Dodgers, Boston, Cachorros y Detroit pican alante en el Wild Card de las Grandes Ligas
LOS ÁNGELES (1 Octubre 2025).- El año pasado, Shohei Ohtani se presentó en la postemporada con un jonrón que empató el juego en su segundo turno al bate en su primer partido de playoffs en Grandes Ligas.
Esta vez no hizo esperar tanto a los aficionados en el
Dodger Stadium, y más tarde en el juego agregó otro batazo descomunal.
Con actuaciones de múltiples jonrones de Ohtani y el
dominicano Teóscar Hernández, además de siete entradas estelares del zurdo Blake
Snell, los Dodgers derrotaron a los Rojos, 10-5, para llevarse el Juego 1 de la
Serie del Comodín de la Liga Nacional la noche del martes en el Dodger Stadium.
En la historia de las Series del Comodín al mejor de
tres, los ganadores del Juego 1 han terminado avanzando en 18 de 20 ocasiones
(90%), incluidas 16 barridas. Los equipos que han ganado el Juego 1 en casa han
completado la barrida en dos juegos las siete veces que ocurrió.
Como suele suceder con los Dodgers, todo comenzó con
su superestrella de dos vías.
“Su concentración se agudiza y la calidad de sus
turnos es mejor”, declaró el mánager Dave Roberts. “Esa es la razón por la que
firmó para estar con este club, con esta organización, para jugar en partidos
como este y mostrar su talento de otro mundo”.
Ohtani jaló una recta de tres dígitos del abridor de
los Rojos, Hunter Greene, y la envió al jardín derecho para abrir la primera
entrada de los Dodgers con un láser de jonrón que salió del bate a 117.7 mph.
Fue el cuarto cuadrangular más fuerte conectado en postemporada desde que
Statcast comenzó a registrar datos en 2015.
Ohtani estuvo cerca de superarse a sí mismo en el
tercer lugar de esa lista, ya que en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la
Liga Nacional del año pasado disparó uno de 117.8 mph, que además había sido el
último jonrón abriendo el juego de los Dodgers en playoffs antes del del
martes.
Cinco entradas más tarde, Ohtani volvió a sacarla del
parque. Su segundo vuelacercas del juego no fue tan fuerte --113.5 mph-- pero
el batazo de dos carreras ante el relevista Connor Phillips viajó profundo en
la noche angelina con una proyección de 454 pies. Fue el bambinazo más largo en
postemporada por un jugador de los Dodgers, superando la marca previa de 447
pies (Chris Taylor en el Juego 1 de la Serie Mundial de 2017 y Corey Seager en
el Juego 1 de la Serie del Comodín de 2020).
Ohtani es apenas el segundo jugador en la era de
Statcast con dos cuadrangulares de 113 mph o más en un mismo juego de
postemporada, uniéndose a Giancarlo Stanton (Juego 2 de la SDLA de 2020).
Boston
pica adelante con pitcheo de Crochet y Chapman
NUEVA YORK -- Garrett Crochet lo cambió todo para los Medias Rojas aquel día de febrero cuando se presentó a los entrenamientos primaverales, dos meses después de que el jefe de operaciones de béisbol, Craig Breslow, concretara un cambio clave enviando a cuatro prospectos a los White Sox por uno de los lanzadores más prometedores del juego.
Nadie podía haber prometido una actuación como la que Crochet ofreció la noche del martes en su debut de postemporada en el Yankee Stadium.
Pero los Medias Rojas no habrían sobrevivido al Juego 1 sin cada uno de esos 117 lanzamientos, la mayor cifra de su carrera, incluido el último: una recta de 100.2 mph que congeló a Austin Wells sin tirarle.
Al guiar a su equipo a una victoria de 3-1 en el Juego 1 de esta Serie del Comodín de la Liga Americana al mejor de tres, Crochet anunció su presencia con autoridad, permitiendo cuatro imparables y sin boletos en 7.2 entradas, con 11 ponches recetados.
“Fue agresivo. Se le notaba en los ojos antes del juego que lo quería con todas sus fuerzas”, destacó Alex Bregman, antesalista de los Medias Rojas. “Fue la clase de actuación que logran los grandes lanzadores, y eso es lo que él es. Estoy muy orgulloso de él”.
Los equipos que ganan el Juego 1 tienen marca de 18-2 en la ronda de Comodines. Los Medias Rojas intentarán mantener esa tendencia llevándose esta serie.
¿Qué tan confiado estaba Crochet en la víspera de su brillante labor?
“Por alguna razón, nuestra gerencia estaba en el bullpen revisando algo [durante el día de práctica del lunes]”, dijo el piloto puertorriqueño Alex Cora. “Garrett estaba conmigo en la cueva. Le dije: ‘Deberíamos llamar al bullpen’. Y él me respondió: ‘Mañana solo vas a hacer una llamada al bullpen’. Le dije: ‘Tal vez dos’. Y él contestó: ‘No, no, no, una. Va a ser directo con [el cerrador cubano Aroldis Chapman]’”.
Y así fue como ocurrió, ya que Crochet lo dejó todo en la lomita y salió con dos outs en el octavo. ¿Cómo tuvo tanta confianza antes de la apertura?
“Para ser honesto, fue pura arrogancia”, dijo Crochet con una sonrisa. “No esperaba realmente que fuese así. Pero cuando me mandó de nuevo para el octavo, estaba decidido a dejarlo de esa manera”
Crochet disfrutó la oportunidad de lanzar profundo en el juego.
“Con él dejándome en el montículo, quise honrar esa decisión”, comentó Crochet. “Siento que ha confiado mucho en mí este año y no lo he defraudado. Así que me aseguré de que esta no fuera la primera vez”.
Considerando lo que estaba en juego y el lanzador rival (Max Fried), la noche del martes en el Yankee Stadium parecía un momento en el que el as de los Medias Rojas no podía darse el lujo de pestañear.
Lo hizo sólo una vez, cuando Anthony Volpe le conectó un cuadrangular en solitario en el segundo episodio para romper el empate sin carreras. Pero después de eso, nada más. El poderoso zurdo de Boston retiró a 17 bateadores consecutivos tras el bambinazo de Volpe.
“Obviamente los dos lanzaron bien como se esperaba. Crochet fue muy difícil”, expresó Aaron Boone, manager de los Yankees. “Volpe lo castigó ahí. Tuvimos un par de hombres en base en la primera entrada. Navegó esa situación. Fue bastante eficiente con los lanzamientos. Tuvimos un par de turnos, algunos en fila, donde llegamos a tres bolas y lo presionamos un poco. Pero hizo grandes pitcheos en esos momentos”.
“Sólo quería hacer todo lo posible para darle a mi
equipo una oportunidad de pelear. Realmente no cambió nada en mi mentalidad”,
explicó Crochet. “Quizás fui un poco más agresivo en la zona. Pero creo que
simplemente encontré mi ritmo a medida que avanzaba el juego”.
Chicago
viene de atrás y vence Padres
CHICAGO – Hacía mucho tiempo que el Wrigley Field no
temblaba de la forma en que lo hizo la tarde del martes. Una energía nerviosa
que vibraba en la multitud se transformó en un frenesí total después de que la
pelota bateada por Seiya Suzuki desafiara al viento y desapareciera en el mar
de aficionados que celebraban en las gradas del jardín izquierdo.
El nivel de decibelios se elevó aún más –
increíblemente – cuando Carson Kelly siguió el bambinazo de la quinta entrada
con uno propio, ayudando a impulsar a los Cachorros a una victoria por 3-1
sobre los Padres en el Juego 1 de la Serie del Comodín de la Liga Nacional. Los
aficionados de Chicago habían esperado siete años para llenar el viejo parque
para un juego de postemporada, y los Cachorros les regalaron una clásica
victoria.
Los cuadrangulares consecutivos de Suzuki y Kelly
proporcionaron la chispa necesaria para que los del Norte de Chicago ganaran su
primer juego de playoffs desde el 2017. Su hazaña también marcó la primera vez
que jugadores de los Cachorros conectaban jonrones consecutivos desde el Juego
1 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional contra los Dodgers en su camino
hacia la corona de la Serie Mundial en el 2016.
“Simplemente fue fantástico”, señaló Suzuki. “Sentías
la pasión de los fanáticos, como nos animaron. Corriendo las bases, sentí algo
de nervios, obviamente, pero fue una gran sensación en general”.
Una vez que se fueron arriba 2-1, le tocó al bullpen
de Chicago mantener a su equipo al frente, luego de un sólido esfuerzo de 4.1
innings del abridor zurdo Matthew Boyd. El venezolano Daniel Palencia, Drew
Pomeranz, Andrew Kittredge y Brad Keller hicieron justamente eso, asegurando
una victoria que le dio a los Cachorros la ventaja en esta serie al mejor de
tres.
Antes de esta serie, Suzuki dijo que vio algunos
videos de los mejores momentos de la postemporada de los Cachorros y se sintió
energizado por las escenas que presenció. Su vuelacercas abriendo el quinto
acto ante el derecho de los Padres, Nick Pivetta --proyectado a 424 pies con
una velocidad de salida de 112.2 mph-- proporcionó un nuevo momento que los
aficionados podrán revivir.
Después de una prolongada sequía de poder a lo largo
de agosto y septiembre, Suzuki terminó la temporada regular con cinco jonrones
en sus últimos cuatro juegos y con la confianza por las nubes. Se convirtió en
el primer jugador en la historia de las Mayores en comenzar una postemporada
con una racha de bambinazos de cuatro juegos y luego conectar otro en el primer
juego de los playoffs.
“La verdad no lo puedo explicar”, dijo Suzuki sobre su
reciente trueno. “Pienso con la última semana de cara a este partido, siento
como si me hubiera prendido en modo playoffs”.
Ese giro no pudo haber llegado a un mejor momento para
los Cachorros.
“Esos, creo que en la postemporada, son hits que
cambian el estadio”, indicó el piloto del equipo del Sur de Chicago, Craig
Counsell. “Cambia la energía del estadio completamente. Se trata de eso. Y
estoy bien contento por Seiya. Sé que está bien entusiasmado de ser parte de
esto, jugar aquí y de fungir un rol importante”.
Con
14 ponches Skubral da a Tigres primer juego ante Cleveland
CLEVELAND -- Tarik Skubal rompió una cámara. Luego,
rompió la maldición.
Tras dos semanas de frustración para los Tigres contra
los Guardianes, que habían superado a Detroit para ganar el título de la
División Central de la Liga Americana, Skubal y Detroit se desquitaron el
martes, con un poco de “Guards Ball” incluido. Mientras Skubal contuvo a
Cleveland permitiendo solo una carrera producto de un extraño sencillo dentro
del cuadro, los Tigres remontaron con un toque de Zach McKinstry que les dio la
ventaja, logrando una victoria de 2-1 para irse arriba 1-0 en su Serie del
Comodín de la Liga Americana, pactada a un máximo de tres juegos, en el
Progressive Field.
“Eso fue interesante”, dijo el receptor Dillon
Dingler. “Realmente no lo procesé en el momento hasta que Skub lo miró. No sé
si viste su cara, pero fue como: ‘Oh, Dios mío’. Miré a mi alrededor, y estaba
hecho pedazos”.
Skubal dijo: “Le dije a [Martínez], ‘Hermano, intenta
hacerlo de nuevo’”.
Fue una actuación clásica de Skubal, decidida por una
forma de anotar poco tradicional para un equipo de A.J. Hinch. Y revirtió la
suerte de unos Tigres que parecían estar “hechizados” cada vez que saltaba al
mismo terreno de juego que los Guardianes en las últimas semanas.
“Tarik marcó un tono increíble para nosotros”, dijo el
mánager A.J. Hinch. “Ha estado increíble toda la temporada, pero qué actuación
en los momentos más importantes y en el escenario más grande para ponernos en
una gran posición para ganar el juego”.
En la historia de las Series del Comodín a un máximo
de tres juegos, los ganadores del Juego 1 han terminado llevándose la serie 18
de 20 veces (90%), incluyendo 16 barridas. Los equipos que han ganado el Juego
1 como visitantes tienen marca de 11-2 en esas series, con nueve barridas. Las
únicas dos remontadas de equipos que perdieron el Juego 1 en casa ocurrieron en
el 2020 (Atléticos vs. Medias Blancas y Padres vs. Cardenales).
Lanzando en el mismo montículo donde los Guardianes lo
vencieron con dos carreras sucias en un loco sexto inning el martes pasado,
Skubal una vez más obligó a Cleveland a depender de inatrapables dentro del
cuadro para armar su ofensiva. Su recta alcanzó las 100 millas por hora en la
primera entrada ante su viejo némesis, el dominicano José Ramírez, y coqueteó
con las tres cifras durante el resto de la tarde. De sus 107 pitcheos, lanzó 11
a 100 mph o más, incluyendo tres para ponches y otro que fue un foul hacia
atrás del home, destrozando un lente de cámara.
Skubal abanicó a cuatro de los primeros ocho
bateadores de Cleveland y permitió un único hit a lo largo de tres innings cuando
el batazo al infield de Ángel Martínez, un rodado lento justo a la izquierda de
Skubal, le dio vida a los Guardianes en el cuarto episodio. Tras darle una base
por bolas a Ramírez, Skubal se concentró para ponchar al boricua Johnathan
Rodríguez y Kyle Manzardo antes de que el venezolano Gabriel Arias conectara un
alto rolling por encima de la cabeza de Skubal. Éste fildeó la bola con
destreza, pero no tuvo opción en primera. Para cuando Skubal miró hacia el
home, Martínez ya venía a toda velocidad doblando la tercera y anotó deslizándose
para empatar el juego.
La secuencia trajo recuerdos del martes pasado, cuando
una serie de toques de bola e inatrapables dentro del cuadro provocaron una
serie de errores de Skubal. Pero el lanzador, fildeando un toque del venezolano
Brayan Rocchio y lanzando la bola a la primera base para poner fin al inning,
se asentó para retirar a 11 bateadores seguidos, incluyendo cinco ponches
consecutivos.
La actuación dejó a los Tigres en busca de una sola
carrera para recuperar la ventaja ante el abridor de Cleveland, Gavin Williams.
Lo consiguieron dándoles a los Guardianes una cucharada de su propia medicina
después de que Riley Greene abriera el séptimo con un doble y se moviera a
tercera por un error del dominicano Jhonkensy Noel. Hunter Gaddis abanicó a
Dillon Dingler para el primer out, pero McKinstry colocó un toque por la línea
de primera base que dejó a Noel sin más opción que la primera base mientras
Greene anotaba.
Hinch es conocido por su aversión al toque de
sacrificio; sólo los Orioles tuvieron menos en la temporada regular que los
cinco de los Tigres. Ejecutaron dos el martes, la primera vez que un equipo
dirigido por Hinch hacía eso en un juego de postemporada. Pero esto reflejó la
fe de Hinch en Skubal, quien ponchó a los Guardianes en orden en la parte baja
del séptimo acto, culminado con una recta a 101 mph que Rocchio vio pasar.
Los 14 ponches de Skubal establecieron un nuevo récord
personal, superando sus 13 ponches en su blanqueada del 25 de mayo ante los
Guardianes en Comerica Park. También empató la marca de Joe Coleman para los
Tigres en un solo juego de postemporada, establecida en el Juego 3 de la Serie
de Campeonato de la Liga Americana de 1972 en Tiger Stadium.
Los Guardianes colocaron la potencial carrera del
empate en tercera sin out en el noveno capítulo tras un hit de Ramírez y un
error de tiro del boricua Javier Báez, pero el cerrador Will Vest escapó del
aprieto, poniendo out a Ramírez en home tras un rodado de Manzardo a sus manos
e induciendo un elevado de C.J. Kayfus que Báez controló en terreno corto del
left field.




No hay comentarios.: