Suma ya 292 muertos y 558 desaparecidos la gigantesca riada entre el Tibet y Nepal

BANGKOK (27 Agosto 2026).- La extraordinaria riada del miércoles en el Himalaya deja un rastro de 292 muertos, de momento, y más de 1.200 desaparecidos. El balance se vuelve más trágico a medida que Nepal se sacude el barro y China empieza a suministrar datos con cuentagotas. 

Según Pekín, hay 260 extranjeros desaparecidos en el Tíbet, entre un total de 558 personas con las que no ha podido establecer contacto. Se suman a los más de setecientos desaparecidos en la vertiente nepalí, entre los cuales hay 517 foráneos. 

En ambos casos, el grupo más nutrido de extranjeros, con mucha diferencia, serían los peregrinos de origen indio, que se encaminaban al lago Manasarovar y al monte Kailash, ambos en el Tíbet y ambos sagrados para hindúes, jainistas y budistas. Sin embargo, hay desaparecidos de una treintena de nacionalidades. 

Entre ellos cuatro  españoles -según el ministro de Exteriores José  Manuel Albares- además de 53 turistas ucranianos, 65 estadounidenses, 51 malasios, 34 australianos y 33 británicos, entre otros. Aunque hoy se ha sabido que, tras la India (179), es China quien se lleva la palma, con casi un centenar de desaparecidos en suelo nepalí. 

Nepal se despertó hoy con multitud de pueblos semienterrados bajo el lodo, tras la estremecedora riada del miércoles por la mañana. Aunque la cifra oficial de fallecidos está en 289, hay cerca de 800 personas con las que ha sido imposible contactar, por lo que el balance final podría multiplicarse. Entre ellas, hay un número desproporcionado de peregrinos y turistas,  trabajadores de centrales hidroeléctricas y fuerzas de seguridad, al tratarse de la frontera. 

No obstante, los helicópteros no han parado de rescatar gente en todo el día. Según la policía, 445 en las últimas horas, de las cuales 27 serían extranjeros. 

Vista aérea de Trishuli, distrito de Nuwakot, Nepal, este jueves 
Vista aérea de Trishuli, distrito de Nuwakot, Nepal, este jueves Navesh Chitrakar / Reuters

Muchos peregrinos

Hay más de 1.200 desaparecidos en ambos lados, 777 de los cuales son extranjeros

Mientras tanto, en China, el gobierno reconoce ya -en la prefectura tibetana de Shigatse- 558 desaparecidos, 3 fallecidos y solo dos rescatados, con la posibilidad de que muchos cuerpos emerjan río abajo, en Nepal. En la república del Himalaya, solo cuando empiecen a restablecerse las comunicaciones viarias y telefónicas con las áreas más afectadas será posible medir la magnitud de la tragedia. Solo superada, en las últimas décadas, por el terremoto de 2015, que dejó nueve mil muertos. 

Algunos de los más de 800 rescatistas movilizados anoche en el puerto de montaña de Gyirong, en la región autónoma de Tíbet, China. 
Algunos de los más de 800 rescatistas movilizados anoche en el puerto de montaña de Gyirong, en la región autónoma de Tíbet, China. Tenzing Nima Qadhup / Ap-LaPresse

Como entonces, muchos supervivientes, seguramente miles, han perdido su techo. La violencia de la corriente -un auténtico muro de agua de más de diez metros de altura- no solo arrastró a cientos de personas a su paso por la angosta cuenca del Trishula, sino que tumbó edificios de varias plantas como si fueran fichas de dominó y se llevó por delante 80 puentes (35 para vehículos) y 40 kilómetros de carreteras. 

La riada se originó en Tíbet -justo al otro lado de la frontera china- aunque todavía no hay consenso sobre su causa y el gobierno chino ni siquiera ha aventurado una hipótesis. El ministro de Exteriores nepalí dijo ayer que un temblor al otro lado de la frontera provocó un alud de rocas y hielo que bloqueó el Lhende, un afluente de lo que en nepalí llaman el Río Tibetano. Algunos científicos argumentan que, según las imágenes de satélite, podría tratarse del desprendimiento del extremo de un glaciar, favorecido por el deshielo y agravado luego por el alto nivel de las aguas al final de la temporada de lluvias.

Por contactar

El ministro Albares aumenta a 4 el número de españoles desaparecidos en Nepal

El caso es que la crecida del nivel terminó desbordándose en tromba por el desfiladero, con una fuerza y velocidad vertiginosas. Ni siquiera la imponente aduana china de Gyrong, frente a la que se concentraban grupos de peregrinos hindúes, se salvó de ser engullida por el tremendo embate de las aguas. 

El barro que todo lo cubre en Trishuli, Nuwakot, Nepal, este jueves 
El barro que todo lo cubre en Trishuli, Nuwakot, Nepal, este jueves Navesh Chitrakar / Reuters

A la tragedia humana debe sumarse el impacto económico, en uno de los países más pobres de Asia. Varias centrales hidroeléctricas -incluida una casi concluida- y por lo menos una solar han quedado devastadas. Prácticamente en el epicentro del desastre está el principal puesto fronterizo sino-nepalí,  entre Gyirong y Rasuwagadhi, tres o cuatro horas al norte de Katmandú. De ahí que docenas de víctimas sean aduaneros o camioneros, además de turistas. 

La temporada alta de las peregrinaciones hindúes, que coincide con la temporada baja del montañismo -por las lluvias- ha determinado el perfil de muchas de las víctimas. Entre ellas, muchos devotos de India o indios emigrados a Norteamérica, acarreados por agencias de viaje. 

Pero no todo van a ser plegarias no atendidas. Pasado el mediodía los rescatistas nepalíes transmitían el hallazgo con vida de casi un centenar de peregrinos hindúes que habían permanecido aislados. Poco después anunciaban que otro grupo de 25 trabajadores chinos había sido hallado sano y salvo. 

En cambio, en el caso de los fallecidos, el viaje no se acaba con la localización de sus restos. Tras ser arrastrados por la corriente a lo largo de decenas de kilómetros, río abajo, su identificación se presenta muy cuesta arriba. No consta que Nepal haya podido atribuir todavía nombre y apellido a ninguno de los cadáveres, no siempre completos. El distrito de Gorkha, por ejemplo, ha revelado que, de los treinta en su poder, solo ocho tienen cara. La dolorosa odisea de sus familiares tampoco ha terminado. 

Por si no bastara, los expertos llaman a no bajar la guardia. La acumulación de troncos y escombros en el curso del río podría provocar nuevos sobresaltos en los próximos días. 

Todo indica que decenas o incluso centenares de peregrinos hindúes habrían fallecido antes de cumplir su deseo de contemplar el Monte Kailash (cuyo ascenso está prohibido) desde el lago Manasarovar, también sagrado, en el Tíbet 
Todo indica que decenas o incluso centenares de peregrinos hindúes habrían fallecido antes de cumplir su deseo de contemplar el Monte Kailash (cuyo ascenso está prohibido) desde el lago Manasarovar, también sagrado, en el Tíbet cedida

Morada de Shiva y Párvati

El monte Kailash y Manasarovar, termómetro de la relación India-China

​​La desgracia en curso hermana a China, India y Nepal, apenas quince días antes de la cumbre de los Brics en Nueva Delhi (en la que se espera a Xi Jinping). O más concretamente, hermana a tibetanos, hindúes y nepalíes de toda condición. Alrededor de unos símbolos, el espléndido monte Kailash -Olimpo hindú- y el rodeo a pie del lago Manasarovar -desde el cual se divisa- que actúan de termómetro de la relación entre Nueva Delhi y Pekín. La reanudación de los permisos chinos para peregrinos, en 2025, tras una interrupción de cinco años, fue vista como un deshielo entre los mandatarios Xi Jinping y Narendra Modi. Pero ahora el deshielo ha irrumpido sin respetar fronteras, no como metáfora sino como catástrofe.



Por JORDI JOAN BAÑOS/La Vanguardia 

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