Trump eufórico apunta ahora a la paz en Ucrania y amenazas de aranceles contra Francia la anfitriona del G7

ÉVIAN-LES-BAINS, Francia (15 Junio 2026).- Donald Trump, ya flamante octogenario, ha llegado este lunes a la cumbre del G-7  en la localidad balnearia francesa de Évian-les-Bains con la euforia del acuerdo de paz alcanzado con Irán, que según él “llevará mucho éxito al mundo”. En sus primeras declaraciones a la prensa, durante su encuentro con el anfitrión, Emmanuel Macron, el presidente norteamericano dio a entender que ahora se dedicará a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.

El líder estadounidense aludió a la presencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, mañana martes, en el foro de las democracias más industrializadas, y dijo que había hablado ya con él y con Vladímir Putin en lo que calificó de “buenas conversaciones”.  Trump se mostró confiado en poder “hacer algo”, dado que ambos contendientes están “abiertos”.

Horas antes de su llegada, fiel a su conducta siempre desconcertante y provocadora ante sus socios, Trump había amenazado a Francia con aranceles del 100% para su vino y champán si no retira el impuesto a los gigantes digitales norteamericanos.

“No es así como eso funciona”, reaccionó Emmanuel Macron, con aire sereno y diplomático, al último aviso de Trump en una entrevista al New York Post. En el telediario de mediodía de TF1, el jefe de Estado francés quitó hierro a la polémica y anunció que en el G-7 habría “una discusión respetuosa pero firme” sobre la materia. Macron recordó que “hace falta estabilidad” y el respeto de los acuerdos suscritos entre Washington y la UE porque “los aranceles no hacen bien a nadie, tampoco a Estados Unidos”.



La actitud desafiante de Trump hizo temer por el desarrollo armonioso de una cumbre cuya vocación es la concertación máxima ante las crisis internacionales como las de Ucrania y Oriente Medio, y  el resto de retos globales, ya sean la lucha contra el cáncer, el aprovisionamiento de minerales estratégicos, la protección de los niños frente a las redes sociales, la gestión de la inteligencia artificial o la seguridad de la central de Chernobil.

Para Macron, que se despedirá del Elíseo en menos de un año, sería un enorme fracaso que Trump plantara a sus interlocutores (de Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia) y se marchara antes de lo previsto. Eso fue lo que ocurrió el año pasado en la cumbre de las Rocosas canadienses.

 

 

Por EUSEBIO VAL/La Vanguardia


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