Visita oficial, el presidente Trump recibe con pompa a los reyes británicos y se jacta de ser el primo lejano de Carlos III

WASHINGTON (28 Abril 2026).- Donald y Melania Trump han recibido este martes al rey Carlos III y a Camila del Reino Unido en una pomposa ceremonia de Estado en el jardín sur de la Casa Blanca, en el segundo día de la gira oficial de la realeza británica, con la que ambos países conmemoran 250 años desde la independencia de las 13 colonias fundacionales de Estados Unidos. La banda de los Marines ha interpretado con sus trompetas los dos himnos oficiales, a lo que ha seguido la tradicional salva de 21 cañonazos, un honor militar reservado a los más altos dignatarios.

Los cuatro líderes han saludado a los miembros presentes de los gobiernos de EE.UU. y Reino Unido, y han pasado revista a 300 soldados del ejército estadounidense, algo histórico en una visita de Estado en la Casa Blanca. Los monarcas también firmarán el libro de invitados e intercambiarán regalos oficiales. La ceremonia dará paso a una reunión bilateral a puerta cerrada entre Trump y Carlos III, mientras que la reina Camila y la primera dama Melania se dirigirán a un evento con estudiantes en el pabellón de tenis de la Casa Blanca.

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump saludan al rey Carlos III y a la reina Camila del Reino Unido en la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump saludan al rey Carlos III y a la reina Camila del Reino Unido en la Casa Blanca.Mark Schiefelbein / Ap-LaPresse

“Qué hermoso día británico es este”, ha dicho Trump, en un breve discurso tras recibir a los reyes, en alusión a la ligera lluvia que caía sobre Washington. Ha celebrado el “vínculo de siglos de historia”  entre los dos países, añadiendo que “los estadounidenses no tienen amigos más cercanos que los británicos”. El mandatario ha elogiado el “bonito acento” del rey y ha dicho que su madre, escocesa, “adoraba a la familia real” y “estaba enamorada de Carlos”. 

Por la tarde, a las 15h (las 21h en la España peninsular), el monarca tiene previsto dar un breve discurso en el Capitolio, el segundo de este tipo en la historia de la relación bilateral, que se concibe como el más trascendental desde que Carlos III heredó el trono en el 2023. La visita se produce en un enrarecido ambiente de seguridad reforzada tras el tiroteo del sábado en el hotel Hilton de la capital, donde un hombre armado abrió fuego en el exterior del salón en el que Trump tenía previsto dar un discurso, pero se encontró con su tercer intento de magnicidio en dos años.

La gira de los monarcas conmemora dos siglos y medio de relación entre ambos países que, pese a sus altibajos, sigue siendo considerada una de las alianzas más firmes del mundo. Desde el regreso de Trump al poder, y tras sus amenazas a la OTAN, sus intervenciones militares en Irán sin previo aviso a los aliados, sus elevados aranceles y su aleccionamiento constante a los políticos europeos, la relación bilateral ha dado paso a una cierta desconfianza mutua.



Carlos es oficialmente el jefe de Estado de Canadá, que Trump dice querer convertir en el 51º estado, pues tienen con EE.UU. “una frontera artificial”; es el jefe de ese Ejército que el titular de la Casa Blanca ningunea al afirmar que “sus barcos son de juguete y no los necesitamos”; y es la cabeza de la Iglesia de Inglaterra, y como tal se le pone la carne de gallina cuando ve a su anfitrión caracterizado en su red social como Jesucristo.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham. ¡Hablaré con el rey y la reina sobre esto en unos minutos!”

Sin embargo, en realidad, las desavenencias de Trump con Reino Unido responden más a la ideología de Keir Starmer, a quien se ha referido como un líder “débil”, alejado del legado de Winston Churchill, cuyo busto volvió a situar en el despacho oval tras su regreso a la Casa Blanca hace 15 meses. Sin embargo, aprecia al rey Carlos III, especialmente a su figura como monarca, con la que ha fantaseado repetidamente a través de sus redes sociales, donde a menudo publica imágenes generadas con inteligencia artificial que lo representan como a un rey.

De hecho, una hora antes de la llegada de los monarcas a la residencia presidencial, Trump ha compartido en su plataforma, Truth Social, una noticia del tabloide británico Daily Mail titulada: “Cómo el Mail rastreó el árbol genealógico de Donald Trump y descubrió que es primo del rey Carlos III”. En ella, recoge el origen escocés del presidente por parte de su madre y se remonta 15 generaciones atrás para encontrar un rebuscado parentesco lejano. Trump lo ha celebrado: “¡Qué bien! Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham. ¡Hablaré con el rey y la reina sobre esto en unos minutos!”

La monarquía británica, siempre tan atenta al protocolo, ha tratado de evitar a toda costa cualquier salida de tono de Trump que pudiera dañar la delicada relación diplomática, por lo que las reuniones bilaterales se han programado en privado, sin posibilidad de preguntas por parte de la prensa. Después de un recibimiento breve y cordial en la Casa Blanca, en el que ambos jefes de Estado y sus esposas compartieron un té el lunes, este martes Trump les ha dedicado una ceremonia de Estado a la altura, con la pomposidad que acompaña este tipo de eventos.

La jornada seguirá en el Capitolio y terminará esta noche en una cena de Estado, con la que Trump devolverá la cortesía del rey Carlos III, quien lo recibió en el castillo de Windsor en septiembre del año pasado.

​Carlos III recordará en el Capitolio que, pese a sus altibajos, “una y otra vez ambos países siempre han encontrado formas de unirse”

El discurso que dará el rey Carlos III esta tarde, ante una sesión conjunta del Congreso, será la segunda vez que un monarca británico se dirige al Capitolio para un evento similar. La primera en hacerlo fue su difunta madre, la Reina Isabel, en 1991. Según medios británicos, el monarca tiene previsto hablar durante tan solo 20 minutos, en los que subrayará que, a pesar de sus diferencias, “una y otra vez nuestros dos países siempre han encontrado formas de unirse”.

Un asunto candente en la relación bilateral es el acuerdo comercial firmado por ambos países, que Trump ha amenazado con romper. La distancia entre el gobierno británico y el estadounidense ha aumentado, todavía más, desde que Washington decidió entrar en guerra con Irán, en una operación conjunta con Israel que ya se alarga casi dos meses.

El premier británico, Starmer, se negó a participar en la ofensiva y también a reabrir el estrecho de Ormuz mientras dure la guerra, mientras su gobierno se está acercando a la Unión Europea, de la que se retiró Reino Unido en el 2020 tras un polémico referéndum. En la Estrategia de Seguridad de Trump, un documento que plasma las prioridades geopolíticas de la Administración, se hace referencia explícita a la necesidad de “cultivar la resistencia” antieuropea y ultraderechista en los países de la UE, una unión comercial y moral que, en vez de dividirse, se ha vuelto más fuerte gracias al antagonismo de EE.UU.


Por JAVIER DE LA SOTILLA/La Vanguardia

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