Presidente Trump advierte que cualquier buque iraní que desafíe su bloqueo en Ormuz será “eliminado de inmediato”
WASHINGTON (13 Abril 2026).- La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha entrado en una nueva fase. Después de un mes y medio de bombardeos incesantes, con los que Washington no ha logrado cumplir sus objetivos declarados, y tras una ronda de negociaciones fallidas este fin de semana, tras la que se mantiene un alto el fuego vulnerado por ambas partes, la agresión aérea ha dado paso al bloqueo naval. Esta mañana, a las 10h en la capital estadounidense (las 16h en la España peninsular), ha entrado en vigor el cerco norteamericano del estrecho de Ormuz, un cuello de botella imprescindible para el flujo de petróleo mundial, que ya lleva más de cuatro semanas bloqueado de facto por Teherán.
En su primer mensaje desde el comienzo del bloqueo
anunciado, el presidente Donald Trump ha advertido a Teherán que si alguno de
sus barcos se aproxima a los efectivos estadounidenses desplegados en Ormuz
“será eliminado de inmediato, utilizando el mismo sistema que empleamos contra
los narcotraficantes en barcos en el mar”. “Es rápido y brutal”, ha añadido, en
alusión a los bombardeos de supuestas narcolanchas en el Caribe, donde EE.UU.
ha matado este año a más de 100 personas que asegura que eran
“narcoterroristas”.
“La Armada de Irán yace en el fondo del mar,
completamente aniquilada: 158 buques”, ha presumido el mandatario. “Lo único
que no hemos atacado es su escaso número de lo que ellos denominan 'buques de
ataque rápido', ya que no los considerábamos una amenaza significativa”, ha
añadido, afirmando que esos son los barcos que serán eliminados en caso de que
se acerquen a los estadounidenses. Por su parte, el portavoz militar de Teherán,
Ebrahim Zolfaghari, ha señalado que, si los puertos iraníes son amenazados,
“ningún puerto en el Golfo Pérsico ni en el mar de Omán estará a salvo”.
Horas después, Trump ha dicho en una declaración
improvisada desde la Casa Blanca que hoy ha recibido una “llamada del otro
lado” y “quieren alcanzar un acuerdo desesperadamente”, aunque no ha
especificado quién se ha puesto en contacto con EE.UU. El presidente ha
insistido en que el bloqueo está en marcha y “otros países” van a ayudar a
llevarlo a cabo: “Se han ofrecido”, ha señalado, aunque “no los necesitamos”.
Sin embargo, no ha dado detalles sobre cómo se está ejecutando el cerco a los
puertos iraníes, ni qué países cree que participarán. Los aliados de la OTAN,
incluido el Reino Unido, han rechazado el bloqueo de EE.UU. y han negado su
participación.
El conflicto en Irán, que ha llevado el precio del
barril de Brent por encima de los 100 dólares, alcanzando máximos del 2022, se
ha convertido en una guerra de desgaste en la que las dos partes buscan torcer
el brazo de su enemigo para ganar fuerza en la mesa de negociación.
El objetivo del Trump es cortar el suministro vital de
Irán, el petróleo, que representa más el 50% de sus exportaciones y casi la
totalidad de los ingresos del régimen. Por ello, ha prometido que bloqueará el
paso de todos los buques con origen o destino a Irán, a la vez que trabajará
para retirar las minas que Teherán ha lanzado en el estrecho de Ormuz, por
donde en condiciones normales fluye el 20% del petróleo mundial.
Donald
Trump, presidente de EE.UU.
“Los
buques serán eliminados con el mismo sistema que empleamos contra los
narcotraficantes en el mar”
Trump anunció el bloqueo tras el fracaso del diálogo
del fin de semana en Islamabad (Pakistán), donde el vicepresidente J.D. Vance
no obtuvo concesiones de Teherán, que no quiere entregar su uranio enriquecido
ni reabrir Ormuz hasta que cesen los ataques de Israel en Líbano, país que
Washington y Tel Aviv afirman que no forma parte del alto el fuego. La tregua,
anunciada el miércoles pasado tras la mediación de Pakistán, en teoría incluía
el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho por parte de Irán,
pero desde entonces tan solo han pasado una decena de buques al día a través de
esta vía marítima crucial.
Por su parte, Teherán apuesta por seguir desgastando
políticamente al presidente Trump, cuyo partido enfrenta en noviembre unas
elecciones legislativas que le podrían hacer perder el control de las dos
cámaras del Congreso. El republicano se presentó a los comicios prometiendo que
no iba a entrar en ninguna guerra y que iba a reducir la inflación, pero el
conflicto en Irán le ha llevado a incumplir ambas. Aunque EE.UU. no depende en
gran medida del petróleo que fluye por el estrecho de Ormuz, la situación ha
impactado en la economía estadounidense, cuya inflación se aceleró en marzo
alcanzando el 3,3%, el nivel más alto en casi dos años.
La guerra, que ha entrado en su sexta semana (y que
Trump dijo que duraría “de cuatro a cinco”), ha desgastado el apoyo del
presidente entre las bases de su movimiento Make America Great Again (MAGA).
Personalidades de la derecha conservadora norteamericana, como el mediático
presentador Tucker Carlson, el influencer Alex Jones o la congresista Marjorie
Taylor Greene han recordado al presidente que está haciendo lo contrario de lo
que prometió.
La indignación entre sus votantes religiosos ha
crecido este fin de semana, después de que amenazara directamente al Papa y
publicara una imagen generada con inteligencia artificial en la que se
retrataba a sí mismo como Jesucristo. Tras el rechazo de sus bases, el
presidente ha eliminado esta mañana la publicación.
Aunque lleva semanas cantando victoria, en realidad
Trump no ha logrado cumplir la mayoría de sus objetivos declarados en la
guerra: el régimen de los ayatolás sigue en pie y ha demostrado su capacidad de
presión económica en Ormuz; mantiene su ambición nuclear y se niega a entregar
su uranio enriquecido; las milicias aliadas de Teherán en la región, como
Hizbullah, continúan teniendo capacidad de atacar a sus enemigos; y la
capacidad ofensiva de Irán, aunque degradada, sigue amenazando a los aliados de
EE.UU. en el Golfo.
En busca de un camino de salida del conflicto, Trump
amenazó con extinguir a toda una “civilización” milenaria en Irán si el régimen
no reabría el estrecho antes del vencimiento de su ultimátum, que postergó en
cuatro ocasiones. Su último aplazamiento llegó de la mano del anuncio de un
alto el fuego frágil e inestable, que ambas partes afirman que ha sido
vulnerado por el enemigo.
La amenaza de cometer un genocidio en Irán quizás
resultó efectiva para lograr una tregua, pero diezmó la credibilidad de EE.UU.
como un faro moral en el mundo, postura con la que ha justificado en el pasado
sus agresiones imperialistas. Tras un mes y medio de ofensiva, las amenazas de
Trump han girado el relato ético del conflicto: el presidente justificó en un
inicio su ataque afirmando que Teherán había matado a más de 30.000
manifestantes, pero hoy el mundo, incluidos algunos de los aliados de la OTAN,
ve a EE.UU. como la fuerza desestabilizadora en Oriente Medio.
Por JAVIER DE
LA SOTILLA PUIG/La Vanguardia


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