resulta. Nuestra condición de docentes, docentes, intelectuales y profesionales en el extranjero con todos los beneficios socioeconómicos que esto nos brinda no puede distanciarnos de la pesadilla de nuestros conciudadanos que viven en Haití. Aunque dejamos el país por diferentes razones, Haití no nos dejó. Por lo tanto, vivimos una distancia en la proximidad con todo lo que implica como amargura y consternación.

Estamos horrorizados por el continuo deterioro de la vida en Haití. Cuando no menos de seis de cada diez haitianos viven con menos de US $ 2 por día; cuando el 25% de la población ni siquiera puede satisfacer sus necesidades alimentarias; cuando el 20% más rico posee más del 64% del ingreso total del país, mientras que el 20% más pobre posee solo el 1%, la gente tiene razones para mostrar su enojo contra todos los que lideraron el país al borde del precipicio. Ante esta situación de injustificable y extrema, los haitianos en la diáspora, no podemos simpatizar con el sufrimiento de nuestros compatriotas y el consiguiente descontento popular.

Sin embargo, este grupo de intelectuales y profesionales haitianos del extranjero rechaza todas las formas violentas de expresión popular. El país ya es demasiado pobre para soportar el costo del saqueo y la destrucción de la propiedad pública y privada en repetidas ocasiones.

El grupo está lanzando un solemne llamado al diálogo, la única forma de salir del callejón sin salida donde está. Nadie hoy puede presumir de ser el campeón de la causa del pueblo haitiano. La responsabilidad de nuestras desgracias es colectiva; Es en gran parte atribuible al movimiento de vanguardia contra la dictadura de 1986, que desde entonces ha asegurado el poder político y no ha hecho nada para mejorar el destino del pueblo haitiano.
Ahora es el momento del balance. Los opositores de hoy estaban en el poder ayer. Aquellos en el poder hoy probablemente estarán en oposición mañana. El grupo cree que hay razones para sentarse juntos para encontrar un consenso que coloque a Haití primero.
El grupo cree que no podemos seguir haciendo lo mismo y esperamos tener resultados diferentes. Las renuncias, los exiliados y los asesinatos de jefes de estado tienen desde Jean Pierre Boyer nuestros medios privilegiados para resolver nuestros problemas políticos. Desde 1986 hasta la actualidad, el país ya ha experimentado 20 jefes de estado, mientras que nuestros gobiernos tienen éxito a un ritmo incomparable en la región. Resultados: Haití es el país más pobre del hemisferio occidental y el más desigual de América Latina y el Caribe.

La autopsia realizada al agrupar los dolores de inestabilidad y miseria que atraviesa el país ahora se refiere a causas históricas profundas. Es principalmente un sistema económico de exclusión basado en el contrabando y el monopolio como modo de operación. La ruptura de este sistema es esencial para el cumplimiento de las demandas de nuestros compatriotas.

En base a estas consideraciones, los profesores, intelectuales y profesionales haitianos que vivimos fuera de Haití creemos que cualquier búsqueda de una solución a esta enfermedad profundamente arraigada que está carcomiendo al país debe ser parte de una perspectiva de diálogo que involucre a los diferentes actores del cuerpo social. Solo el diálogo como medio para resolver conflictos puede dar nueva vida a nuestra incipiente democracia. Por otro lado, creemos que cualquier modificación dirigida a un cambio de actores solo servirá para satisfacer los deseos de ciertos grupos de interés en detrimento de reclamos legítimos del pueblo haitiano.

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