Papa León XIV: La salud está en peligro por la guerra, el atentado más absurdo contra la vida
CIUDAD DEL VATICANO (16 Febrero 2026).- En su audiencia a los miembros de la Academia Pontificia para la Vida, León XIV recordó que, en un mundo desgarrado por los conflictos, es necesario hacer todo lo posible para proteger la vida. Recomendó tener un enfoque global, ya que la salud se construye integrando todas las dimensiones sociales y mediante la práctica del bien común, "para que no se descuide bajo la presión de intereses particulares, individuales y nacionales".
La protección de la vida y la salud se ve comprometida
por el uso de "enormes recursos económicos, tecnológicos y
organizativos" para la producción de armas y otros dispositivos bélicos.
Esta es la enérgica denuncia del Papa León XIV en inglés durante la audiencia
de esta mañana, 16 de febrero, a los participantes de la Asamblea Plenaria de
la Academia Pontificia para la Vida, que se centró en el tema de la Salud para
Todos: Sostenibilidad y Equidad. El Papa habla de "enormes
desigualdades" en el acceso a la salud pública y la prevención en "un
mundo desgarrado por los conflictos", factores que lastran la esperanza de
vida de las personas
“Desafortunadamente, hoy no podemos ignorar las
guerras, que afectan a instalaciones civiles, incluidos hospitales, y constituyen
el ataque más absurdo del hombre contra la vida y la salud pública”.
No
todas las vidas son iguales
"Se afirma a menudo", enfatiza el Papa,
"que la vida y la salud son valores igualmente fundamentales para todos,
pero tal afirmación es hipócrita si ignoramos simultáneamente las causas
estructurales y las decisiones operativas que determinan las
desigualdades".
“A pesar de las declaraciones y proclamaciones, en
realidad, no todas las vidas son igualmente respetadas, y la salud no se
protege ni se promueve para todos de la misma manera”.
Una
mirada global sobre diversos factores
Recordando las palabras del Papa Francisco sobre la
salud como un "derecho universal, para el cual el acceso a los servicios
de salud no puede ser un privilegio", el Pontífice se centró en la
conexión entre la salud de cada individuo. Esta conexión quedó claramente
demostrada por la pandemia de Covid-19, que puso de relieve cómo "la
reciprocidad y la interdependencia son el fundamento de nuestra salud y de la
vida misma"
Esta interdependencia exige el diálogo entre
diferentes ámbitos del conocimiento, como la política y la ética, e implica
también identificar acciones políticas, sociales y tecnológicas en relación con
la familia, el trabajo, el medio ambiente y la sociedad en su conjunto. De ahí
el llamado a la responsabilidad de todos de considerar la salud como un
conjunto de factores que deben abordarse en toda su complejidad.
“Quiero reiterar que debemos centrarnos no en el
beneficio inmediato, sino en lo que sea mejor para todos, sabiendo ser
pacientes, generosos y solidarios, creando vínculos y construyendo puentes,
trabajando en red, optimizando recursos, para que todos puedan sentirse
protagonistas y beneficiarios del trabajo común”.
Desigualdades
en la esperanza de vida
El Papa también enfatizó la importancia de la
prevención, siempre desde una perspectiva más amplia, porque las situaciones en
las que viven las comunidades, fruto de las políticas sociales y ambientales,
repercuten en la salud y la vida de las personas.
“Al examinar la esperanza de vida —y la vida
saludable— en diferentes países y grupos sociales, descubrimos enormes
desigualdades. Estas desigualdades dependen de variables como el nivel
salarial, la formación académica y el vecindario (incluso dentro de la misma
ciudad)”.
"Una
Salud (One health)"
En este contexto, el concepto de "Una
Salud", promovido por la Organización Mundial de la Salud como un enfoque
multidisciplinario, integrado y global, representa un camino a seguir para un
desarrollo equilibrado. Muestra cómo la vida humana es insostenible sin las
demás criaturas. Este enfoque, afirma León XIV, está en sintonía con la
bioética global, un área de interés para la Academia Pontificia para la Vida.
En cuanto a la acción pública, el Papa añade:
"Una Salud requiere integrar la dimensión sanitaria en todas las políticas
(transporte, vivienda, agricultura, empleo, educación, etc.), conscientes de
que la salud se construye en la intersección de todas las dimensiones de la
vida social".
“Por lo tanto, necesitamos fortalecer nuestra
comprensión y práctica del bien común, para que no se descuide bajo la presión
de intereses particulares, individuales y nacionales”.
Confianza
contra el escepticismo
"Bien común": expresión que evoca la
cercanía entre las personas y, por lo tanto, la posibilidad de "combinar
eficiencia, solidaridad y justicia" mediante una cultura democrática que
fomente la participación. "Debemos", explica el Papa, "recuperar
la conexión con la actitud fundamental del cuidado como apoyo y cercanía a los
demás", porque todos somos vulnerables.
“Solo así podremos desarrollar sistemas de salud más
eficaces y sostenibles, capaces de satisfacer las necesidades de salud en un
mundo de recursos limitados y de restaurar la confianza en la medicina y los
profesionales sanitarios, a pesar de la desinformación y el escepticismo sobre
la ciencia”.
Finalmente, el Papa invitó a fortalecer las relaciones
internacionales y multilaterales para la cooperación y coordinación de las
organizaciones supranacionales comprometidas con la protección y la promoción
de la salud. La esperanza del Pontífice es dar testimonio del "camino de
Dios" que cuida de cada uno de sus hijos.
Por BENEDETTA
CAPELLI/Vatican news


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