Un Momento – Vivir sin el peso de la propia imagen

Se atribuye a Epicteto la frase: “Aquel que se ríe de sí mismo nunca le faltan cosas de las que reírse”.

Quien sabe reírse de sí mismo ha vencido el peso del ego, ha dejado de vivir defendiendo una imagen y, sobre todo, ha aprendido a aceptar su propia imperfección.

En lugar de frustrarse por sus límites, los reconoce y hasta con alegría.

Esta actitud humaniza. Hace la vida más ligera, más verdadera. Reírse de uno mismo es señal de madurez, porque permite levantarse sin dramatismo, seguir adelante sin endurecer el corazón y descubrir, incluso en las propias debilidades, un motivo para vivir con paz.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.

 

Por RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO

Arzobispo emérito de la arquidiócesis de Santiago

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