Tras sobrevivir a dos dosis letales, Christa Pike recupera la conciencia y habla

NUEVA YORK (7 Octubre 2026).- Parece que el milagro, que ha causado sensación en todo el mundo, se ha confirmado. Christa Pike podrá dar testimonio de cómo sobrevivió a dos inyecciones letales de pentobarbital. Pasada casi una semana desde que el pasado miércoles las autoridades de Tennessee trataron de ejecutarla, esta mujer de 50 años, ingresada en un hospital de Nashville, recuperó la conciencia y la capacidad de hablar, informaron este martes sus abogados.

Así lo confirmaron en un comunicado, en el que los letrados indicaron además que  Pike sigue esposada y con grilletes, pese a haber sufrido importantes lesiones en los brazos después de que las dos inyecciones letales no lograran matarla. Iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en 200 años.

“Contra todo pronóstico, Christa Pike está consciente, habla y sigue recibiendo cuidados médicos críticos. A pesar de los graves daños que sufrió en los brazos, continúa esposada y encadenada a la cama. Su recuperación no tiene precedentes desde el punto de vista médico”, señalaron los letrados Randy Spivey y Kelly Gleason.

“Su pronóstico sigue siendo incierto, pero, como mínimo, esperamos una larga recuperación”, insistieron los abogados. “Estamos enormemente agradecidos a los equipos de emergencia y al personal médico del hospital que trataron a Christa como a un ser humano y le han proporcionado una atención excepcional. También queremos dar las gracias a las miles de personas de todo el mundo que enviaron mensajes ofreciendo sus oraciones y su apoyo a Christa”, añadieron.




En una larga lista de ejecuciones fallidas en Estados Unidos, Pike es la única que ha sobrevivido a un par de inyecciones letales. Los otros casos se produjeron por la incapacidad de colocar la vía intravenosa, si bien esos otros condenados no acabaron de recibir el veneno.

Pike sobrevivió a dos dosis de pentobarbital al intentar ejecutarla por el asesinato a golpes y puñaladas, en 1995, cuando tenía 18 años, de su compañera de clase Colleen Slemmer, de 19. El fármaco utilizado en la inyección letal no acabó con su vida, pero sus abogados remarcaron que le dejó los brazos quemados y llenos de ampollas.

Condenada a pena de muerte en el juicio celebrado en 1996, Pike se ha pasado la mayor parte de esas tres décadas en la cárcel en situación de aislamiento. Sus abogados ya advirtieron antes de la ejecución que ella sufría una enfermedad venosa y que sería muy difícil que le hallaran una vena para colocarle una vía intravenosa.

Los testigos del intento de ejecución de Pike describieron cómo ella habló e incluso cantó tras la primera inyección y luego constataron que se estaba atragantando y luchando por respirar durante una hora después de recibir la otra dosis, que es cuando se decidió hospitalizarla. En el centro sanitario fue conectada a un respirador debido a estar en condición crítica, inconsciente.

El desastroso intento provocó una condena generalizada en todo el espectro político y entre los defensores de la abolición de la pena de muerte. Frank Strada presentó el sábado su dimisión como responsable del departamento penitenciario de Tennessee. El gobernador republicano Bill Lee, que aceptó esa dimisión, fue el que lo contrató en el 2023 para reparar el malfuncionamiento del sistema de la pena capital en ese estado. Strada, que ya vio como el pasado mayo se producía otra ejecución fallida, venía de Arizona, donde supervisó otras tres ejecuciones que tuvieron un mal funcionamiento.



Por FRANCÉSC PEIRON/La Vanguardia

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