Papa León aboga por una Iglesia unida al mundo en busca del bien común
CIUDAD DEL VATICANO (7 Octubre 2026).- Recordar que «la Iglesia no está “por encima de” o “junto” al mundo, sino que está injertada en él» constituyó uno de los mensajes principales que el Papa León XIV dirigió a los fieles en la Plaza de San Pedro durante la Audiencia General de este miércoles, al motivarlos a mantener un actitud coherente con la fe que profesan.
Durante la catequesis
de este 7 de octubre, el Santo Padre retomó uno de los mensajes prominentes de
la Constitución concicliar, Gaudium et spes, en su cuarto capítulo, al señalar
que todos, en unidad, «somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos
la fragilidad y la belleza», por tanto, la misión de la Iglesia en la
actualidad, no se lleva a cabo alienada del mundo, sino como parte de él:
Frente a miles de
devotos, el Romano Pontífice indicó que la misión primordial de la Santa
Iglesia, se centra en las preguntas más profundas de la vida: «aquellas sobre
nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y
del dolor».
Promover el bien en
un mundo contemporáneo
En concordancia con
lo expuesto al inicio de sus enseñanzas, el Santo Padre recordó a los presentes
que el objetivo de la Iglesia va más allá de un carácter político, sino que
consiste en la «construcción de la ciudad terrenal» a partir de «la fe y de la
caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad», a
fin de contribuir «a la construcción de la ciudad terrenal».
Por tal motivo el
Pontífice destacó que, en medio de un mundo convulso por «la lógica del
beneficio a toda costa y la manipulación de la información», la Doctrina Social
de la Iglesia impulsa la promoción del bien común y, basándose en Gaudium et
spes, «nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos,
bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la
persona y de la familia y los imperativos del bien común».
«Adorando a Cristo,
el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión
de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que
perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia».
Fe y vida coherente
Como uno de los «más
graves errores de nuestra época» plantea la Constitución, es la separación
entre «entre la fe profesada y la vida diaria», ante tal premisa, el Santo
Padre no dudó en motivar a los fieles a mantener una actitud coherente con sus
convicciones y principios cristianos: «para cumplir con eficacia la misión
evangélica es necesario que cada bautizado se comprometa a cooperar con la
gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en
comportamientos coherentes».
Al mismo tiempo,
enfatizó que el corazón de todos los fieles que conforma la Iglesia que «está
en camino en la historia», está «hecho para mirar hacia lo alto», por ello, los
feligreses, mediante el discernimiento de la Palabra de Dios, deben ser
testimonio vivo de la fe cristiana.
Por ARIANA PERNÍA
PAOLINI/Vatican News



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