Los evangélicos piden frenar la incautación de una iglesia histórica en Irán

MADRID (17 Julio 2026).- La Alianza Evangélica Española (AEE) ha dirigido una carta urgente al Ministerio de Asuntos Exteriores y a la Oficina de Derechos Humanos de la ONU para solicitar intervención diplomática ante la inminente incautación de la iglesia evangélica de San Pedro en Teherán, el templo protestante más antiguo de Irán.

Según el informe elaborado por Puertas Abiertas, organización de apoyo a la Iglesia perseguida que alertó a la AEE sobre la situación, el 16 de junio las autoridades iraníes ordenaron a las doce familias armenias y las ocho familias asirias que residen en el complejo que lo abandonaran, amenazando con la detención a los responsables de la iglesia si las familias se negaban a obedecer. A los fieles se les indicó además que buscaran nuevos lugares de culto.

Antes del ultimátum formal, agentes de inteligencia iraníes pasaron varias horas en el recinto del complejo, comunicando a los residentes que habían acudido para que las familias se “acostumbrasen a su presencia”, en lo que los líderes de la iglesia han interpretado como una táctica deliberada de intimidación previa al desalojo.

Una sentencia de 1998 ejecutada casi 30 años después

La confiscación tiene su origen en una orden dictada por un Tribunal Revolucionario en 1998, que disponía que todo el complejo, formado por unas cuatro hectáreas en el centro de Teherán que incluyen el histórico santuario, dos escuelas y decenas de viviendas, debía transferirse a la Ejecución de la Orden del Imán Jomeini (EIKO), organismo estatal que también ha sido responsable de la expropiación y demolición de varias iglesias en los últimos meses: la iglesia presbiteriana asiria de Mashhad, derribada sin previo aviso, así como la iglesia presbiteriana asiria de Tabriz, la iglesia de las Asambleas de Dios de Gorgan y el centro de retiros de Karaj.

El Consejo de Iglesias Evangélicas de Irán, responsable de San Pedro, no tuvo conocimiento de la sentencia hasta que esta salió a la luz de forma accidental en 2008, y no pudo impugnarla: la República Islámica lleva denegando desde 1980 la renovación del registro del Consejo y cerró el expediente sobre la propiedad por indicación de la Oficina del Líder Supremo, bloqueando en la práctica cualquier vía de recurso legal.

El reverendo Sargez Benyamin, antiguo pastor de la iglesia, ha señalado que no se dio ningún motivo para la orden original de 1998, y que la mayoría de las familias afectadas tienen bajos ingresos y “no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir sin el apoyo de la iglesia”.


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