El Papa León XIV: La dimensión social, económica y política desde la visión cristiana
CIUDAD DEL VATICANO (4 Noviembre 2026).- El Papa León XIV dedicó la catequesis de este 4 de noviembre a la dimensión social y el desarrollo económico, como parte fundamental e inalienable de la naturaleza humana y la fe cristiana, ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
Frente a más de 15 mil feligreses presentes en la
Plaza de San Pedro, este 4 de noviembre, el Santo Padre dirigió la Audiencia
General, centrada, en esta ocasión, en una reflexión basada en los capítulos
III y IV de la segunda parte de la Constitución Apostólica Gaudium et spes
-GS-, enfocados en la vida económica, social y en la comunidad política; tres
campos de estudio que, a partir de la fe cristiana, pueden ser discernidos.
Como parte fundamental e íntimamente ligada a la
naturaleza humana y a la fe cristiana, fue descrita por el Papa León XIV la
dimensión social, la cual consideró como «valiosa herencia que recibimos de la
encarnación del Hijo de Dios»; por ello, recordó que la Constitución dedica
parte de sus textos «a la vida económica y social y a la de la comunidad
política».
El
trabajo: Fundamento del desarrollo económico
«Los Padres conciliares evidencian sobre todo el
peligro para la paz mundial que deriva de los desequilibrios vinculados a un
desarrollo económico que no es equitativo y que no respeta la creación»,
expresó el Pontífice al hacer referencia a la vida económica, por tanto,
advirtió que el desarrollo técnico no es suficiente para «corregir la ruta»,
sino que, «“son necesarias muchas reformas en la vida económico-social y un
cambio de mentalidad y de costumbres en todos”».
Bajo este contexto, el Santo Padre hizo énfasis en el
valor del trabajo, un derecho fundamental y núcleo de la economía:
«El corazón de la economía es el trabajo. A través de
él, el hombre se desarrolla como persona, satisface las necesidades de su
familia, expresa su propio talento, participa en la vida social y construye un
mundo mejor colaborando en la obra creadora de Dios. El trabajo nunca puede ser
tergiversado en detrimento de las personas, del bien común o de la creación».
Es así, que León XIV reconoció que el «verdadero
desafío» de todas la naciones está en «ofrecer a todos oportunidades para poner
en práctica sus capacidades: no son aceptables la desocupación, la explotación
y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida»;
por lo tanto, admitió que es menester que los trabajadores sean partícipes de
«las decisiones que afectan a su actividad [...] afrontando los conflictos con
diálogo y acciones no violentas».
El
destino universal de los bienes de la tierra
Así mismo, el Papa destacó que la visión cristiana del
desarrollo económico, presentada por el Concilio, «debe estar siempre al servicio
del hombre y bajo el control del hombre», con el objetivo de crear un
compromiso social que permita «eliminar las discriminaciones contra los grupos
sociales más débiles y contra los migrantes».
Por tal motivo, el Santo Padre retomó de la
Constitución «uno de los principios fundamentales del magisterio social [...]
el destino universal de los bienes de la tierra», que, aplicado al campo
financiero, expone que «los responsables de las inversiones y de la
organización de la vida económica, tanto los particulares como los grupos o las
autoridades públicas, deben […] vigilar, por una parte, a fin de que se provea
de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la
comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo
equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y
las exigencias de inversión para la generación futura».
La
comunidad política
En este marco, el Sucesor de Pedro reconoció que
existen «distintas señales positivas de la época contemporánea», como, de
acuerdo a la Constitución Apostólica, «el hecho de que “la conciencia más viva
de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el
propósito de establecer un orden político-jurídico que proteja mejor en la vida
pública los derechos de la persona”».
Por lo tanto, el Papa reiteró que la comunidad
política existe con el objetivo esencial de abogar e impulsar el bien común:
«Siempre hacia el bien común debe mirar el ejercicio
de la autoridad política, que se estructura y obra según las circunstancias
locales e históricas, pero siempre teniendo presente el bien de toda la familia
humana».
Ante esta premisa, el Santo Padre prosiguió con una
distinción particular del tema, descrita en Gaudium et spes: «la comunidad
política y la Iglesia son independientes y autónomas, cada una en su propio
terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso título, están al servicio de la
vocación personal y social del hombre. Este servicio lo realizarán con tanta
mayor eficacia, para bien de todos, cuanto más sana y mejor sea la cooperación
entre ellas».
Comprometerse
para construir la paz
Finalmente, el Papa León XIV exhortó a los fieles a
«comprometerse en la economía y en la política», bajo los cristerios expresados
en su reflexión, con el propósito de construir la paz, y animó a los jóvenes a
seguir el ejemplo de «de aquellos hombres y de aquellas mujeres que en estos
ámbitos dieron buen testimonio».
«Como recordaba el Papa Francisco, “la guerra es un
fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una
derrota frente a las fuerzas del mal”. (Carta enc. Fratelli tutti, 261)».
Por ARIANA
PERNÍA PAOLINI/Vatican Ness


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