¡Cuánto hemos tenido que luchar como pueblo por nuestra libertad y nuestra democracia! Cada paso en nuestra historia está marcado por el sacrificio de hombres y mujeres que creyeron en la dignidad, en la justicia y en el derecho a vivir en paz. Esa lucha no fue en vano.
Nos dio un presente donde la voz de cada ciudadano
cuenta, donde el futuro se construye con participación y esperanza.
Pero la libertad no es un regalo eterno, sino una
tarea diaria que debemos custodiar con responsabilidad y unidad.
Nunca permitamos que los esfuerzos del pasado caigan
en el vacío. Honremos su legado defendiendo siempre la democracia.
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
Por MONSEÑOR
RAMÓN BENTO DE LA ROSA Y CARPIO
Arzobispo emérito de la Arquidiócesis de Santiago


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