CIUDAD DEL VATICANO (17 Septiembre 2025).- Al término de la audiencia general en la Plaza de San Pedro, mientras continúa el asedio de las fuerzas militares israelíes a la ciudad de Gaza, el Papa expresa su cercanía a la población obligada «por la fuerza» a abandonar sus tierras, a «vivir en el miedo» y a sobrevivir «en condiciones inaceptables».
El Pontífice recuerda que «toda persona tiene siempre
una dignidad inviolable» e invoca el cese de los bombardeos, la liberación de
los rehenes y una solución diplomática.
Renuevo el llamamiento al alto el fuego, a la
liberación de los rehenes, a una solución diplomática negociada y al pleno
respeto del derecho internacional humanitario.
Desde la Plaza de San Pedro, la voz del Papa León XIV
se abre paso entre el estruendo de los bombardeos que, desde la medianoche de
ayer, han golpeado la ciudad de Gaza. En medio de lo que las fuerzas militares
de Israel han definido como la fase «final» para arrasar el enclave palestino
con el objetivo de aniquilar a Hamás y liberar a todos los secuestrados, con
más de 100 víctimas ya confirmadas, 140 edificios alcanzados y unos 370 mil
civiles huyendo, el Papa, al término de la audiencia general, lanza su
llamamiento por «un amanecer de paz» en esta tierra martirizada.
Expreso mi profunda cercanía al pueblo palestino de
Gaza, que sigue viviendo en el miedo y sobreviviendo en condiciones
inaceptables, obligado por la fuerza a desplazarse una vez más de sus propias
tierras.
Alto
el fuego, liberación de rehenes, soluciones diplomáticas
Ayer mismo, al salir de su residencia en Castel
Gandolfo, respondiendo a una pregunta de los periodistas sobre el «éxodo» de
Gaza, el Pontífice manifestó toda su preocupación por los muchos que «no tienen
adónde ir», así como por los que quieren quedarse. El primero de ellos es el párroco
de la Sagrada Familia, el padre Gabriel Romanelli, con quien está en contacto
constante (la última llamada fue ayer por la mañana) y que, junto con las
hermanas de la comunidad parroquial, sigue permaneciendo junto a las
aproximadamente 450 personas refugiadas en el complejo de la iglesia. «Hay que
buscar realmente otra solución», dijo ayer por la noche el Papa. Y hoy, en la
audiencia, en una plaza abarrotada, con tono firme y el ceño fruncido, indica
las vías para una posible solución: alto el fuego, liberación de los rehenes,
diálogo y negociaciones, respeto «integral» del derecho internacional
humanitario.
Un
amanecer de paz y justicia
Casi como una súplica de rodillas ante Dios y el
mundo, el Papa León recuerda que «toda persona tiene siempre una dignidad
inviolable, que hay que respetar y custodiar». Lo afirma «ante el Señor
todopoderoso, que ha mandado "no matarás", y ante toda la historia
humanitaria». Una advertencia para estos tiempos de brutalidad. De ahí surge
una exhortación para todos los fieles y no solo para ellos.
La
intercesión por la paz de San Estanislao Kostka
El Papa también había invocado la paz poco antes,
durante el saludo a los fieles polacos. León XIV recordó la memoria litúrgica
de mañana de San Estanislao Kostka, joven jesuita polaco de 18 años, patrono de
la Patria y de los jóvenes: él, dijo, «sea ejemplo e inspiración para las
nuevas generaciones de creyentes en la búsqueda de la voluntad de Dios y en el
valiente cumplimiento de su vocación».
A su intercesión encomiendo a Polonia y la paz en el
mundo Antes de la bendición final, el Papa, cuyo nombre de pila es Robert
Francis Prevost, agradeció a quienes lo felicitaron por su onomástica de hoy,
festividad de San Roberto Belarmino. Hubo numerosos carteles, entre los que
destacaba el de un niño levantado por encima de la multitud con la inscripción
«¡Feliz onomástica!». También lo felicitaron los locutores en los diferentes
idiomas que se turnaron en la lectura durante la audiencia.
Antes de concluir, quisiera dar las gracias a todos
ustedes por las felicitaciones que me han expresado en este día de mi
onomástica. ¡Muchas gracias!


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