La FAO alerta que una prolongada crisis en el estrecho de Ormuz podría convertirse en una catástrofe agroalimentaria mundial
ROMA, Italia (14 Abril 2026).- La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó que una prolongada crisis en el estrecho de Ormuz podría convertirse en una catástrofe agroalimentaria mundial, señala hoy un comunicado.
Una nota publicada por la oficina de prensa de ese
organismo internacional plantea que, si el conflicto provocado por la guerra
desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán no se resuelve rápidamente,
deberían considerarse medidas preventivas, para evitar un agravamiento de los
problemas alimentarios.
En tal sentido, la FAO hizo un llamado para que “los
buques que transportan insumos agrícolas esenciales comiencen a transitar por
esa zona marítima cuanto antes, para evitar el riesgo de un peligroso aumento
de la inflación de los precios de los alimentos a finales de este año”, con
efectos similares a los de la pandemia de Covid-19.
El Economista Jefe de esa organización, Máximo Torero,
afirmó al respecto que “el tiempo apremia, y los calendarios de cosecha ponen a
los países más pobres en mayor riesgo de escasez y encarecimiento de fertilizantes
e insumos energéticos”.
Entre el 20 y el 45 por ciento de las exportaciones de
insumos agroalimentarios clave dependen del paso marítimo por el estrecho de
Ormuz.
Si los agricultores producen con menos insumos, habrá
menores rendimientos a finales de este año y en 2027, con precios más altos de
los productos alimenticios básicos y una probable inflación de los alimentos al
por menor durante los próximos años, aprecia el informe.
“Lo último que queremos es una menor producción
agrícola, precios más altos de las materias primas e inflación alimentaria el
próximo año”, declaró Torero, quien señaló que esto probablemente obligaría a
los países a implementar políticas para reducir los precios internos de los
alimentos”.
“Los agricultores tomarán decisiones” sobre si
modificar sus estrategias de siembra para adaptarse a la disponibilidad de
fertilizantes, así como sobre si destinar más tierras y recursos a los
biocombustibles para beneficiarse de los precios más altos del petróleo, aunque
esto reduzca la oferta mundial de alimentos”, apuntó.
Por su parte David Laborde, director de la División de
Economía Agroalimentaria de la FAO, manifestó al respecto que “estamos ante una
crisis de insumos, pero no queremos que se convierta en una catástrofe”, y
precisó que “la diferencia radica en las medidas que tomemos”.
Entre otras acciones, se recomienda solicitar a las
instituciones multilaterales que proporcionen financiación a los países en
riesgo de perder el acceso a insumos básicos de fertilizantes, dado que ya han
comenzado sus siembras.
También se plantea que “los mecanismos de balanza de
pagos del Fondo Monetario Internacional y la Ventana de Crisis Alimentaria,
siguiendo el modelo del Mecanismo de Financiación de Importaciones de Alimentos
propuesto por la FAO en 2022, podrían utilizarse como un mecanismo de
financiación de insumos”.
“Ello permitiría a los países que necesitan
fertilizantes, obtenerlos rápidamente sin generar competencias distorsionadas
por los subsidios”, aseveró Torero, quien a la vez enfatizó que “los riesgos
son muy claros” y “si no aceleramos el proceso, se agravarán”.


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