Los evangélicos afirman no están en el punto de mira del papa León XIV
Sin embargo, algo más
de un año después de su elección (8 de mayo de 2025), es posible distinguir
algunos temas clave que confirman lo que ya era evidente al inicio de su
pontificado.
¿Y qué hay de los evangélicos?
No parecen estar en el punto de mira del papa León, salvo por algunos comentarios críticos indirectos entre líneas en sus discursos en Camerún y Angola.
Ni siquiera durante su anterior mandato como obispo en Perú mostró un interés especial por los evangélicos. Por otro lado, los evangélicos de todo el mundo aún no parecen haberle tomado la medida.
A diferencia de Francisco, que contaba con muchos amigos evangélicos en Argentina y más allá, León no ha cultivado tales relaciones, con el resultado de que el mundo evangélico sigue siendo distante y remoto para él.
Por otra parte, su pensamiento, tal y como se refleja en sus discursos diarios, entrelaza temas agustinianos (la paz, la gracia, la experiencia católica), una profunda mariología y las enseñanzas católicas tradicionales.
Su marco teológico parece ser un agustinismo católico replanteado desde una perspectiva posterior al Concilio Vaticano II.
El panorama geopolítico mundial
Durante el último
año, el Papa estadounidense ha asumido un destacado papel “político” en la
escena mundial. Era previsible que el enfrentamiento con Trump estallara tarde
o temprano, dado el temperamento combativo del presidente. Y así fue.
Precedido por las
críticas de León a la gestión de la deportación de migrantes indocumentados, el
conflicto con la Administración estadounidense estalló a raíz de la guerra en
Irán. Trump ha criticado repetidamente al Papa, y este le ha respondido de la misma
manera.
De alguien como
Trump, esto era de esperar; menos previsible fue la decisión de León de no
recurrir a los modales mesurados de la diplomacia vaticana sino de utilizar la
comunicación directa para responder golpe por golpe.
Un papa locuaz y desenfadado
como Francisco solía hacer comentarios “espontáneos” y a veces desenfrenados
sobre la actualidad; la sorpresa fue que el Papa Leo, a pesar de su naturaleza
reservada y controlada, también optó por el enfoque sin filtros y “de micrófono
abierto” para decir lo que pensaba.
De hecho, desde hace
meses, la dinámica Trump contra León ha dominado la narrativa política mundial,
presentando al papa como el adversario definitivo de Trump en nombre de la
“paz”. El aumento de popularidad, incluso entre el público laico, ha sido
evidente: en un mundo en guerra, ¿quién está en contra de la paz?
Por otra parte, con
sus viajes a Turquía, Líbano y África, el papa León ha reafirmado el interés
del catolicismo contemporáneo por el Sur Global, donde la Iglesia católica
romana se enfrenta al islam y al auge de las iglesias evangélicas.
Siguiendo los pasos
de Francisco, confirmó la oferta de “diálogo” al primero y destacó el carácter
peculiar de las segundas, al tiempo que hacía hincapié en la superioridad
“católica”.
La línea de reconciliación interna
Incluso dentro de la
Iglesia Católica Romana, León ha actuado en consonancia con los motivos que
llevaron al cónclave a elegirlo papa. Francisco había dejado tras de sí una
Iglesia plagada de conflictos internos y con la cuestión de la “sinodalidad”
sin resolver, lo que generaba gran confusión.
En este primer año de
su pontificado, León no ha avivado las llamas de la división sino que ha
tratado de suavizar la retórica, calmar los ánimos y maniobrar en busca de
compromisos.
Ante las peticiones
de la Alemania católica para que se introduzcan cambios en el reconocimiento de
las uniones entre personas del mismo sexo, ha mantenido una postura firme sin
romper con las facciones más progresistas.
En lo que respecta a
la sinodalidad, ha moderado el celo de los partidarios más fervientes, pero no
ha frenado su entusiasmo. En cuanto a los nombramientos para los puestos más
altos de la Iglesia, aún no ha tomado ninguna decisión radical o innovadora,
prefiriendo dejar que la situación se estabilice.
En resumen, en el
ámbito nacional, Leo ha demostrado ser una figura política curtida y con
experiencia; un mediador que busca preservar la “integridad” del catolicismo
ante las tensiones, más que un “profeta” que anuncie el cambio o un “defensor”
del statu quo.
El enfoque ecuménico y las relaciones con los evangélicos
En su primer año de
pontificado, León concedió gran importancia al significado ecuménico de las
celebraciones del Concilio de Nicea. Prestó especial atención al mundo de la
ortodoxia oriental y a las Iglesias orientales, con las que el catolicismo del
Papa siente una afinidad cada vez mayor.
Más allá de la
cortesía institucional, se ha mostrado más reservado hacia el mundo protestante
liberal y ecuménico. Prueba de ello es la recepción burocrática que dispensó a
la arzobispa de Canterbury durante su visita a Roma.
La impresión es que
la agenda ecuménica de León mira más hacia el Este (la ortodoxia) y hacia el
Sur (el islam) que hacia el Oeste (el mundo ecuménico tradicional).
¿Y qué hay de los evangélicos?
No parecen estar en
el punto de mira del papa León, salvo por algunos comentarios críticos
indirectos entre líneas en sus discursos en Camerún y Angola.
Ni siquiera durante
su anterior mandato como obispo en Perú mostró un interés especial por los
evangélicos. Por otro lado, los evangélicos de todo el mundo aún no parecen
haberle tomado la medida.
A diferencia de
Francisco, que contaba con muchos amigos evangélicos en Argentina y más allá,
León no ha cultivado tales relaciones, con el resultado de que el mundo
evangélico sigue siendo distante y remoto para él.
Por otra parte, su
pensamiento, tal y como se refleja en sus discursos diarios, entrelaza temas
agustinianos (la paz, la gracia, la experiencia católica), una profunda
mariología y las enseñanzas católicas tradicionales.
Su marco teológico
parece ser un agustinismo católico replanteado desde una perspectiva posterior
al Concilio Vaticano II.
Traducido por ROSA GUBIANAS



No hay comentarios.: