José Figueroa Sancha: ¿Por qué lo botaron?

SAN JUAN, Puerto Rico.- Fue la escandalosa cifra de asesinatos registrada durante el pasado mes de junio -la cual alcanzó los 101 homicidios- la que motivó al gobernador Luis Fortuño a solicitar la renuncia del ex superintendente José Figueroa Sancha? ¿Sería por las recomendaciones y los resultados del informe de un monitor independiente que tenía la obligación de detectar y corregir las fallas del sistema policiaco? ¿O sería el despido de Figueroa Sancha una acción para demostrarle al Departamento de Justicia de Estados Unidos que se está remendando el historial de actos relacionados con la violación de derechos civiles que ha protagonizado durante los pasados años la Policía de Puerto Rico?

A juicio del abogado y analista Benny Frankie Cerezo, la respuesta sería “todas las anteriores”.

“Lo han botao porque, como resultado de la demanda que hay en el Departamento de Justicia de Estados Unidos por los actos de violación de derechos civiles que han ocurrido, el Gobierno tiene cabilderos que tratan de detener la investigación -que debe estar por llegar- antes de que rindan un informe negativo contra la administración. (El despido) es una transacción para hacer ver que se está enmendando el problema y en el proceso de negociación se ofreció la cabeza de él (Figueroa Sancha)”, expresó Cerezo, en referencia a la investigación que desde el 2008 realiza la agencia estadounidense contra la Policía de Puerto Rico por posibles violaciones de derechos civiles de la Uniformada, entre ellas, los casos de varios civiles que perdieron sus vidas a manos de agentes de ley y orden en actos de brutalidad policiaca. Cabe destacar que el único caso que ha culminado en un proceso judicial fue el del ciudadano Miguel Cáceres, quien fue ultimado en medio de una intervención por el policía Javier Pagán, quien cumple condena de cadena perpetua por este crimen.

De hecho, el analista se lanzó a pensar con ironía que el informe presentado por el ex juez asociado del Tribunal Supremo Efraín Rivera Pérez, el monitor independiente de la Policía nombrado por el Gobernador, se entregara precisamente el viernes pasado, un día antes de la renuncia forzada de Figueroa Sancha. Las funciones del monitor estaban centradas en detectar las dificultades que pudieran incidir en el incumplimiento de la Uniformada ante su obligación de proteger los derechos constitucionales, y para prevenir, detectar y sancionar la conducta ilegal por parte miembros de la Policía.

“Más que los 101 asesinatos de junio, que son terribles, tenemos que ver qué fue lo que dijo ese monitor que hizo un informe bien mongo, bien pintura y capota y que, posiblemente, recomendó hacer unos cambios en los que se incluyó salir de él (Figueroa Sancha)... es que no hay otra explicación para que Fortuño venga a botarlo a estas alturas. Eso lo debió haber hecho hace mucho tiempo cuando ocurrieron los actos de violencia en la Universidad de Puerto Rico (UPR) y en el Capitolio. A ese señor siempre se le notó un grado de violencia y de tensión reprimida”, opinó Cerezo, quien perteneció al Comité Evaluador Externo que en el 2008 rindió un informe con cien recomendaciones para la Policía.

Con él coincidió la ex contralora Ileana Colón Carlo, quien también formó parte del Comité Evaluador, que, entre muchas cosas, mostró preocupación por la corrupción interna en la agencia, por la falta de pruebas psicológicas que midan la predisposición a la agresividad de los candidatos a ser policías y la necesidad de establecer medidas para incentivar a los policías a colaborar con la disminución de los actos de uso de fuerza excesiva.

“Fue indignante la manera que se trató a las personas en el Capitolio y a los universitarios. Eso nunca se había visto en este país y es intolerable. Fue en ese momento que se debió pedir su renuncia. Obviamente, ahora vemos que esos eventos fueron su talón de Aquiles y provocaron un problema neurálgico para el Gobierno”, dijo Colón Carlo, quien no ve soluciones mágicas, pero sí confía en que el batón en la Superintendencia se le pase a alguien “mucho más sensible”.

“El sustituto debe ser una persona recta, con mucha disciplina, pero que a su vez demuestre mucha sensibilidad humana... ahí se quedaba corto Figueroa Sancha, aunque en el fondo creo que no sea una mala persona”, dijo la ex contralora.

Por su parte, el abogado Carlos Gallisá, quien también fue miembro del Comité Evaluador, dijo que con su salida, Figuera Sancha deja una agencia “desmoralizada”.

“Sus estilos de arrogancia generaron muchas quejas con los jefes de zona. Lo que hacía era dar órdenes, pero no escuchaba lo que tenían que decir los que tienen experiencia en la calle. Hasta cierto punto, había desprecio ... él llegaba del FBI, llegó con aires de superioridad y eso fue calando porque tenía un régimen de terror”, dijo Gallisá.

En su informe, el ex juez Rivera Pérez precisamente manifestó que cuando asumió su cargo en octubre de 2010, el panorama que encontró en la Policía “no fue nada alentador” y que la agencia carecía de una estructura efectivamente organizada para llevar a cabo una reforma policiaca que era “necesaria desde hace años”.

El informe de Rivera Pérez, que tuvo un costo de $300,000 por un trabajo de nueve meses, se supone que atendió el tema de las querellas administrativas, el manejo de la fuerza, de armas de fuego, registros y allanamientos, además de las posibles violaciones a los derechos civiles.

Entre otras cosas, Rivera Pérez recomendó crear un Comité de Cumplimiento que diera seguimiento al informe.


Fuente PRIMERA HORA

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