República de Brasil retira a su embajador en Argentina en rechazo a los insultos de Milei contra Lula
BRASILIA, Brasil (5 Agosto 2026).- Los reiterados ataques personales del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo de Brasil, Lula da Silva, desencadenaron el mayor conflicto diplomático entre ambos países desde la restauración de la democracia en los años ochenta: el Ejecutivo brasileño resolvió retirar a su embajador en Buenos Aires y rebajar la relación bilateral. Se trata de las dos mayores economías de Sudamérica y su vínculo es el corazón de Mercosur.
“Corrupto”, “presidiario” y “basura socialista” fueron
algunos de los calificativos que Milei le dedicó a Lula en los últimos días.
Después de que en la mañana de este martes el presidente ultra repitiera esas
expresiones, el Gobierno de Brasil decidió que su embajador en Buenos Aires,
Julio Bittelli, quien había sido llamado a consultas, no regresará a territorio
argentino. El Palacio del Planalto reducirá así la representación diplomática
al nivel de “encargados de negocios”. Una resolución similar había tomado hace
dos años España, tras los ataques de Milei contra el presidente Pedro Sánchez.
La decisión de Lula fue informada por el ministro de
Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, al embajador argentino en Brasilia,
Guillermo Daniel Raimondi: el Palacio de Itamaraty le comunicó que quedaba
dispensado de permanecer en el país ya que, desde ahora, el vínculo se limitará
a la representación de negocios.
La Cancillería de Argentina aún no dio a conocer si el
diplomático continuará en la capital brasileña o regresará a su nación.
Mediante un comunicado, sí destacó que la decisión de rebajar las relaciones
fue “adoptada unilateralmente” por Brasil y agregó que Argentina “lamenta su
decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones
ideológicas”. Sin mencionar los insultos de Milei, la cartera a cargo de Pablo
Quirno planteó que “en los últimos años se produjeron numerosos episodios de expresiones
y respaldos políticos cruzados entre dirigentes de ambos países. En todos esos
casos, sin excepción, la Argentina eligió no convertirlos en un incidente
diplomático”. Luego, el texto continuó en primera persona: “Nunca respondimos a
una diferencia política con una medida institucional”.
La relación entre Lula y Milei nunca fue buena; ya
antes de asumir, a fines de 2023, el argentino había dirigido insultos contra
el mandatario izquierdista. Pero terminó por estallar con las expresiones de
Milei hace 10 días, el sábado 25 de julio, mientras visitaba la ciudad
brasileña de São Paulo para apoyar la candidatura presidencial opositora de
Flávio Bolsonaro. En el marco de la convención del Partido Liberal, Milei
agravió a Lula y también al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de
Moraes, a quien llamó “basura calva”.
Al día siguiente, el ministro Vieira llamó a consultas
al embajador Bittelli y convocó al representante argentino en Brasilia,
Raimondi, para pedirle explicaciones. “No hay precedentes de un presidente
extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas
contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder
Judicial, y el pueblo brasileño”, señaló entonces la Cancillería. “Es
especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de
un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que
tiene, en Brasil, su principal socio comercial”, agregó en un comunicado.
Cuando la tensión parecía disiparse, Milei arremetió
nuevamente contra Lula durante el fin de semana pasado y volvió a hacerlo en
las últimas horas. “Esperemos que Brasil también se pinte de azul [en alusión a
la ultraderecha y las próximas elecciones], por el bien de los brasileños.
Sacarse a los corruptos chorros [ladrones] de encima siempre es bueno, sacarse
a los zurdos de encima siempre es bueno”, dijo Milei este martes, en una
entrevista con La Casa Streaming.
Una vez más, se refirió a Lula como “presidiario” y
aseguró que “lo sacaron de prisión por un argumento administrativo”. También se
quejó de que Da Silva no lo felicitase tras su triunfo electoral en 2023 y
reiteró que Lula había trabajado, en aquel momento, “activamente para que gane
el otro candidato en la elección”.
El conflicto entre Argentina y Brasil, inédito dado el
estrecho vínculo establecido entre ambas naciones en los últimos 40 años, tiene
como trasfondo el pulso geopolítico que se libra en la región. Milei es un
aliado incondicional de la Administración de Donald Trump en Estados Unidos,
mientras el Gobierno de Lula, defensor del multilateralismo y de buenos
vínculos con China, está inmerso en una controversia diplomática con EE UU, al
que acusa de intentar interferir en los comicios presidenciales de octubre,
cuando Da Silva buscará su reelección.
Por JAVIER
LORCA/El País 50


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