El papa León XIV rinde homenaje a Jérôme Lejeune, defensor de la dignidad humana
CIUDAD DEL VATICANO (22 Junio 2026).- Con ocasión del centenario del nacimiento del venerable profesor Jérôme Lejeune, el Papa recibió este lunes 22 de junio en audiencia a los miembros de la Fundación que lleva su nombre y que continúa su obra. En su discurso, el Santo Padre elogió la memoria de quien fue a la vez pionero de la genética moderna, médico dedicado a los más vulnerables y ferviente defensor de la vida. "Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad, al servicio de la búsqueda constante del bien común»", exhortó.
Descubridor de la anomalía cromosómica responsable de
la trisomía 21, Jérôme Lejeune dejó una profunda huella en la historia de la
medicina moderna. Considerado uno de los padres de la genética contemporánea,
dedicó su carrera a la investigación y al acompañamiento de las personas con
Síndrome de Down.
«La medicina —solía afirmar— es el odio a la
enfermedad y el amor al enfermo», recordó León XIV en su discurso dirigido a
los miembros de la Fundación que lleva su nombre y que continúa su labor. Esta
convicción guio toda su acción en favor de aquellos a quienes llamaba
afectuosamente «los pobres entre los pobres», añadió el Papa.
Una
figura reconocida por la Iglesia
El Santo Padre destacó la excelencia académica del profesor
Lejeune y su incansable dedicación a la Iglesia, cualidades por las que el Papa
Pablo VI lo nombró miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias.
Asimismo, continuó León XIV, «la profunda amistad
forjada con Juan Pablo II y su visión compartida en favor de la defensa de la
vida estuvieron en el origen de la creación de la Academia Pontificia para la
Vida». El profesor Lejeune «la consideraba una institución necesaria ante la
multiplicación de las amenazas contra la vida», añadió el Sumo Pontífice.
La
lucha contra el «racismo cromosómico»
«Hombre de ciencia y de sabiduría», Jérôme Lejeune
comprendió rápidamente, observó el Papa, que su descubrimiento científico
«sería utilizado para erradicar a las personas portadoras de trisomía 21 antes
de su nacimiento». Por esta razón, precisó León XIV, no dudó en convertirse en
«su abogado», denunciando la «transgresión del juramento hipocrático y este
nuevo eugenismo», que él calificaba de «racismo cromosómico».
El Obispo de Roma reconoció después que «sus intervenciones
proféticas lo llevaron a defender la vida de toda persona humana, haciendo
referencia a la dignidad inviolable que tiene su origen en el acto creador de
Dios». Por ello, añadió, «interpeló y asesoró a instituciones y gobernantes de
todo el mundo sobre esta cuestión».
«Esta lucha le valió ser objeto de ataques y críticas
en ciertos ambientes científicos», señaló finalmente el Papa.
La técnica no debe reemplazar a la ética
Según el Sucesor de Pedro, el profesor Jérôme Lejeune
era consciente de que «si la técnica puede ayudar a la medicina, no puede, en
cambio, sustituirla». Sabía, en efecto, que «la técnica puede ser utilizada
contra la medicina, que por naturaleza está al servicio de la vida».
El valor de una persona, recordó el Papa, nunca depende
de su rendimiento, de su autonomía o de su utilidad social. «¡Jamás un médico
debería permitirse, basándose en algoritmos de laboratorio, decidir sobre la
vida de tal embrión o de tal persona anciana! ¡Jamás la medicina podrá
convertirse en servidora de la muerte programada!», advirtió el Santo Padre.
La
Fundación Lejeune continúa la obra del investigador
Hoy, la Fundación Jérôme Lejeune prosigue su labor en
torno a tres misiones: la investigación, la atención médica y la defensa de la
dignidad humana. El Instituto Jérôme Lejeune atiende cada año a varios miles de
pacientes con discapacidades intelectuales de origen genético, mientras que la
Fundación apoya numerosos programas científicos internacionales.
«Quiero expresarles mi aliento en su compromiso en
favor de la vida y de la dignidad humana», afirmó León XIV.
La organización también participa en los debates de
bioética y desarrolla programas de formación dirigidos a profesionales de la
salud, juristas y filósofos.
Un
llamado al bien común y al compromiso
Por último, el Papa dirigió un mensaje a las
fundaciones y familias presentes, procedentes de numerosos países —España,
Argentina, Estados Unidos, Portugal, Italia, Túnez, Costa de Marfil y Corea del
Sur, entre otros— para animarlas a continuar su compromiso en la sociedad.
«Sean, como él, testigos comprometidos en la sociedad,
al servicio de la búsqueda constante del bien común», afirmó. Recordó además
que el bien común no puede excluir a ninguna persona, especialmente a aquellas
que viven en situación de fragilidad o discapacidad.
Al concluir su discurso, el Sumo Pontífice expresó
también su deseo de que el mensaje y la obra del venerable Jérôme Lejeune,
fundamentados en la universalidad de la razón y del corazón unidos, puedan
inspirar «el valor de la verdad en los numerosos jóvenes y profesionales
deseosos de coherencia» y «ayudar a unir, sin rigidez, la razón y la fe, la
palabra y los actos, la ausencia de juicio sobre las personas y el rechazo de
la mentira».
Por AUGUSTINE
ASTA/Vatican News



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