Un hombre con obsesión "diabólica" por libertad de Cuba entre los muertos de ataque a lancha de Estados Unidos
FLORIDA (26 Febrero 2026).- Un hombre con una “búsqueda obsesiva y diabólica” por la libertad de Cuba fue uno de los pasajeros a bordo de una lancha rápida que abrió fuego contra soldados cubanos al acercarse a la costa norte de la Isla, según informó el gobierno cubano. El ataque dejó cuatro muertos y seis heridos, quienes fueron detenidos tras el enfrentamiento.
El hombre, Michel Ortega Casanova, de nacionalidad
estadounidense y residente en EE. UU. por más de 20 años, fue descrito por su
hermano como alguien obsesionado con liberar a Cuba debido al sufrimiento que
había padecido allí antes de emigrar.
La lancha llevaba a un total de 10 personas, todos
cubanos residentes en EE. UU., según el Ministerio del Interior de Cuba. Entre
ellos, dos –Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez– están siendo
buscados por las autoridades cubanas por su participación en actividades
relacionadas con terrorismo.
Los demás fueron identificados como Conrado Galindo
Sariol, José Manuel Rodríguez Castelló, Cristian Ernesto Acosta Guevara y
Roberto Azcorra Consuegra. Galindo Sariol, por su parte, fue reconocido en 2025
como expreso político en una entrevista con Martí Noticias.
El gobierno cubano calificó a los ocupantes como
personas que intentaban infiltrarse en el país para “desatar actos
terroristas”. La lancha estaba registrada en Florida, y en su interior se
encontraron fusiles de asalto, pistolas, explosivos caseros, chalecos
antibalas, visores telescópicos y uniformes de camuflaje.
Cuando los soldados cubanos confrontaron la
embarcación, la tripulación abrió fuego. Las tropas respondieron, matando a
cuatro e hiriendo a seis, quienes fueron detenidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno
Rodríguez, escribió en X que “la defensa de las costas, el territorio nacional
y la seguridad del país es un deber ineludible” y que se realiza “una
investigación exhaustiva para esclarecer los hechos”.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel
aseguró que Cuba “no ataca ni amenaza, pero se defenderá con determinación y
firmeza ante cualquier agresión terrorista o mercenaria que busque socavar la
soberanía y estabilidad nacional”.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio,
aclaró que no se trató de una operación del gobierno de EE. UU. y que su
administración está recabando información sobre si los implicados eran ciudadanos
o residentes permanentes.
Entretanto, la Fiscalía del Distrito Sur de Florida
indicó que está buscando respuestas “por todos los canales legales y
diplomáticos disponibles” y reconoció que los hechos aún no están claros ni
confirmados.
El incidente no es aislado: Cuba ha enfrentado
numerosas infiltraciones y ataques por parte de exiliados desde 1959, incluido
el más famoso, la Invasión de Bahía de Cochinos en 1961, y el derribo de
aviones de la organización Hermanos al Rescate en 1996. Además, en años
recientes se han registrado enfrentamientos y arrestos en aguas cubanas con
lanchas con bandera estadounidense, algunas transportando objetos no
identificados o personas para ser introducidas de manera ilegal al país.
El enfrentamiento podría agravar las tensiones entre
EE. UU. y Cuba, especialmente después de que la administración Trump adoptara
medidas más agresivas hacia la isla, incluyendo restricciones al petróleo
proveniente de Venezuela y sanciones que han afectado el suministro energético.
Expertos advierten que, aunque la evidencia de armas y posibles confesiones
podría clarificar el incidente, la crisis económica y energética de Cuba
probablemente persistirá.


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