En Estados Unidos seis fiscales de Minnesota dimiten por la presión para investigar los vínculos de la viuda de la mujer asesinada por ICE
WASHINGTON (14 Enero 2026).- Seis fiscales federales de Minnesota han dimitido el martes a raíz de la investigación abierta por el Departamento de Justicia tras el asesinato de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años, a plena luz del día a manos de un agente de la policía migratoria de Donald Trump en Minneapolis.
Las renuncias, avanzadas por el Minnesota Star-Tribune, llegan después de la presión por parte de la Administración para investigar los vínculos de la viuda de la víctima con organizaciones activistas, mientras se mantiene al asesino en su cargo, con total impunidad y sin ninguna investigación federal en su contra.
Según la información del periódico local, ampliada por otros medios como The New York Times, las dimisiones se deben a su reticencia a colaborar con esta investigación sesgada. Además, al hecho de que el Departamento de Justicia se negara a incluir a las autoridades estatales en la investigación sobre si el tiroteo fue legal.
Uno de los que ha
dimitido es el número dos de la fiscalía general, Joseph Thompson, que destapó
el caso de fraude en Minnesota
Entre los fiscales que han dimitido, se encuentra Joseph Thompson, el número dos en la fiscalía general, que también estaba a cargo de la investigación por fraude en el sistema de ayudas sociales del estado de Minnesota. Concretamente, Thompson ayudó a destapar que más de 9.000 millones de dólares en fondos federales podrían haber sido robados desde el 2018.
También han dimitido otros cinco fiscales, incluido Harry Jacobs, que había sido adjunto de Thompson al frente de la investigación por fraude, que comenzó en el 2022. Las acusaciones por fraude fueron el argumento de Trump para lanzar su ofensiva migratoria en Minnesota, pues la mayoría de los acusados son de origen somalí, a cuyos ciudadanos el presidente ha calificado de “basura”.
A raíz de esa ofensiva, la Casa Blanca ha enviado a miles de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), así como de la Patrulla Fronteriza (CBP), que campan principalmente por el área de Minneapolis aterrorizando a los residentes, especialmente los somalíes y de origen latinoamericano, sean o no ciudadanos.
“No estoy enfadada contigo”, las últimas
palabras que la víctima de Minneapolis dijo al agente que la mató
En el caso de Good, era una ciudadana estadounidense blanca y con tres hijos, a los que las autoridades acusan de “terrorismo doméstico” por, según su versión, intentar utilizar “su vehículo como arma” contra un agente del orden. Sin embargo, en los videos de la escena, difundidos también por la Casa Blanca, se ve claramente como la mujer estaba maniobrando y fue asesinada con tres disparos cuando ya había evitado al agente que se había interpuesto en su dirección.
La viuda de la mujer asesinada, Becca Good, dijo en un comunicado la semana pasada que ella y su esposa se habían “detenido para apoyar a nuestros vecinos” cuando se produjo el enfrentamiento con agentes del ICE. “Nosotras teníamos silbatos, ellos tenían armas”, afirmó.
Ahora el Departamento de Justicia de Trump, liderado por la fiscal general Pam Bondi, pretende cargar sobre ella el peso de la ley en vez de sobre el asesino, Jonathan Ross, que se saltó el protocolo al aproximarse al vehículo desde delante y al disparar en la cabeza a una mujer que no suponía una amenaza y sobre la que no tenía la autoridad para arrestarla, pues no era una inmigrante indocumentada.
Por JAVIER DE LA SOTILLA/La Vanguardia


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