PRESIDENTE TRUMP SUGIERE INYECTAR DESINFECTANTE Y LUZ A ENFERMOS DE LA COVID-19 PARA MATAR AL VIRUS

WASHINGTON (24 Abril 2020).- Lejos de desanimarse por las críticas recibidas por abrazar un tratamiento experimental con cloroquina como la salvación contra el coronavirus en su condición de presidente y a pesar de su falta de formación científica, Donald Trump utilizó ayer su rueda de prensa diaria en la Casa Blanca para sugerir nuevos métodos con los que acabar con el patógeno: inyectar “desinfectante” en los pacientes para “limpiar los pulmones” o haces de luz, a la vista de que los estudios indican que muere más rápidamente en ciertas superficies y en el aire al ser expuesto a la luz del sol. “Pongamos que golpeamos el cuerpo con una luz tremenda, ultravioleta o simplemente muy potente…Y supongamos que puedes meter luz en el cuerpo, a través de la piel o de alguna otra manera. Creo que vas querer probarlo (…). Me gustaría que hablaras con los médicos para ver si hay alguna manera de aplicar luz y calor para curar”, ha dicho el presidente estadounidense a la doctora Deborah Birx, visiblemente perpleja por las declaraciones. El origen de su entusiasmo está en un estudio del Departamento de Seguridad Interior, presentado ayer, que indica que “el calor y la humedad” suprimen el virus, igual que “desinfectantes de uso común” como la lejía o el isopropanol. Sus conclusiones, en línea con anteriores investigaciones y el comportamiento de otros virus, han dado alas al presidente para presentar sus propias teorías científicas sobre su aplicación en pacientes de la Covid-19. “No soy médico, pero sí alguien que tiene un buen…”, ha dicho señalándose al cerebro. “Lo que veo es que el desinfectante, que mata [al virus] en un minuto, igual hay una manera de hacer algo así inyectándolo dentro, como una limpieza, porque ves que va a los pulmones. (…) Sería interesante probarlo. Habrá que usar médicos para eso pero a mí me parece interesante”, ha añadido Trump, que ha presentado estos hallazgos como una confirmación de su teoría de que el virus podría desvanecerse este verano, a pesar de que ya está circulando en entornos de altas temperaturas y humedad, aunque con menos eficacia. “Creo que mucha gente va a querer va a salir de repente, gente que no quería salir saldrá”, aseguró sonriente. “Yo soy el presidente y tú eres un periodista mentiroso”, espetó Trump a un reportero de The Washington Post que le dijo que los estadounidenses siguen estas comparecencias para tener información, “no en busca de rumores”. El director de la Agencia del Medicamento de EE.UU., Stephen Hahn, dijo anoche en la cadena CNN que “no recomendaría a nadie ingerir desinfectante” para tratar de combatir o protegerse de la Covid-19. Hahn trató de restar hierro a las reflexiones del presidente: “Son las preguntas normales que cualquier médico esperaría de un paciente después de los datos presentados” sobre los efectos de la luz ultravioleta y los desinfectantes sobre el virus. Fuentes del Departamento de Seguridad Interior aclararon anoche que no se está considerando tratamientos como los sugeridos por el presidente. Los expertos médicos de la Casa Blanca sobre el coronavirus cada vez tienen más problemas para contradecir las irreales previsiones del presidente sobre la epidemia. Trump, por ejemplo, forzó el miércoles al director del Centro de Enfermedades Infecciosas, Robert Redfield, matizar sus declaraciones sobre la posible virulencia de la próxima ola de contagios en otoño. El protagonismo de los expertos médicos en las comparecencias, a menudo de dos horas de duración, es cada vez menor. Preocupado por su reelección, el presidente estadounidense se pone a diario bajo los focos como portavoz de la crisis del coronavirus. Sin embargo, sólo un 28% de estadounidenses tiene en Trump su principal fuente de información sobre la pandemia, según una encuesta de la agencia AP. Su credibilidad depende fuertemente de la orientación ideológica de los votantes: mientras sólo el 7% de los demócratas tiene “mucha o bastante confianza” en la información facilitada por Trump, entre los republicanos este porcentaje se eleva al 47%. Por BEATRIZ NAVARRO/La Vanguardia

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