Pastor asesinado y decenas de fieles secuestrados en un ataque a una iglesia en Nigeria
EKITI, Nigeria (1 Mayo 2026).- Un pastor murió y al menos cuarenta feligreses fueron secuestrados en un ataque armado perpetrado la noche contra una iglesia en el estado de Ekiti, en el suroeste de Nigeria, según confirmaron fuentes de la parroquia y autoridades locales.
El asalto tuvo lugar en la Iglesia Apostólica de
Cristo, situada en el área de gobierno local de Ilejemeje, donde los creyentes
participaban en un servicio religioso alrededor de las 20:30 hora local.
“Estábamos celebrando nuestro programa especial cuando
de repente escuchamos disparos”, relató a EFE una fuente de la iglesia bajo
condición de anonimato por motivos de seguridad.
La congregación huyó en medio del pánico, pero los
atacantes lograron asesinar al pastor y secuestrar a numerosos asistentes. “Se
llevaron a muchos feligreses, al menos cuarenta”, añadió la misma fuente, que
también confirmó que, hasta el momento, no se ha recibido información sobre el
paradero de los cautivos.
El presidente del gobierno local de Ilejemeje, Pius
Alaba, confirmó el ataque y la muerte del pastor, aunque no pudo precisar el
número exacto de secuestrados. En la misma línea, el portavoz de la Policía del
estado de Ekiti, Sunday Abutu, señaló que cinco hombres armados irrumpieron en
el templo y que se ha desplegado un operativo para tratar de capturarlos.
A estas declaraciones se sumó la reacción oficial del
Gobierno del estado de Ekiti, que condenó enérgicamente el ataque,
calificándolo de “atroz e inaceptable”, y trasladó sus condolencias a las
familias de las víctimas.
En un comunicado firmado por el comisionado de
Información, Taiwo Olatunbosun, las autoridades aseguraron que “no se
escatimarán esfuerzos” para rescatar a los secuestrados y llevar a los
responsables ante la justicia. Asimismo, informaron del despliegue inmediato de
una delegación de seguridad encabezada por el asesor especial del gobernador en
esta materia, el general retirado Ebenezer Ogundana, para coordinar las
operaciones sobre el terreno.
El operativo se está desarrollando en colaboración con
la Policía, el Ejército nigeriano y otros cuerpos de seguridad, incluyendo
patrullas locales, mientras se han activado labores intensivas de búsqueda y
rescate, así como operaciones de vigilancia en la zona. El Gobierno también
señaló que la cercanía del templo a un área boscosa pudo influir en el ataque,
y pidió a la población extremar la precaución, especialmente en actividades
nocturnas como vigilias religiosas.
Patrón
de violencia persistente
El ataque se produce en un contexto de creciente
inseguridad en distintas regiones de Nigeria, donde en los últimos meses se han
registrado acciones similares contra lugares de culto.
El pasado noviembre, por ejemplo, 38 feligreses fueron
secuestrados en una iglesia del estado de Kwara, en un asalto en el que también
murieron varias personas. Las autoridades han atribuido estos hechos a bandas
criminales dedicadas al secuestro, conocidas localmente como “bandidos”.
Ante la escalada de violencia, el presidente nigeriano,
Bola Ahmed Tinubu, llegó a declarar una “emergencia de seguridad nacional” y
anunció el reclutamiento de miles de nuevos agentes policiales.
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Más
allá del “bandidaje”: el factor religioso
Sin embargo, diversas organizaciones internacionales
advierten de que esta violencia no puede explicarse únicamente como
criminalidad común o conflictos por recursos.
Grupos como Boko Haram y el Estado Islámico en la
Provincia de África Occidental (ISWAP) han manifestado explícitamente su
intención de erradicar la presencia cristiana en el país. Testimonios recogidos
sobre el terreno señalan que, durante algunos ataques, los agresores
identifican a sus víctimas por su fe e incluso les ofrecen salvar la vida si
renuncian al cristianismo.
Datos
que apuntan a una persecución sistemática
Según informes del Observatorio para la Libertad
Religiosa en África, los cristianos en el norte de Nigeria tienen 6,5 veces más
probabilidades de ser asesinados que los musulmanes, y más de cinco veces de
ser secuestrados.
Además, estimaciones de organismos como Puertas
Abiertas sitúan en más de 3.000 los cristianos asesinados por causa de su fe
entre octubre de 2023 y septiembre de 2024.
Impunidad
y crisis humanitaria
A pesar de las detenciones realizadas en algunos
casos, son escasos los responsables que llegan a ser juzgados, lo que, según
denuncian distintas entidades, contribuye a una sensación de desprotección en
las comunidades afectadas.
En paralelo, miles de personas han sido desplazadas de
sus hogares, con aldeas destruidas e iglesias arrasadas, en lo que ya se
considera una grave crisis humanitaria.
Diversas voces subrayan también la importancia de que
los medios de comunicación reflejen todas las dimensiones del conflicto.
Reducir estos ataques a simples actos de “bandidaje”, señalan, puede ocultar el
componente religioso presente en muchos de ellos y dificultar una comprensión
completa de la situación.


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