Cuando oramos con confianza, convencidos de que Dios nos escucha, estamos dando un paso verdaderamente de fe.
No siempre veremos la respuesta de inmediata, pero podemos estar seguros de que llegará en el momento más oportuno, según el amor y la sabiduría del Señor.
Dios nunca ignora el clamor de sus hijos, aunque a veces actúa de forma distinta a lo que esperamos.
Él sabe lo que realmente
necesitamos y cuándo es mejor concedérnoslo. Por eso, la oración confiada no es
solo hablar con Dios, sino también aprender a esperar en Él, seguros de que su
respuesta, aunque tardía a nuestros ojos, siempre será perfecta y llena de
bendición.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
MONSEÑOR RAMON DE LA ROSA Y CARPIO


No hay comentarios.: