El Vaticano II sigue siendo una profecía viva para la Iglesia y el mundo: Papa León XIV
CIUDAD DEL VATICANO (7 Enero 2026).- En el inicio de un nuevo ciclo de catequesis, el Papa León exhortó a la Iglesia a volver al Concilio Vaticano II, no desde interpretaciones parciales o recuerdos lejanos, sino a través de la lectura directa de sus Documentos. A sesenta años de su clausura, el Pontífice subrayó la vigencia y la fuerza profética de aquel acontecimiento, que sigue orientando el camino de la Iglesia en un mundo marcado por profundos cambios sociales y culturales.
Tras el Año Jubilar dedicado a los misterios de la vida de
Jesús, el Papa León XIV anunció esta mañana en su audiencia general, que las
catequesis de este nuevo período estarán centradas en el Concilio Vaticano II y
en la relectura de sus textos fundamentales. Se trata, explicó, de una
oportunidad privilegiada para redescubrir «la belleza y la importancia» de un
acontecimiento que san Juan Pablo II definió como «la gran gracia de la que la
Iglesia ha beneficiado en el siglo XX».
Sesenta años después,
volver al Concilio Vaticano II
El Pontífice recordó que, junto con el aniversario del
Concilio de Nicea, en 2025 se conmemoraron los sesenta años del Vaticano II.
Aunque no ha pasado tanto tiempo desde entonces, señaló que ya no vive la
generación de obispos, teólogos y fieles que lo protagonizó. Por ello, advirtió
sobre el riesgo de conocer el Concilio solo por referencias indirectas o
interpretaciones ideológicas, e invitó a volver a sus Documentos como fuente
auténtica del Magisterio de la Iglesia.
Citando a Benedicto XVI, el Papa León subrayó que los textos
conciliares no han perdido actualidad. Al contrario, sus enseñanzas resultan
especialmente pertinentes frente a los desafíos de la sociedad globalizada. «El
Concilio sigue siendo hoy la estrella polar del camino de la Iglesia», afirmó.
“Como enseñaba Benedicto XVI «los documentos conciliares no
han perdido su actualidad con el paso de los años; al contrario, sus enseñanzas
se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia
y de la actual sociedad globalizada»”
El Concilio Vaticano
II para afrontar los desafíos actuales
Al evocar la apertura del Concilio, el 11 de octubre de
1962, el Papa recordó las palabras de san Juan XXIII, quien lo describió como
«la aurora de un día de luz para toda la Iglesia». A partir de una profunda
reflexión bíblica, teológica y litúrgica, el Vaticano II —explicó— permitió
redescubrir el rostro de Dios como Padre, presentó a la Iglesia como misterio
de comunión y promovió una decisiva reforma litúrgica centrada en la
participación activa del Pueblo de Dios.
Asimismo, el Concilio impulsó una nueva relación con el
mundo contemporáneo, marcada por el diálogo, la corresponsabilidad y la
atención a los signos de los tiempos. El Papa León destacó que la Iglesia
conciliar es una Iglesia abierta a la humanidad, solidaria con las esperanzas y
angustias de los pueblos y comprometida en la construcción de una sociedad más
justa y fraterna.
“El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos; ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo; ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios.”
Una brújula para la
Iglesia del siglo XXI
En este contexto, recordó una conocida afirmación de san
Pablo VI: gracias al Concilio, «la Iglesia se hace palabra, mensaje y diálogo».
De ahí brota el compromiso con el ecumenismo, el diálogo interreligioso y el
encuentro con todas las personas de buena voluntad.
El Papa también insistió en que el espíritu conciliar debe
seguir inspirando la vida espiritual y pastoral de la Iglesia. Frente a los
desafíos actuales, dijo, aún queda camino por recorrer en la reforma eclesial,
especialmente en clave ministerial. Para ello, es necesario ser «alegres
anunciadores del Evangelio» y «valientes testigos de justicia y de paz».
Citando a monseñor Albino Luciani, futuro papa Juan Pablo I,
el Pontífice recordó que los frutos más profundos de un Concilio no dependen
solo de estructuras o métodos, sino de una santidad más profunda y extendida,
cuyos efectos pueden madurar incluso después de décadas.
“Mons. Albino
Luciani, futuro Papa Juan Pablo I, como Obispo de Vittorio Veneto, al principio
del Concilio escribió proféticamente: «Existe como siempre la necesidad de
realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, sino santidad más
profunda y extensa. […]”
Al concluir, el Papa León retomó las palabras de san Pablo
VI al cierre del Concilio en 1965, cuando habló de la hora de partir y salir al
encuentro del mundo para anunciar el Evangelio. «También hoy —afirmó— la
Iglesia está llamada a acoger la herencia del Vaticano II y a renovar la
alegría de llevar al mundo el Reino de Dios: un Reino de amor, de justicia y de
paz».
Por PATRICIA
YNESTROZA/Vatican News


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