LIVAKOVIC SACA TRES DE CUATRO PENALTIS A JAPÓN Y COLOCA A CROACIA EN CUARTOS DE FINAL EN EL MUNDIAL DE QATAR 2022
AL-WAKRAH (5 Diciembre 2022).- La epopeya de Japón naufragó en los penaltis. Las tablas pesan en una suerte que es como subir al patíbulo sin saber si se es verdugo o condenado. Tres errores en cuatro lanzamientos era suficiente sentencia. Croacia las tiene todas, un equipo hecho de supervivientes de los Balcanes que sobrevive a todo, también a las prórrogas y los penaltis. Con o sin Modric, que ya no estaba en el terreno de juego. Los laureles fueron para Livakovic, nuevo héroe nacional en un país que tiene razones profundas para sentir el patriotismo. Modric lo besó en la hierba como se besa a un hijo, después de hacer bajo palos su 'hat trick' de la victoria.
El equipo asiático aspiraba a los primeros cuartos de
su historia, alentado durante los más de 120 minutos por un público incasable.
No eran fans de corta y pega. Eran reales. Bajo el espectacular techado del
Estadio Al Janoub, con forma de las antiguas embarcaciones qataríes, Japón hizo
aguas después de un Mundial que ha cambiado su historia aunque no haya hecho
historia.
Después de siete prórrogas seguidas en Mundiales o
Eurocopas desde 2008, Croacia pasa por otra, esta vez con éxito, y prolonga su
vida en un Mundial en el que sobreviven siete de los finalistas en Rusia, hace
cuatro años. Modric, a sus 37 años, al frente. Livakovic no es uno de ellos,
pero ya tiene sus honores. El desgaste, sin embargo, llevó a Zlatko Dalic a
sustituirlo al madridista en la prórroga pese a su seguridad en los
lanzamientos.
Arranque
frenético
Japón no salió al encuentro como frente a Alemania o
España. Partió del modo en que acabó frente a ambas potencias del fútbol:
revolucionado. De otra forma, es vulnerable y no es nada más. De esta manera,
es vulnerable pero es hiriente, porque ataca como si se tratara del vuelo de
'kamikazes'. La velocidad, endiablada, es su arma, pero ejecutada por un grupo
de futbolistas de buen nivel técnico, como Doan, Ito, Maeda o Morita. El seleccionador
Hajime Moriyasu dejó en el banquillo a Kubo, porque, realmente, tenía mejores
argumentos para lo que pretendía.
Croacia no podía darse por sorprendida. Simplemente,
no está para ese ritmo de juego. Tampoco España o Alemania lo soportaron, pero la
selección balcánica es algo más espesa. Salvó cuando aclara el juego Modric o
lanza a Perisic, es lenta. Conserva el perfil competitivo que le llevó al
cenit, suficiente para estar en los cuartos, pero ya no tiene aquel vuelo. No
es casual, pues, que el gol que le sirvió para igualar el choque llegara en un
centro, no en transiciones.
Perisic,
del fallo al gol
Los riesgos de Japón le iban a conceder, no obstante,
espacios, pero Perisic resolvió mal un mano a mano al que llegó escorado frente
a Gonda. En una situación similar alcanzó el área Kramaric, que volvió a
fallar. Croacia necesita optimizar mucho sus ocasiones y sus delanteros no lo
hicieron en todo el primer tiempo. Las intenciones de Japón, mucho tiempo en
campo contrario, impidieron, asimismo, las aproximaciones de Modric al balcón
del área, como suele hacer. Prácticamente no se dieron hasta el último tramo,
ya con el empate, cuando un golpeo lejano del madridista provocó una excelente
respuesta de Gonda.
Los asiáticos se volcaron desde el primer minuto y no
dejaron de hacerlo tras el gol, minutos antes del descanso, obra de Maeda, que
se revolvió, eléctrico, en el área de Livakovic. Como en otras ocasiones, Japón
llegó con muchos futbolistas, incorporaciones que hacían imposible el control a
una defensa de perfil estático, con Lovren como referencia. Lo habían hecho con
anterioridad, en acciones verticales o corales que no acabaron Tanaguchi, el
propio Maeda o Nagatomo.
Japón se enfrentaba al dilema de cómo gestionar la
victoria. Mantuvo la iniciativa pero no con la misma intensidad, hecho que
favoreció a Croacia en su aproximación. En un centro lateral, Perisic cabaeceó
a la esquina, impecable. Imprimió fuerza al balón, ya que su remate se produjo
lejano, pero inaccesible para el portero. La defensa nipona fue cándida.
Un dispositivo especial actuará en prevención de
disturbios en las poblaciones con más ciudadanos marroquíes en Almería
El tanto sentó peor a Japón de lo que había supuesto
para Croacia encajar. Es ahí donde se aprecian la experiencia. Gonda buscó los
lanzamientos en largo en busca de puntas a los que su seleccionador debió
relevar debido al esfuerzo realizado. El tren del partido ya era en el que
Croacia podía sentirse más tranquila.
La prórroga llegó y pasó sin que sucedieran demasiadas
acciones de peligro, al contrario, como si las dos selecciones prefirieran el
riesgo de los penaltis a otros. Mitoma probó una acción individual y un disparo
y Majer tuvo la ocasión en el último minuto del tiempo extra. A los penaltis
llegó Croacia sin su gran capitán, pero el héroe estaba en su portería.
Livakovic detuvo tres de los cuatro lanzamientos. Sólo Mitoma, entre los
japoneses, acertó. Pasalic acalló los cánticos asiáticos del Al Janoub. Era el
día de Livakovic.
Por ORFEO SUÁREZ/El Mundo


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