El cáncer es el precio que los seres vivos pagamos por estar vivos
WASHINGTON (6 Marzo 2026).- El cáncer es el precio que los seres vivos pagamos por estar vivos. Un tumor es un reverso oscuro de la vida que usa las herramientas fundamentales de la genética para prevalecer sobre cualquier otro tipo de célula, aunque esto suponga acabar con la vida del individuo.
Uno de los descubrimientos más importantes en este
campo es que los tumores, sobre todo los de peor pronóstico, modifican
radicalmente el genoma para volverse más agresivos y difíciles de tratar.
El jueves fue publicado un estudio que destapa un nuevo mecanismo clave que contribuye a las aberraciones genéticas características de algunos tumores frecuentes, incluidos los de pulmón y colon.
El cáncer desbarata el orden del genoma humano, una secuencia de 3.000 millones de letras químicas (A T G C C G...) agrupadas en 46 grandes tomos —los cromosomas—, 23 aportados por la madre y 23 por el padre.
El cáncer borra,
duplica, invierte o multiplica hasta la locura este orden, lo que le da
ventajas sobre las células sanas para seguir creciendo, avanzando y volverse
inmune a algunos fármacos.
El nuevo trabajo, publicado el jueves en Science —referente de la mejor ciencia mundial—, muestra que parte de la reorganización del genoma en las células tumorales la hacen unos “parásitos” que se copiapegan a sí mismos en el genoma, y promueven cambios que pueden contribuir a que aparezca el cáncer.
Se trata de los llamados genes saltarines, cuyo descubrimiento
fue ignorado durante décadas por la comunidad biomédica, que veía el genoma
como algo inmutable, hasta que su autora, Barbara McClintock, ganó en solitario
el Nobel de Medicina en 1983, a los 81 años.


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