Comencé hace un tiempo a escribir un pequeño libro sobre personas admirables que he tenido la dicha de conocer. Son testigos sencillos del Evangelio, cuyas vidas hablan más que muchos discursos. Cada uno, con su fe, su servicio y su entrega, se convierte en un verdadero sermón viviente.
Al recordarlos, pienso también en tantas otras
personas que caminan entre nosotros, padres, consagrados, laicos, ancianos y
jóvenes que, sin buscar reconocimiento, anuncian con sus obras el amor de Dios.
Sus vidas son páginas abiertas del Evangelio, escritas con la tinta de la
fidelidad cotidiana y el amor silencioso que transforma el mundo
Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.
Por MONSEÑOR
RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO
El autor es arzobispo emérito de Santiago de los
Caballeros


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