España tiene 23 millones de personas que padecen algún trastorno neurológico, entre ellos, los trastornos psiquiátricos que afectan a casi el 29%
El cerebro es el órgano que define a la persona, pero también el que más enferma y el que menos se entiende. En España, la salud cerebral no es buena. De hecho, unos 23 millones de personas padecen algún trastorno neurológico, entre ellos, los trastornos psiquiátricos que afectan a casi el 29%. España está a la cabeza de Europa, con un 2% más de casos. Estas patologías constituyen ya la primera causa de discapacidad y la segunda de muerte en el país (datos de 2023).
Estos son algunos de los datos que se han puesto
encima de la mesa en el Seminario de Periodistas de Neurociencias 2026, que se
celebra en Sitges, organizado por Lundbeck Iberia bajo el título “El cerebro,
la última frontera”, donde expertos en psiquiatría, neurología e inteligencia
artificial han puesto de manifiesto la necesidad de situar la salud cerebral como
prioridad de salud pública.
Pero, ¿qué se entiende por la salud mental? La OMS lo
define como el funcionamiento óptimo del cerebro en los ámbitos cognitivo,
sensorial, emocional y conductual, que permite a las personas desarrollar su
máximo potencial a lo largo de la vida. Incluye tanto enfermedades neurológicas
(ictus, demencias, epilepsia, migraña, enfermedad de Parkinson, Alzheimer) como
trastornos mentales (depresión, ansiedad, trastornos psicóticos).
Así lo explicó Marina Díaz Marsa, presidenta de la
Sociedad Española de Psiquiatría y jefa de sección del hospital Clínico San
Carlos, quien indica que el coste de las enfermedades cerebrales supera ya al
de las enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.
La salud mental de la población española no es buena,
especialmente la de los jóvenes. Posiblemente, por la influencia de las redes
sociales, el consumo de cannabis y la falta de conciliación de las familias,
explica Díaz, quien respecto a esto último señala que los jóvenes de ahora, por
falta de apego familiar por el estrés laboral y los horarios interminables de
sus progenitores, no entienden (ni aceptan) el malestar de la vida cotidiana,
lo que deteriora su salud mental.
La salud mental de la población española no es buena,
especialmente la de los jóvenes
También influye el envejecimiento en el incremento de
los trastornos cerebrales y que explica por qué España tiene un 2% más de casos
que el resto de Europa. Según Marina Díaz, “el aumento de la esperanza de vida
ha incrementado la prevalencia de las enfermedades neurodegenerativas y a ello
hay que sumar otros factores que afectan a la salud cerebral como el estilo de
vida, el estrés, el consumo de tóxicos, o la soledad”.
¿Qué depara el futuro próximo? La presidenta de la
Sociedad Española de Psiquiatría señala que, de cara a la próxima década,
ganará peso un enfoque más integrado que supere la tradicional separación entre
salud mental y física, junto con estrategias de prevención a lo largo de todo
el ciclo vital. Y, cree que habrá que reflexionar sobre el cultivo de las
relaciones interpersonales y del ocio como factores que mejoran la reserva
cognitiva. “El verdadero reto no será solo científico, sino organizativo y
social: transformar los sistemas sanitarios para hacerlos más equitativos,
sostenibles y centrados en la persona”, señala. Y aprender a gestionar los
sentimientos, así como el malestar emocional de la vida.
¿Se puede mantener la salud cerebral? José Miguel
Laínez, jefe del servicio de neurología del Hospital Universitario Casa de
Salud de Valencia, responde de manera clara: Sí. “Hay que mejorar la reserva
cerebral, porque nos hace más resilientes a las agresiones”.
“Esto se adquiere desde la infancia con una buena
educación y fomento de las actividades intelectuales. La actividad física, la
dieta mediterránea, mantener una buena actividad social y evitar la soledad,
una buena calidad de sueño y una actitud positiva son importantes. Y, por
supuesto, evitar los hábitos tóxicos y controlar los factores de riesgo
vascular. Limitar el tiempo de utilización de pantallas sería otro de los
hábitos cerebro saludables”. En pocas palabras, señala Laínez, sentarse en el
sofá frente al televisor es una de las actividades más dañinas para el cerebro.
La actividad física, la dieta mediterránea y mantener
una buena actividad social mejoran la salud del cerebro
La inteligencia artificial (IA) está transformando de
forma acelerada el campo de la neurociencia y la salud cerebral, abriendo
nuevas posibilidades tanto en la investigación como en la práctica clínica.
Gracias a su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos, la IA permite
identificar patrones complejos en el funcionamiento del cerebro que antes
resultaban invisibles.
En el ámbito clínico, estas tecnologías están
mejorando el diagnóstico precoz de enfermedades neurológicas y psiquiátricas,
facilitando intervenciones más tempranas y precisas. Julián Isla, director de
Fundación 29, asegura que la IA ya está recortando años a diagnósticos que antes
tardaban décadas: en enfermedades raras neurológicas, la odisea diagnóstica
media pasa de 5–7 años a minutos cuando un modelo de lenguaje razona sobre el
fenotipo.
“A corto plazo, lo clave serán los biomarcadores
digitales capturados desde el móvil como voz, marcha, patrones de sueño, etc.
capaces de detectar Parkinson o deterioro cognitivo antes de que el propio
paciente note síntomas. Tu smartphone puede estar viendo el Alzheimer diez años
antes que tu neurólogo” señala Isla.
Por CELESTE
LÓPEZ/La Vanguardia


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