Verifícate: vínculos que sostienen el poder

Toda gestión política necesita resultados, pero también vínculos. Gobernar bien no es solo ejecutar obras ni alcanzar indicadores económicos; es mantener viva la relación entre el gobierno y quienes, desde el territorio, sostienen la legitimidad y la gobernabilidad.

Cuando ese lazo se enfría, el poder se vuelve más frágil, sin importar cuán sólido parezca desde arriba.

En los últimos meses se percibe cierta distancia entre estructuras sociales y políticas locales y las instancias nacionales de gobierno. No se trata de señalar culpables, sino de advertir un fenómeno que, de no atenderse, puede erosionar la confianza y la capacidad de acción colectiva. Dirigentes comunitarios, líderes intermedios, líderes de base y activistas sienten que sus voces no siempre son escuchadas y que su aporte —clave en momentos electorales y en la construcción de legitimidad cotidiana— pierde peso en la toma de decisiones. 

Cuidar la gobernabilidad exige reconstruir confianza dentro de las propias bases sociales y políticas. Escuchar con atención, tomar una llamada, recibir, visitar y dar seguimiento no es un lujo: es la base de un proyecto sostenible. Actos masivos, publicaciones de fotos, videos y discursos no reemplazan la cercanía cotidiana. El liderazgo territorial se fortalece cuando hay reciprocidad, no solo cuando hay convocatorias. Cuidemos a nuestros dirigentes y lideres locales (comunitarios, comunicadores, influencers, etc.). 

En este sentido, la experiencia de Verifícate que permite ordenar y validar la base militante ofrece una pista valiosa. Ese ejercicio de identificación y actualización puede ser la génesis de un proceso similar, pero con la sociedad en su conjunto: abrir un ciclo sistemático de escucha y validación con actores comunitarios, organizaciones sociales y liderazgos locales para actualizar el mapa real de vínculos, necesidades y capacidades territoriales. No se trata de un censo, sino de un ejercicio político y ciudadano de reconocimiento mutuo, que fortalece la gobernabilidad y ancla las políticas públicas en la realidad de la gente.

Otro ángulo necesario es el de las alianzas. Existen actores aliados que han jugado un rol relevante, pero la gobernabilidad duradera requiere acuerdos con visión de largo plazo, no vínculos coyunturales. Las alianzas suman cuando fortalecen el proyecto nacional y respetan las estructuras que lo sostienen; cuando no lo hacen, pueden generar costos políticos y desarticulación. Hablar con claridad, de frente y a tiempo, es clave para anticipar escenarios, evitar tensiones innecesarias y que usen el gobierno para otras cosas divorciadas del gran proyecto. 

A esto se suma un desafío técnico. Gobernar en contextos complejos requiere cuadros preparados, instituciones sólidas y políticas públicas con evidencia. Invertir en formación técnica y en espacios de articulación entre niveles de gobierno y territorios es una apuesta por la estabilidad. La técnica empuja a la política cuando hay claridad de rumbo, y la política protege a la técnica cuando hay confianza.

Finalmente, si algo ha demostrado la experiencia dominicana y regional es que la estabilidad no se construye sólo desde el centro, sino desde la escucha activa de la periferia. Reforzar los lazos con dirigentes, comunidades y aliados estratégicos no es solo un gesto político partidista, sino una condición para sostener el rumbo. Gobernar bien es, ante todo, mantener vivos los canales de confianza que hacen posible el consenso. Aplicar el método de Verifícate a la sociedad no es solo una buena idea: es una necesidad para fortalecer la gobernabilidad, consultar las necesidades y asegurar, de verdad un cambio y futuro compartido.


Por CARLOS SALAZAR

No hay comentarios.: