Uno de los señalados por Cuba en acción terrorista le responde y dice que está en los Estados Unidos
La Habana (26 Febrero 2026).- Roberto Azcorra Consuegra, uno de los nombres incluidos por el Ministerio del Interior en la lista de presuntos implicados en el incidente con una lancha interceptada en aguas de Villa Clara que se saldó con cuatro muertos y siete heridos, negó públicamente cualquier vínculo con los hechos y aseguró que ni siquiera se encuentra en Cuba.
En entrevista con el jurista Eloy Viera para El Toque, el joven cienfueguero afirmó que reside en Estados Unidos desde 2017 y dijo estar asombrado de “lo mal que trabajan” en la Seguridad del Estado, refiriéndose a la inclusión de su nombre sin verificación alguna. Azcorra también sugirió que el grupo había estado infiltrado.
En otra conversación con el influencer Eliecer Ávila, Azcorra confirma que robó una embarcación de las Tropas Guardafronteras para escapar de la Isla, que estuvo en Bahamas y que actualmente tiene asilo político en EE UU. Es decir, que no es un desconocido para las autoridades en Cuba. El joven sugiere que podrían haber enviado su nombre previamente a Cuba, y ellos asumieron que se encontraba entre los expedicionarios.
Su testimonio introduce la primera grieta visible en la versión oficial sobre el operativo ocurrido cerca de Cayo Falcones, donde las Tropas Guardafronteras interceptaron una lancha rápida procedente de Florida. Según La Habana, los ocupantes desobedecieron la orden de alto y abrieron fuego, lo que derivó en un tiroteo con saldo de cuatro muertos y seis heridos entre los tripulantes, además de un agente cubano lesionado.
Las dudas no terminan ahí. El hermano de la única víctima mortal identificada hasta ahora –Michel Ortega Casanova– declaró a Martí Noticias que su familiar, de 54 años, perteneciente al Partido Republicano de Cuba (PRC) y natural de Morón, llevaba más de dos décadas viviendo en Estados Unidos. “Esto está mal contado”, afirmó, cuestionando la manera en que el Gobierno ha presentado los hechos, mostrando a su hermano como un “terrorista”. Ortega, además, estaba casado y tenía a sus hijos viviendo fuera del país.
Aunque varios de los nombres han sido relacionados con el PRC, su presidente, Ibrahim Bosch, se desmarcó del incidente armado, afirmando que la organización “no tiene nada que ver con esta acción”. Bosch reiteró que la organización no promueve acciones armadas ni controla decisiones individuales de sus miembros. Aunque el grupo confirmó que uno de los fallecidos, Ortega Casanova, pertenecía a sus filas, aseguró que desconocía por completo sus supuestas intenciones y expresó condolencias a las familias, subrayando que el caso aún se encuentra en fase de esclarecimiento.
También genera interrogantes la situación de Duniel Hernández Santos, señalado por las autoridades como el supuesto enlace en tierra para recibir a la embarcación. Aunque el Ministerio del Interior lo presenta como pieza clave de la operación, hasta el momento ha ofrecido escasos datos verificables sobre su papel concreto, antecedentes o vínculos con los tripulantes. Personas que dicen conocerlo sostienen que fue deportado a Cuba desde Estados Unidos en 2024.
El enfoque político del caso también ha alimentado suspicacias. Llama la atención que el Gobierno cubano venía advirtiendo sobre supuestos planes violentos contra el país, lo que ha llevado a especular sobre la posibilidad de que las autoridades conocieran de antemano los detalles de la expedición, así como los nombres de los implicados. El propio Miguel Díaz-Canel, en su comparecencia del pasado 5 de febrero, adelantaba: “Nosotros hoy conocemos de planes para hechos terroristas que están siendo apoyados, financiados y están preparándose desde EE UU para agredir a Cuba”.


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