La situación en Haití continúa siendo caótica y profundamente preocupante. La crisis sigue llegando a personas que viven en condiciones precarias y sufren las consecuencias de la inestabilidad social, económica y política.
Es fundamental que no dejemos de repetir que la
comunidad internacional debe actuar con urgencia y solidaridad, acudiendo en
auxilio de este pueblo.
Solo a través de un compromiso conjunto y coordinado
se podrá encontrar una solución duradera para sus hombres. Haití necesita apoyo
para reconstruir su futuro y garantizar el bienestar y la dignidad de su
población.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
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