Tras derrota de los Laboristas Keir Starmer sugiere que seguirá en el cargo: “Días como hoy no debilitan mi determinación de llevar a cabo las reformas que prometí”
LONDRES (8 Mayo 2026).- Los primeros resultados de las elecciones locales celebradas el jueves en el Reino Unido, que se han conocido durante la noche del jueves al viernes, confirman las predicciones: caída del Partido Laboristas del primer ministro Keir Starmer y auge del partido de extrema derecha Reform UK, liderado por el activista del Brexit Nigel Farage.
La primera consecuencia del resultado fue una subida
de la libra esterlina en los mercados financieros. La segunda unas
declaraciones del primer ministro, Keir Starmer, en las que sugiere que seguirá
en el cargo. “Días como hoy no debilitan mi determinación de llevar a cabo las
reformas que prometí” según ha informado GB News a partir de un acto celebrado
en Ealing, al oeste de Londres
Las elecciones a los 136 ayuntamientos de Inglaterra,
junto con los parlamentos autónomos de Escocia y Gales, representan la prueba
de opinión pública más significativa antes de las próximas elecciones generales
del 2029. Un plebiscito a la gestión de Starmer, cuya popularidad se ha
desplomado desde su elección hace menos de dos años.
El Partido Laborista sufrió una hemorragia de votos en
las primeras zonas que informaron resultados, incluidos los bastiones
tradicionales de las antiguas regiones industriales del centro y el norte de
Inglaterra, así como algunas zonas de Londres.
En cambio, el Partido Reformista (Reform UK), que se
presenta con un mensaje antisistema y antiinmigración, se erigió como el
principal beneficiario de la derrota laborista, que obtuvo más de 200 escaños
en ayuntamientos de Inglaterra y podría convertirse en la principal oposición
en Escocia y Gales frente al Partido Nacional Escocés y Plaid Cymru, aunque
las dos formaciones independentistas tienen más posibilidades de formar
gobiernos en Edimburgo y Cardiff. Se hizo fuerte en las zonas obreras del norte
de Inglaterra, como Hartlepool, a costa de los laboristas. “Es un cambio
histórico en la política británica””, aseguró Farage.
“El panorama ha sido tan malo como se esperaba para el
Partido Laborista, o incluso peor”, apuntó John Curtice, el encuestador más
respetado de Reino Unido. Sin embargo, el entorno de Starmer descartó a primera
hora del viernes cualquier retirada del premier, al considerar que todavía era
demasiado pronto para tirar la toalla. El panorama podría cambiar a lo largo de
la jornada a medida que se conozcan los resultados de la mayoría de los
consejos locales que faltan por escrutar, incluidos bastiones laboristas como
Londres.
La popularidad de Starmer se ha desplomado tras
repetidos errores y cambios de rumbo en políticas como la reforma del bienestar
social. Su gobierno ha tenido dificultades para lograr el crecimiento económico
prometido, reparar los maltrechos servicios públicos y aliviar el costo de
vida, tareas que se han visto dificultadas por la guerra entre Estados Unidos e
Israel e Irán, que ha estrangulado los envíos de petróleo a través del estrecho
de Ormuz. El primer ministro se ha visto aún más perjudicado por su desastrosa
decisión de nombrar a Peter Mandelson, un amigo de Jeffrey Epstein envuelto en
escándalos, como embajador de Reino Unido en Washington.
Si bien de momento la voz mayoritaria dentro de los
laboristas apoya a su líder, hay otros, como el diputado laborista Jonathan
Brash, que representa la ciudad de Hartlepool, arrebatada al Labour por los
reformistas, que consideran que “Keir Starmer no debe sobrevivir a estos
resultados”. “Tenemos que ser más audaces y tenemos que ir más allá. Y,
francamente, necesitamos un nuevo liderazgo para lograrlo”, insistió, aunque ya
lo había dicho hace unos días.


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