La Asociación de Iglesias Protestantes de Turquía denuncia que, en 2024, continuaron las deportaciones de cristianos extranjeros
ESTAMBUL (8 Septiembre 2025).- Según el último informe sobre violaciones de los derechos humanos de la Asociación de Iglesias Protestantes de Turquía, en 2024 se produjo “un aumento con respecto al año anterior de los discursos de odio, tanto escritos como verbales, dirigidos a personas o instituciones cristianas protestantes”.
Aunque la libertad
religiosa está protegida por la Constitución turca, los cristianos protestantes
sufrieron delitos de odio “únicamente por su fe”.
Entre los incidentes
más graves se encuentra el ataque armado contra el edificio de la asociación
Salvation Church en Estambul en la víspera de Año Nuevo.
El agresor disparó
desde un coche, gritando a las personas que celebraban el Año Nuevo: “¡No
permitiremos que lavéis el cerebro a nuestros jóvenes musulmanes! Oh, infieles,
seréis derrotados y arrastrados al infierno”.
Muchas iglesias
fueron objeto de disparos, actos de vandalismo y amenazas.
A la iglesia Didim
Light se le negó el permiso para distribuir folletos, y las autoridades
impidieron “en múltiples ocasiones” a la Iglesia Bíblica de Antalya invitar a
ciudadanos turcos a las celebraciones de Pascua y Navidad.
En el informe se
recogen otros casos de delitos de odio, como el despido de un profesor de
inglés cristiano de una escuela privada o la quema de un Nuevo Testamento.
El informe también
menciona, entre otros muchos casos, los intentos de la policía de sobornar a
dos miembros de la iglesia para que se convirtieran en informantes.
Aumentan los insultos en las redes sociales
El informe denuncia
un aumento del uso de las redes sociales para insultar a los cristianos
protestantes.
“Nos encontramos con
discursos llenos de insultos y blasfemias dirigidos a las cuentas oficiales de
las iglesias en las redes sociales, a los líderes, al cristianismo, a los valores
cristianos y a los cristianos en general”, explica la Asociación de Iglesias
Protestantes de Turquía.
El informe afirma que
todo eso “a menudo tiene su origen en la actividad de grupos de redes sociales
que cultivan el odio contra los cristianos y han atacado páginas web y cuentas
de redes sociales cristianas”.
Veto a los cristianos extranjeros
Según el informe, “en
2024 se deportó a cristianos extranjeros, se les denegó la entrada en Turquía o
se les negó el permiso de residencia y el visado”.
Debido a ello,
“muchas congregaciones se vieron en una situación difícil y sigue habiendo una
gran necesidad de trabajadores religiosos”, señala, añadiendo que procedían
principalmente de Estados Unidos, Reino Unido, Corea del Sur, Alemania, otros
países europeos, América Latina y otras regiones.
“La mayoría de ellos
se han establecido en nuestro país desde hace muchos años y viven aquí con sus
familias. No tienen antecedentes penales, ni investigaciones ni documentos
judiciales que les conciernan”, afirma el documento.
Esta situación “ha
puesto de manifiesto un enorme problema humanitario. Que un miembro de una
familia reciba una prohibición de entrada inesperada rompe la unidad familiar y
deja a todos los miembros de la familia en una situación caótica”.
Además de la falta de
creyentes extranjeros, “en 2024, las leyes turcas seguían impidiendo la
formación de pastores cristianos y la apertura de escuelas para impartir
educación religiosa a los miembros de las comunidades religiosas”, se lee en el
informe.
“El derecho a formar
y desarrollar líderes religiosos es uno de los pilares fundamentales de la
libertad de religión y de creencias”, subraya.
Estatus legal
Otro problema
importante para las iglesias protestantes en Turquía es la dificultad para
obtener un estatus legal que les permita registrarse adecuadamente.
El informe señala que
hay 214 comunidades protestantes de distintos tamaños en el país, la mayoría de
ellas ubicadas en Estambul, Ankara y Esmirna, pero solo 152 han obtenido
estatus legal como “fundaciones religiosas, asociaciones o delegaciones”.
Las comunidades
protestantes sin estatus legal tienen dificultades para encontrar lugares de
culto, y los alquileres suelen ser “inusualmente altos”. Además, “carecen de
beneficios como la electricidad gratuita o exenciones fiscales por parte de la
Administración”, de los que otras comunidades religiosas sí pueden disfrutar.
Fuente: EVANGELICAL FOCUS


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