En ocasión XXV Juegos Olímpicos Invernales: El Papa reflexiona sobre el valor del deporte
CIUDAD DEL VATICANO (6 Febrero 2026).- León XIV alienta a las naciones “a redescubrir y respetar” la Tregua Olimpiaca como valor deportivo que constribuya a la construcción de la paz: “el deporte es fuente de alegría y favorece el desarrollo personal y las relaciones sociales”.
En ocasión de los XXV Juegos Olímpicos Invernales que
se efectúan del 6 al 22 de febrero, y de los XIV Juegos Paralímpicos del 6 al
15 de marzo, el Papa León XIV publica una carta sobre el valor del deporte: “La
vida en abundancia”. A los atletas que se concentran en las ciudades italianas
de Milán y Cortina d’Ampezzo, el Pontífice les dirige su saludo: “el ejercicio
del deporte es una actividad común, abierta a todos y saludable para el cuerpo
y para el espíritu, hasta el grado de constituir una expresión universal de lo
humano”.
Reflexiona el Santo Padre en su carta sobre: el
deporte y construcción de la paz; el valor formativo del deporte; el deporte,
escuela de vida y areópago contemporáneo; el deporte y desarrollo de la
persona; los riesgos que ponen en peligro los valores deportivos; la
competición y cultura del encuentro; y el deporte, relación y
discernimiento.
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EL TEXTO COMPLETO DE LA CARTA
El Santo Padre destaca la importancia del deporte para
promover y construir la paz. Así recuerda la oportunidad de la “tregua
olímpica”, ya que “Cuando el deporte se practica en este espíritu y en estas
condiciones, se promueve la maduración de la cohesión comunitaria y del bien
común”.
“Aliento vivamente a todas las naciones, con ocasión
de los próximos Juegos Olímpicos y Paralímpicos invernales, a redescubrir y
respetar este instrumento de esperanza que es la Tregua olímpica, símbolo y
profecía de un mundo reconciliado”, exhorta el Papa León XIV.
El
deporte espacio de encuentro y diálogo
E iluminando sobre el valor cristino del deporte,
recuerda que “siguiendo la tradición paulina, muchos autores cristianos
utilizaron imágenes atléticas como metáforas para describir las dinámicas de la
vida espiritual; y esto, hasta hoy, nos hace reflexionar sobre la profunda
unidad entre las diferentes dimensiones del ser humano”.
“Todavía hoy -escribe el Papa-, el deporte sigue
desempeñando un rol significativo en la mayor parte de las culturas. Ofrece un
espacio privilegiado de relación y de diálogo con nuestros hermanos y hermanas
pertenecientes a otras tradiciones religiosas, así como con quienes no se reconocen
en ninguna de ellas”.
Deporte
y desarrollo de la persona
León XIV también considera importante recordar que
“precisamente porque el deporte es fuente de alegría y favorece el desarrollo
personal y las relaciones sociales, debería ser accesible a todas las personas
que desean practicarlo”.
“Ampliando la mirada a nivel de las competiciones
deportivas, también estas pueden desarrollar un papel importante para favorecer
la unidad entre las personas”, dice el Papa.
“La competición justa y la cultura del encuentro no
conciernen sólo a los jugadores, sino también a los espectadores y a los
simpatizantes. El sentido de pertenencia al propio equipo puede ser un elemento
muy significativo de la identidad de muchos aficionados; ellos comparten las
alegrías y frustraciones de sus héroes y hallan un sentido de comunidad con los
otros seguidores”.
La
“gamificación” del deporte
Teniendo en cuanta la “experiencia relacional” de la
práctica del deporte el Papa invita a interrogarse sobre “la creciente
asimilación del deporte con la lógica de los videojuegos”.
Advierte el Pontífice que “la ‘gamificación’ extrema
de la práctica deportiva, la reducción de la experiencia a puntuaciones,
niveles y rendimiento repetibles, corre el riesgo de desanclar el deporte del
cuerpo real y de la relación concreta. El juego, que es siempre riesgo,
imprevisto y presencia, es sustituido por una simulación que promete control
total y gratificación inmediata. Recuperar el valor auténtico del deporte
significa, entonces, restituirle su dimensión encarnada, educativa y
relacional, para que siga siendo una escuela de humanidad y no un mero
dispositivo de consumo”.
Finaliza el Papa insistiendo en la importancia de la
“pastoral del deporte” que pueda ofrecer a la vida espiritual de los
deportistas “una visión que va más allá del rendimiento y del resultado.
Introduce el sentido del ejercicio como práctica que forma la interioridad”.
Por JOHAN
PACHECO/Vatican News


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