Los peritos forenses certificaron que Maradona no tuvo una muerte súbita, sino una agonía prolongada de hasta doce horas

BUENOS AIRES (18 Mayo 2026).- Argentina celebra desde el 14 de abril el segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el mismo que el año pasado fue declarado nulo tras el escándalo protagonizado por la exjueza Julieta Makintach, descubierta participando en un documental sobre la causa mientras presidía el tribunal.

Ahora, los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón del Tribunal Oral de lo Criminal Nº 7 de San Isidro conducen un proceso que lleva ya diez audiencias sin sobresaltos institucionales, aunque no sin drama. Las defensas han ganado protagonismo en este nuevo proceso dado que los fiscales Cosme Iribarren y Patricio Ferrari mostraron buena parte de su estrategia en el juicio anulado y han perdido el elemento sorpresa. Con todo, el retrato que va emergiendo de la sala es el de un hombre abandonado a su suerte por quienes tenían la obligación de cuidarle.

La audiencia del martes 4 de mayo fue técnicamente devastadora para los acusados: los peritos forenses certificaron que Maradona no tuvo una muerte súbita, sino una agonía prolongada de hasta doce horas. Los médicos confirmaron un cuadro de edema generalizado, cirrosis hepática y daño renal, y hallaron coágulos en las cavidades cardíacas que evidenciaban el proceso lento con el que el corazón del Diez fue apagándose.



El médico Mario Schiter, que acompañó a Maradona en su rehabilitación en Cuba, declaró durante casi seis horas y complicó el horizonte penal del neurocirujano Leopoldo Luque al afirmar que era él quien debía determinar la frecuencia de los controles de enfermería durante su internación domiciliaria. Además, reveló que aconsejó a Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov que no trasladaran a Diego a una casa, y que no le escucharon.

La vista más dramática de este segundo proceso sucedió el jueves pasado, décima sesión del juicio: Luque exhibió fotografías de la autopsia durante su declaración, lo que provocó que Gianinna Maradona rompiera a llorar en plena sala, insultase al médico y la vista quedara suspendida. En una jornada anterior, también Verónica Ojeda, expareja del jugador y madre de su hijo menor, respondió con insultos al neurocirujano: Luque reprodujo un audio en el que firmaba que la voz era de un Diego Maradona ebrio, atribuyendo la responsabilidad de su deterioro a la familia.

El médico Mario Schiter, que acompañó a Maradona en su rehabilitación en Cuba, declaró durante casi seis horas y complicó el horizonte penal del neurocirujano Leopoldo Luque al afirmar que era él quien debía determinar la frecuencia de los controles de enfermería durante su internación domiciliaria. Además, reveló que aconsejó a Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov que no trasladaran a Diego a una casa, y que no le escucharon.

La vista más dramática de este segundo proceso sucedió el jueves pasado, décima sesión del juicio: Luque exhibió fotografías de la autopsia durante su declaración, lo que provocó que Gianinna Maradona rompiera a llorar en plena sala, insultase al médico y la vista quedara suspendida. En una jornada anterior, también Verónica Ojeda, expareja del jugador y madre de su hijo menor, respondió con insultos al neurocirujano: Luque reprodujo un audio en el que firmaba que la voz era de un Diego Maradona ebrio, atribuyendo la responsabilidad de su deterioro a la familia.

 

 

Por ANDRÉS GUERRA/La Vanguardia

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