Signos de paz y fraternidad en un mundo dividido por la guerra
CIUDAD DEL VATICANO (24 Noviembre 2025).- Al recibir en audiencia a la Orden de los Siervos de María, el Papa León XIV invitó a volver a las fuentes para mirar mejor al futuro, escuchando el grito de los pobres, viviendo según el Evangelio, promoviendo la ecología integral y la devoción a la Virgen. “Que María les muestre – les dijo – cómo permanecer junto a las innumerables cruces para llevar allí consuelo, ayuda y el precioso pan del afecto”.
Fraternidad, servicio
y espiritualidad mariana: son las tres vías que el Papa señaló al recibir
durante la mañana del 24 de noviembre, en el Vaticano, a los participantes en
el 215º Capítulo General de los Siervos de María, la orden religiosa inspirada
en la Regla de San Agustín, que se reúne hasta el 30 de noviembre en Ariccia,
no lejos de Roma, con el tema: “Ser Siervos en un mundo polarizado para
edificar lo que nos une, valorizando las diferencias”.
Los servitas fueron
fundados por siete amigos, un “caso casi único – subrayó León XIV – en la
historia de las fundaciones religiosas”, personas unidas por “una fuerte
amistad en Cristo”.
En un mundo como el
nuestro, esto es signo de una misión y una vocación particular: vivir y llevar
fraternidad, especialmente allí donde los hombres están divididos a causa de
los conflictos, de la riqueza, de las diferencias culturales, de la raza o de
la religión. En todos estos contextos, ustedes están llamados a ser portadores
de amistad y de paz, como lo fueron los “Siete” que, en sus ciudades – también
divididas por odios fratricidas – se convirtieron en mensajeros de
reconciliación y de caridad.
Mirar atrás para
tener una mirada profética sobre el futuro
La primera invitación del Pontífice fue volver a las fuentes: “cuanto más se remonta uno a sus orígenes – afirmó – más capaz se vuelve de creatividad y de profecía”. Por eso, siempre es necesario mirar al Evangelio, a la Regla, a las Constituciones y al patrimonio de espiritualidad que distingue al Orden.
“Estas fuentes les ofrecen – subrayó el Papa – la clave exegética con la que, con la ayuda del Espíritu, leer e interpretar lo que la Palabra de Dios les dice”.
El grito de los
pobres
El tercer pilar, para el Papa León, es la escucha del grito de los pobres, “momento de gracia en el que se reconoce lo que el Señor les ha dado”. Un triple retorno de vida según las tres vías indicadas por el Pontífice como propios de la fraternidad mariana: el servicio de los enfermos en nombre de los fundadores – los Siete Santos – la dedicación a los enfermos, a los pobres, a las mujeres que entonces, desde 1233, caracterizó la obra del Hospital de Fonte Viva del Bigallo en Bagno a Ripoli, no lejos de Florencia. “Y es la experiencia de servir a Dios en las llagas de los que sufren” – añadió el Papa – que los ha llevado al encuentro con Él en la contemplación del Monte Senario, cor unum et anima una in Deum (Regla, 3).
La vida según el
Evangelio es así: es pasión por Dios y por el hombre, que conduce a amar con la
misma intensidad el cielo y la tierra.
Seguir sirviendo
En esta común unión – les dijo el Obispo de Roma – nacen y maduran las cosas nuevas, que luego se conforman, permitiendo estar presentes allí donde la humanidad parece estar más herida, donde el Señor nos quiere.
En este sentido,
deseo animarlos en su servicio a los pobres – inmigrantes, presos, enfermos –
así como en su compromiso de promover una ecología integral para proteger la
creación y a las personas en los lugares donde trabajan”.
“Custodiando estas
raíces, déjense encorajar en vuestro servicio al pobre – imagen viva de Cristo
– y en la misión que, también hoy, da testimonio del amor de Dios por la
humanidad y del cuidado integral de toda la creación y de las personas que
participan en su obra”.
La espiritualidad mariana
La última exhortación
de León XIV a los Siervos de María fue la de promover, como “grandes y
especiales enamorados de la Virgen”, la devoción a María, “fundada en la
Palabra de Dios y con sólidos referencias teológicas y eclesiológicas”. Se
congratuló también con el trabajo que se realiza en la Facultad Teológica
Marianum y en la atención pastoral de los numerosos santuarios marianos de los
que se ocupa la orden.
Que María, presente
junto a la Cruz, fuerte y fiel, les muestre cómo permanecer junto a las
innumerables cruces donde Cristo sigue sufriendo en sus hermanos, para llevarles
consuelo, comunión, ayuda y el precioso pan del afecto
La Orden mendicante
de los Siervos de María está hoy compuesta por unos setecientos frailes en
varios continentes, pero cuenta también con la presencia de monjas que llevan
vida contemplativa en doce monasterios, religiosas pertenecientes a veintiún
congregaciones de vida activa, consagradas y laicos.
Por BENEDETTA CAPELLI/Vatican News


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