El 8 febrero quedó establecido como el día de la Ciencia Rusa. Este importante acontecimiento se produjo en el año 1999, al celebrarse un aniversario más de la fundación de la Academia de Ciencias Rusa, para de esta manera conmemorar ese extraordinario acontecimiento.
Se produjo en San Petersburgo en el año 1724. Dicha fecha hoy representa toda una trayectoria histórica de la ciencia rusa, la cual ha representado uno de los más grandes aportes a la humanidad. La celebración reconoce los hitos en investigación, innovación en química, física, astronomía, ciencias del espacio, aerodinámica, energética, ciencias de los alimentos biotecnología, medicina, agronomía, veterinaria y ciencias aplicadas, tanto para la Federación Rusa, como para todo el planeta.
La academia de Ciencias Rusa se convirtió en faro de luz del saber y en árbol fecundo del conocimiento científico para Rusia y para el mundo. Su influencia dio a la luz a científicos influyentes de relevancia universal como los químicos Dimitri Ivanovich Mendeleiev, Mijaíl Lomonosov, Vladimir Markonikov, Aleksandr Butlerov, Nikolai Semiónov (químico y físico, fue el primer soviético en ganar el Premio Nobel), Boris Beloúsov, Valeri Legásov, Aleksandr Borodín.
La ciencia física ha sido un pilar importante en el desarrollo de las capacidades y la calidad de vida en la sociedad rusa elevada al nivel industrial de las grandes potencias industriales, la cual ha decidido el alcance científico técnico en las ciencias nucleares, en la cosmonáutica, en el estudio del espacio cósmico.
Entre los químicos a nivel universal el nombre de Dimitri Ivanovich Mendeleiev tiene quizás el sitial de más prestigio en la ciencia química, es considerado el padre de la química.
Mendeléiev, un 6 de marzo de 1869 (17 de febrero en el calendario juliano) dió a conocer la primera versión de la tabla periódica, conocida también como sistema periódico.
Al alcanzar este importante objetivo al mismo tiempo enseñó al mundo un gran descubrimiento, La Ley Periódica, la cual revela que los elementos químicos están ordenados en el sistema periódico de acuerdo con su número atómico, el cual define las propiedades químicas y físicas individuales de cada elemento, al mismo tiempo estableció el ordenamiento de los elementos en grupos o familias, lo que revela sus propiedades comunes, un comportamiento de grupos elementales con propiedades comunes.
La tabla periódica es el documento más completo de la ciencia universal. Su genialidad consiste en que tan solo una página resume toda la composición del universo y sus propiedades físicas y químicas. Es sorprendente y apasionante que despierta la curiosidad a 157 años de ese fascinante descubrimiento, instrumento de la ciencia que ha dado tanto a la humanidad.
El extraordinario desarrollo alcanzado en una importante disciplina científica como la física, está vinculado con los aportes de grandes hombres como: Piotr Kapitsa, Nikolai Basov, Aleksander Prokhorov, Zhores Alferov, Alexei Abrikov, Lev Landau, Andre Geim, Konstantin Novoselov estos relevantes físicos soviéticos fueron todos Premios Nobeles de física, a ellos se unen Andréi Sajarov, Premio Lenin al Trabajo Socialista y Premio Nobel de la Paz, junto a Igor Kurchátov, físico nuclear, quien dirigió el Programa Nuclear de la URSS, hicieron grandes aportes en la soluciones de problemas nucleares para la URSS, durante el periodo de la carrera armamentística, sus aporte a las ciencias nuclear fueron universalmente relevante, en la tabla periódica el elemento 104 lleva el nombre de kurchatovio en su honor.
El desarrollo de las ciencias en la URSS, tuvo un impacto tan extraordinario en la construcción de la primera nave espacial que llevó al primer cosmonauta al espacio Yuri Gagarin.
Los científicos responsables del Programa Espacial Soviético que trajo consigo la construcción de la primera nave espacial Sputnik y de llevarla al espacio fueron Serguei Koroliov, Konstantin Tsilokovsky, Valentin Glushkov y Friedrich Zander, el acontecimiento protagonizado por estos prohombres marcó una nueva era, La Era Espacial.
La biología en Rusia y en la URSS ha tenido un gran desarrollo que se ha manifestado tanto en la medicina, la agricultura. Científicos rusos en el área de biología como: Iliá Méchnikov, Premio Nobel, prácticamente un contemporáneo de Luis Pasteur, con sus descubrimientos estableció las bases de la inmunidad celular, un importante aporte a las ciencias microbiológicas, con sus trabajos sobre los fagocitos, se trata de microrganismos que fagocitan a otros microorganismos, esto trajo consigo un extraordinario aporte a las ciencias microbiológica, a la biología, la bioquímica, la biotecnología, especialmente a la industria láctea con la producción de cultivos puros, microrganismos probióticos de la microflora acido láctica. Otros científicos importantes de origen ruso en esta rama fueron: Nikolái Vavilov, Aleksandr Oparin, Iván Pablov.
Vavilov, fue un importante genetista ruso, realizó extraordinarios aporte en la genética vegetal, sus descubrimientos crearon un gran impacto en el estudio de variedades vegetales, en la botánica, en la genética vegetal y en la mejora de los cultivos de alimentos de origen vegetal.
La práctica Científica Rusa alcanzó un extraordinario impulso en la era Soviética y en la Rusia de hoy, un hecho que muestra esa realidad fue el Congreso de Radiobiología de toda La Unión Soviética, celebrado en Moscú, del 21-27 de agosto de 1989, al cual tuvimos el honor de asistir. Este evento revela la multiplicidad de usos benéficos de las ciencias nucleares, en el tratamiento de alimentos para alargar la vida útil, el tratamiento de semen con fines veterinarios para protegerlo de contaminación bacterianas o de fagos. En general la protección de material genético en base a procesos de irradiación nuclear, tratamientos radiológicos de residuos vegetales para fines industriales, en fin, una inmensa utilidad de esta tecnología en tratamientos médicos para controlar y eliminar tumores de naturaleza microbiana y controlar los tumores cancerígenos, también el uso de la radiobiología con fines agrícolas. Este evento produjo 5 tomos de resúmenes de exposiciones científicas, en unas 2230 páginas, aproximadamente unas dos mil presentaciones de trabajos científicos. Esto es solo una muestra de la capacidad científica de la URSS.
El extraordinario aporte creado por los científicos rusos desde Pedro el Grande, Vladimir Lenin hasta Vladimir Putin han creado las bases fundamentales del desarrollo Científico y Tecnológico, tanto de Rusia, como de la URSS. Este hecho ha permitido que en un plazo de unos 5 años la Federación Rusa produjera las dos primeras vacunas a nivel mundial para combatir dos enfermedades catastróficas el COVID-19 y el CANCER. En mayo del 2020 se probó en Rusia el primer medicamento contra el COVID-19, conocida como “SPUTNIK V”. Ahora en el 2025 la ciencia rusa ha logrado la primera vacuna contra el cáncer con un 100% de eficacia, conocida como la vacuna EnteroMix, representa un alcance extraordinario en la medicina, quizás el más importante en 100 años de historia médica, el cáncer la más letal y difundidas entre las enfermedades catastróficas.
Como hemos visto la ciencia rusa ha traído a su país y a la humanidad un marcado desarrollo material y humano de grandes transformaciones y de extraordinaria relevancia histórica.
La Revolución de Octubre precursora de la URSS, marcó un hito en la historia de la humanidad al declarar la educación como un derecho gratuito para todos, lo que puso en manos de los pueblos soviéticos una herramienta estratégica para involucrarse en los problemas científicos de toda índole y de carácter universal. Ese echo no se limitó a la los pueblos de la URSS, alcanzo a millones de ciudadanos del tercer mundo, de Africa, Asia, Medio Oriente, América Latina, en fin, de todo el mundo, mediante un extenso programa de becas abarcó la esfera global de oportunidades para poner a toda la humanidad al alcance de la ciencia.
Los dos grandes pilares en que descansa la civilización rusa son: La Ciencia y su Gran Literatura.
Es esa realidad que llevará a los pueblos a una nueva era de paz y amistad en todo el planeta.
Por JUAN JOSÉ ARIAS DIPRÉ, PhD
Presidente del Centro de Ciencia y Cultura Dominico Ruso (CCCDR).


No hay comentarios.: